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Archivo para la Categoría "El Director de Comunicación"

Paciencia y templanza para ejercer de Dircom

El ejercicio del trabajo como director de comunicación ni es una ciencia exacta ni tampoco es posible tener todo controlado al 100% en todas las ocasiones. Por estos y otros muchos motivos es necesario tener paciencia y aplicar la templanza cuando la situación lo requiere.

Uno de nuestros papeles es disponer de portavoces adecuados en nuestras empresas o instituciones, enseñando, entre otras cosas, a no perder jamás los papeles ante los medios de comunicación.

Estas claves de nuestro trabajo son fundamentales aunque en ocasiones nos encontremos en situaciones en las que desearíamos echar la mano al cuello a más de uno, de los de nuestra propia empresa por no hacer lo planeado, o a los ajenos por buscar siempre el enfoque más sangrante.

Y una de esas situaciones se ha producido con el director de comunicación del ministro de trabajo, D. Celestino Corbacho, Manel Fran i Trenchs, cuando un periodista ha lanzado una pregunta al ministro que su dircom no ha considerado apropiada.

No voy a entrar en valoraciones. Se trata simplemente de demostrar una reacción humana que un director de comunicación no debe tener, siempre hay que mantener el control por dura que sea la situación. Ese es nuestro trabajo.

Cada año los alumnos preguntan qué deben hacer en una situación delicada en la que un periodista nos pone en un aprieto. Sirva este caso para enseñar lo que nunca debe hacer un responsable de comunicación.

El caso es el siguiente:

“28 de julio. Celestino Corbacho, Ministro de Trabajo del Gobierno de España, comparece ante los medios. Prácticamente al mismo tiempo, Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE, efectuaba unas declaraciones en las que invitaba al gobierno y demás actores a retomar el diálogo social a partir de septiembre.

La noticia estaba ahí, y un periodista de TVE, aprovechando la presencia del máximo interlocutor estatal en la materia, aprovechó para preguntarle acerca de las declaraciones del presidente de los empresarios. La rueda de prensa había terminado pero Corbacho contestó…pero su Dircom (Manel Fran i Trenchs) se encara con el profesional y le increpa que el turno de preguntas había terminado e incluso llega a amenazarle con vetar su presencia en el ministerio”.

Fuente: PRNoticias

¿Qué es un Dircom y qué hacemos en comunicación corporativa?

Siempre comenzamos las clases de la asignatura de comunicación corporativa en la EEN, Escuela Europea de Negocios, planteando esas preguntas. No pude evitar recordarlo esta semana durante la XVI Asamblea General y IV Congreso Interno de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom). Durante la jornada se pudo ver un vídeo en el que encontramos respuestas a las preguntas planteadas en el titular de este post y que puede ser muy interesante para los alumnos actuales y los que se están preparando para incorporarse en la próxima promoción después del verano.

Aquí os dejo el video:

DIRCOM: Nueva comunicación, nuevos tiempos (1ª parte)

DIRCOM: Nueva comunicación, nuevos tiempos (2ª parte)

El 70% de los Dircom europeos quiere seguir en el sector

Un salario de 100.000 euros anuales, varón entre treinta y cuarenta años de edad, procedente del marketing o del periodismo y satisfecho con su actual trabajo es el perfil del Director de Comunicación europeo, según un estudio desarrollado por la European Association of Communication Director en colaboración con el Instituto para el manejo de Medios y Comunicación, de la Universidad de St Galen. Trabajador de una compañía con más de 100.000 empleados, nuestro Dircom prototípico tiene un presupuesto que ronda el medio millón de euros para Relaciones Públicas, y su principal objetivo es crear y preservar la imagen corporativa de su empresa.

El Institute for Media and Communication Management (Universidad de St Galen) junto con la European Association of Communication Directors han realizado un exhaustivo informe acerca de la situación por la que atraviesan los Directores de Comunicación de 29 países diferentes. 1.100 profesionales han participado en un estudio en el cual ha destacado la alta participación de países como Alemania (14,3), Reino Unido (10,7%), Suiza (8,6%), Bélgica (8,1%) u Holanda (6,3%).

