9 reglas de la comunicación aprendidas en una guardería

A veces lees cosas ingeniosas y creativas. Este es el caso de un post de un profesional de la comunicación norteamericano, Richie Escovedo, que cuenta como su hija pequeña ha aprendido nueve reglas básicas de comportamiento en la guardería:

1. Say please (Decir “por favor”)
2. Say I’m sorry (Decir “lo siento”)
3. Be friendly (Ser amable)
4. Share (Compartir)
5. Play fair (Jugar limpio)
6. Don’t litter (No ensuciar)
7. Never hurt others (Nunca hacer daño a los demás)
8. Say excuse me (Decir “disculpe”)
9. Listen to others (Escuchar a los demás)

Y lo compara con el ámbito de la comunicación corporativa:

1. Decir “por favor” – Esta norma se dirige al sentido de la decencia y la cortesía. Algunos días nos involucramos tanto en nuestro trabajo y nos olvidamos de ser prudentes con nuestros colaboradores, clientes, y por desgracia, otros miembros de nuestra comunidad. Olvidar esta norma puede causar faltas de comunicación trágicas que, a veces, son difíciles de reparar.

2.- Decir “lo siento”. Si nos equivocamos, hay que asumirlo. Cuanto antes, mejor. Esto es cierto tanto para los individuos como las organizaciones cuando las cosas van mal. La comunidad será más tendente a perdonar los errores si se expresa remordimiento honesto cuando sea necesario.

3.- Ser amable. Me refiero que los relaciones públicas tienen que tener en mente los intereses de los demás al planificarse, prepararse y actuar como el instrumento de administración de información y consejeros que nuestra comunidad espera que sean.

4.- Compartir. Aprecio esta norma por las facetas que representa en la vida profesional de un RRPP. Compartir es otra palabra para comunicarse. Ser unos comunicadores eficaces es, en mi opinión, la base del trabajo que llevamos a cabo. La norma de compartir  puede ser la diferencia entre ser parte de una comunidad o estar apartado de la comunidad.

5.- Jugar Limpio. El Código Ético PRSA incluye el juego limpio (o imparcialidad) como parte de los valores esenciales: “Tratamos de manera transparente con nuestros clientes, empleados, competidores, compañeros, vendedores, los medios de comunicación y el público en general. Respetamos todas las opiniones y defendemos la libertad de expresión.”

6.- No ensuciar. Seré sincero, no estaba en principio seguro de cómo encajar esta norma como una norma relevante para un relaciones públicas. Sin embargo, me puse a pensar sobre lo que era la suciedad: basura. Así que para un RRPP esta norma es simplemente no dejar tu basura esparcida por todas partes. Dejar todo limpio por donde pases. Si conviertes todo en un caos, pon orden. No todas las ideas son geniales. No importa. Si tu idea es rechazada, aprende de tu fracaso. Así es como maduramos.

7.- No hacer daño a los demás. Nunca haga daño a los demás. Se puede pensar que esto es sólo una prolongación de ser amable y decir lo siento. En realidad, esta norma es diferente. Hacer daño a los demás conlleva una cierta dosis de intencionalidad. Lo que esta norma indica es nunca proseguir con aquellos planes que sepamos provocarán un gran daño.

8.- Decir “Disculpe”. En añadidura al juego limpio, un RRPP debería atenerse a un nivel estandard  de intermediación: ” Servimos al interés público actuando como defensores responsables de aquellos a los que representamos. Prestamos al mercado de ideas, voz, hechos y puntos de vista para beneficiar los debates públicos bien informados. Ser cívico nunca esta de más.

9.- Escuchar a los demás. Esta norma conlleva una interesante dualidad, A) Uno no sabe todo lo que hay que saber sobre relaciones públicas. Necesitas seguir estudiando y mejorar tus aptitudes a traves de coloquios, la investigación y el desarrollo profesional. Las relaciones públicas es un campo en constante desarrollo y lo que te hará destacar será tu capacidad de adaptación y de adoptar cambios. B) Uno no sabe todo lo que hay que saber de su empresa o clientes. Escuchar atentamente, dentro del ambiente laboral, en beneficio de tu organización, y a través de una adecuada supervisión. Todo esto marcará la diferencia entre ir dando palos de ciego, o la toma de inteligentes y bien documentadas decisiones sobre la comunicación.

Esto me recuerda a un verso humorístico de Nicolás Fernández de Moratín. Quizá no viene al caso, pero me apetece recordarlo:

Admiróse un portugués
al ver que en su tierna infancia
todos los niños de Francia
supieran hablar francés.
“Arte diabólico es
-dijo torciendo el mostacho-,
que para hablar el gabacho
un hidalgo en Portugal
llega a viejo, lo habla mal
y acá lo parla un muchacho”.

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