En cuanto al perfil de los encuestados, destacar que el 46,1% trabajan para compañías con 10.000 empleados o más, son responsables de toda la Comunicación de su compañía (40,8%), tienen entre treinta y cuarenta años – de los cuales diez los han pasado en el sector) e ingresan alrededor de 100.000 euros anuales (33,33%).

Desde el punto de vista presupuestario, los dircoms europeos disponen de una dotación anual que oscila entre 250 y 500.000 euros, y que va en aumento (según el 37,7% de los encuestados). Por otro lado, destacar que la mayor parte de las compañías analizadas mantienen las Relaciones Públicas y las Relaciones con los Inversores separadas, aunque el 59,3% afirma que las dos unidades trabajan estrechamente. Sólo un 15,4% de los que han contestado afirman que ambas disciplinas son entendidas como un único ente: en este sentido, existe una mayor cooperación entre Comunicación Interna y Externa (un 37,7% afirman que se encuentran en un único departamento, mientras que un 40,5% de los casos colaboran estrechamente).

Si de lo que hablamos es de los stakeholders, los periodistas y los medios son los principales targets en un 4,73% sobre 5 de los casos, seguido de los empleados o miembros de asociaciones, directivos (4,06%), el público en general (3,84%), clientes o proveedores (3,59), instituciones públicas (3,47%) y accionistas (3,41%).

En cuanto a los objetivos que se plantean, destaca la creación y preservación de una imagen corporativa fuerte (4,78%), seguido de mantener informada y motivada a la plantilla (4,23), la construcción y presentación de la imagen de un producto  (4,16), mantener a la compañía alejada de titulares negativos (4,16), mostrar una actitud transparente frente a la política corporativa de la empresa (3,93) y la estandarización de las apariciones corporativas (3,88). A ello le siguen las relaciones institucionales (3,48), la detección de modas y desarrollos sociales (3,47), la comunicación de los stakeholders relativos al management y la influencia en la política pública.  

Para concluir, destacar que la mayoría de los encuestados indicaron un nivel alto de satisfacción con sus actuales trabajos -un 80,9% que lo califica con un 4 o más sobre 5 y casi un tercio (32,7%) con un 5-. Existe una correlación entre el salario y la satisfacción. Al menos más de 2/3 (69,8%) pretenden seguir en este sector.

Más información: http://www.eacd-online.eu

Axiomas para los DirCom

Un nuevo artículo de Joan Costa verdaderamente clarificante:

Empresa
Una empresa es un grupo humano que “emprende”. Emprende acciones sobre su entorno, toma iniciativas, actúa, se relaciona y asume riesgos.

La empresa es acción por definición y la comunicación tiene que convertirse en una acción de la empresa. Actuar es una forma de comunicar. La comunicación debe dejar de ser una moda para convertirse en una cultura

Comunicación
Todo lo que hace la empresa, lo publique o no, es comunicación. Es el sistema nervioso central de la empresa, el que controla toda su actividad y su relación con el entorno.

En la comunicación, lo importante no es el que habla, sino el que escucha. El que habla debe adaptarse al que escucha, tiene que entender cuál es su lenguaje, sus códigos, sus expectativas, su cultura, sus motivaciones y sus deseos.

Comunicar no es algo que le hacemos “a” la gente, sino “con” la gente. La comunicación eficaz es interacción, debe producir una propuesta -verificable- en su destinatario. Los resultados de la comunicación deben ser verificables y evaluables. Por eso la comunicación debe ser previamente objetivada y pre-evaluada .

Comunicación corporativa
La cultura interna, la identidad, la imagen y la comunicación son decididamente corporativos, en el sentido de que toda empresa es un “corpus”, un todo armónico e indivisible.

La comunicación corporativa es la suma de las diferentes formas de la comunicación empresarial: interna-externa, institucional-comercial, interpersonal-mediática.

La comunicación, ya sea de índole publicitaria, de relación o promocional, no debería ser concebida como una función más, separada y adosada artificialmente a la de las empresas, sino como parte de esa acción.

Servicio
La comunicación corporativa es indisociable del servicio.

El servicio es comunicación y relación. El servicio son las personas y la relación entre personas. En él confluyen, dotándolo de valor, la cultura, la identidad y la imagen de la empresa. Servir es lo contrario de dominar. Es una actitud orientada al cliente en la cual deben converger el principio de la comunicación (lo más importante es el receptor); el principio del marketing (lo primero es el cliente); el principio de las RRPP (lo esencial son las personas) y el principio de la ética empresarial orientada a la utilidad social.

El cliente debe comprender el servicio que se le ofrece. Porque él participa del servicio que utiliza. Los servicios no son cosas ni objetos, sino datos, información, recuerdos y promesas. El servicio es un flujo de relación entre el público y la empresa. Lo verdaderamente importante es asegurar la continuidad de las relaciones entre el cliente y la empresa.

Estas son más importantes que los precios bajos, las promociones o la tecnología más avanzada. La tecnología sólo tiene sentido en la medida que sirve al cliente.
El servicio es diferenciador.

Calidad
La calidad del servicio no depende de su cantidad ni de su diseño, sino de la relación que se logre entablar con el cliente.

La calidad siempre es “la calidad según el cliente”. Calidad objetiva no siempre equivale a calidad percibida.

Creatividad
La creatividad es a fin de cuentas, una “combinatoria” de elementos conocidos pero que hasta ahora no habían sido puestos en relación.

La creatividad es creación en minúscula; una creación pragmática .

Acción
La empresa es acción práctica. La empresa existe porque actúa.

La comunicación es una forma de la acción práctica o es puro ruido.

Identidad
Lo que la empresa “es” objetivamente.

Imagen
Lo que la empresa es “para mí”.

Para la gente, la imagen es la realidad.

La imagen de la empresa es una representación mental. Es la suma de percepciones, recuerdos, emociones, ideas y experiencias vividas, filtradas por la memoria y las motivaciones de cada individuo.

La imagen pública es la suma de muchas imágenes individuales que coinciden.
Una imagen no cuesta mucho dinero sino que cuesta mucha constancia y consistencia para crearse una buena reputación. Pero más importante que cuánto cuesta es cuánto vale y siempre vale mucho más de lo que costó. Costo y valor no son sinónimos.

Para que las empresas tengan una “buena reputación” en el mercado deben preocuparse no sólo por lo que dicen sino por lo que hacen y porque ambas cosas constituyan un mismo y único discurso.

Cultura
Vivimos un una cultura “mosaica”, hecha de pedazos que se vinculan unos con otros de manera aleatoria, espontánea, totalmente imprevisible, y en desorden, que es lo que caracteriza a la sociedad de la abundancia informacional.

Publicidad
Es una herramienta más de la comunicación. Un instrumento que debe ser coordinado con todos los demás que integran los recursos comunicacionales de la empresa.

La gente ya no se conforma sólo con publicidad. La gente quiere saber, quiere información.

La información se ha vuelto más importante que la seducción. De la “ideología del consumo” se ha pasado a la “cultura del consumo”.

Media
Los media no se anulan los unos a los otros, sino que se combinan. Los términos “multimedia” e “intermedia” significan la fecundación de los media entre sí.

El ejemplo de los botones en la indumentaria es muy claro. Las cremalleras son más prácticas que los botones. Los cierres son más prácticos que las cremalleras. Los “velcros” son más prácticos que los cierres. Sin embargo, todos ellos coexisten en el vestir.

Lo que hace nuestra sociedad mediática es la combinatoria, la complementariedad y la interactividad de los media.

Moda
Madame Chanel dijo que “la moda es lo que pasa de moda”. Pero habría que preguntarse por qué “pasa”. La moda es el triunfo de la arbitrariedad.

No siempre es necesario que la comunicación y la empresa misma esté a la moda. Pero sí debe ser contemporánea. Lo que no es actual no interesa.

Nuevo paradigma
El pensamiento maniqueo es una enfermedad de muchas empresas. Todos los reduccionismos intelectuales deben ser desechados.

Necesitamos un pensamiento abarcativo, polivalente, pluralista, planetario. Necesitamos nuevas herramientas que nos ayuden a pensar, decidir y actuar.

Joan Costa

Cinco notas fundamentales sobre la gestión del DirCom

Algunas son las confusiones, todavía, alrededor de las responsabilidades del DirCom en las organizaciones. En este texto se describen sumariamente las principales funciones y responsabilidades que definen el rol de este nuevo estratega corporativo.

1. El Director de comunicación, DirCom, es el nuevo estratega generalista y polivalente. Una figura creada por la necesidad. Hace tiempo que yo había vaticinado que las empresas, instituciones y organizaciones complejas están condenadas a entender que la comunicación es demasiado diversificada, omnipresente y poderosa, y por esto mismo, demasiado importante, como para que permanezca fragmentada y en las manos de diferentes departamentos y proveedores externos sin una concepción estratégica y una coordinación única y coherente gestionadas en el seno mismo de la empresa.

Esta parcelización de las comunicaciones, si no es corregida provoca muchas disfunciones y contradicciones, e incluso ineficacia, porque la empresa no puede proyectar una imagen fuerte y coherente desde la fragmentación y la dispersión.

El DirCom viene a corregir esta situación, y aporta a la empresa su formación específica para ello. Y también dos visiones necesarias: la política y la gestión global de las comunicaciones como un todo, y no como un mosaico de compartimentos estancos. Y, asimismo, la visión estratégica proyectada más allá del día a día. Éste es el DirCom.

2. Su rango le sitúa en la línea de la Alta Dirección, pero sus responsabilidades y sus tareas lo colocan en la órbita de la Presidencia y el Consejo de Administración, es decir, en el ámbito propiamente institucional.

El DirCom ocupa el 80% de su tiempo a velar por la imagen del máximo ejecutivo de la empresa: su presidente y las relaciones de éste con las instituciones, los líderes de opinión, los medios de comunicación. Dentro de la órbita institucional, el DirCom, junto con la dirección financiera interviene en las relaciones con los accionistas y los medios bursátiles. Asimismo participa en la política de buen gobierno, reputación corporativa y responsabilidad social. Y también en las operaciones, fusiones, opas, adquisiciones, etc., donde la estrategia y la gestión de la comunicación son fundamentales.

3. El DirCom recibe y asume la responsabilidad que le otorga el consejo de administración cuando le nombra en el cargo de la Dirección de las Comunicaciones. En cierta forma, el DirCom es la conciencia crítica de la organización, ya que en tanto que él es el “guardián de la imagen/reputación” y de la identidad corporativa, vela por la proyección pública de la empresa, ante los públicos estratégicos, los actores sociales y la opinión pública.

Por esto, el DirCom interviene en la gestión del Buen Gobierno Corporativo, en los planes de Acción Social Responsable, en la política de Patrocinios y en el Gabinete de Crisis.

4. Su tarea no es supervisar todos los departamentos, sino que el 20% de su tiempo lo dedica de manera especial a colaborar con las dos direcciones cuyas actividades tienen una incidencia mayor y más directa en la Imagen pública de la empresa. Éstas son, por una parte, la Cultura Corporativa y las Comunicaciones y Relaciones Internas, que influyen notablemente en la eficacia, el trabajo en equipo, la integración, y también -y cada día más importante en nuestra cultura de servicio- en la conducta de los empleados con los clientes. En este aspecto interno, el DirCom trabaja estrechamente con la dirección de Recursos Humanos.

Por otra parte, el segundo gran dispositivo que influye de modo sustancial en la Imagen corporativa es la dirección de Marketing y de Publicidad y Relaciones Públicas. Este aspecto volcado al exterior recubre el mercado (de aquí proviene la palabra marketing) y todo lo que hace referencia a los productos/servicios, la distribución y las marcas.

Por último, la actividad del DirCom es la de “consultor interno en comunicación” para el conjunto de las Direcciones.

5. El DirCom es quien dirige el Departamento de Comunicación, y en él se encuentra, entre otros, la figura principal del periodista corporativo, quien ejecuta tareas importantes de la Presidencia en relación con los medios externos, y también colabora con Recursos Humanos en los medios de comunicación internos.

Joan Costa

La especificidad del DirCom

Rebuscando entre una documentación adecuada para ilustrar diversos conceptos, la mejor metodología es referirnos a los textos de aquellos expertos en la materia más dedicados a la divulgación. Ese es el caso de Joan Costa. En este caso me permito hacer referencia a uno de sus artículos que considero muy didáctico para entender el papel del DirCom en la empresa.

La especificidad del DirCom

Para muchas empresas todavía no ha sido bien comprendido el rol del DirCom. No será pues inútil intentar una didáctica que contribuya a difundir aquello que es propio y específico de su cometido y responsabilidades en las organizaciones.

En los primeros tiempos en que se hablaba del DirCom en Europa (mediados de los 90) sus funciones eran interpretadas equivocadamente, debido a la novedad del concepto y a los antiguos perjuicios. Se pensaba que el DirCom era alguien que vendría a la empresa a coordinar los diferentes medios y los mensajes que emitía y que, por estar descoordinados tendían a la dispersión y a la incoherencia. Era la interpretación, en parte correcta pero bastante simplista por parte de quienes entendían la comunicación empresarial exclusivamente como una herramienta, es decir, un “medio”. De hecho, esta interpretación si bien era reduccionista, estaba en buena medida influenciada por la doctrina que habíamos empezado a difundir veinte años antes, en la década de los 70, sobre la necesidad creciente que tendrían las empresas de integrar las comunicaciones.
Dado que entonces se consideraba que las comunicaciones eran función de los medios “de comunicación”, se creía que integrar las comunicaciones no sería sino coordinar los medios.

Por otra parte, el posicionamiento del recién llegado DirCom en el nivel más alto del management hacía resaltar su rango en el organigrama: el de “director”. Y eso coincidió con una metáfora que se hizo célebre y que popularizó la idea de DirCom como un “director de orquesta” que lograría que todos los instrumentos (los medios) afinaran en la difusión de cada melodía (el mensaje unitario). Esta metáfora tuvo la virtud de llamar la atención sobre el trabajo en equipo, lo que venía a romper la inercia fragmentaria que la “división del trabajo” de la era industrial había marcado a fuego en el pensamiento empresarial. Pero la metáfora también tuvo un inconveniente: sin quererlo, reforzaba el prejuicio “instrumental” de la comunicación.

De todos modos, la sensibilización que nuestra propuesta logró alcanzar sobre la necesidad de integrar las comunicaciones (1977) fue la semilla que germinaría en el DirCom dos décadas después. Así se había larvado el concepto de DirCom (Director de Comunicación y Departamento de Comunicación) a partir de una necesidad real sentida por las propias empresas. El gran mensaje que acompañaría la filosofía del DirCom es este:

La comunicación eficaz antes de ser un “instrumento para…” es, necesariamente, una estrategia.

De la comunicación integrada a la estrategia

Fue por esta filosofía que está en la base del DirCom que lo he definido con la secuencia de estas tres palabras: estratega generalista polivalente. Será oportuno precisar aquí el significado estricto de estas palabras en su propio contexto: el campo de la comunicación empresarial e institucional.

Estratega

En primer lugar es innegable que la comunicación es, al mismo tiempo, “estrategia” y “acción”. O más exactamente, estrategia para la acción. Lo que esto significa es inteligencia para comunicar con éxito. Siguiendo este fundamento, que vincula irreductiblemente estrategia y acción, la comunicación empresarial debe dejar de considerarse como una clase de acción independiente de las demás formas de acción: la gestión de las personas y su desarrollo, la gestión de los recursos financieros y técnicos, de la acción productiva, comercial, etc. Si todos los recursos de que dispone la empresa son gestionados como tales, la comunicación no es sólo un recurso más, sino que debe ser congruente forzosamente con la estrategia general de la empresa y establecer la estrategia comunicativa. Ella abarca la acción factual (la de los hechos, los actos, la realidad) y la expresa y la difunde a través de la acción comunicacional (la de los mensajes, las relaciones, la cultura corporativa, los valores).

En este marco conceptual del DirCom, la primera palabra que lo define es, pues, la de estratega, no la de “comunicador”. El DirCom no tiene como objetivo comunicar ni se le contrata para eso. Él solo actúa como comunicador cuando habla en representación de la empresa o de la institución (con las instituciones, los líderes de opinión, los medios de comunicación) en tanto que es el portavoz corporativo por delegación del Presidente. Está claro que el DirCom debe saber comunicar con todos, relacionarse bien, tanto por habilidad propia como por representar a la entidad; lo cual da un sentido “político” a su cometido. Igual que cuando él traza la “política de comunicación” de la empresa o la organización.

Generalista

El segundo adjetivo, generalista, designa esta visión integral e integradora, que es la visión holística, total, global. Holismo es el principio de acuerdo con el cual “el todo es más que la suma de sus partes”. El concepto fue formulado por Jan Christian Smuts como una doctrina filosófica que preconizaba que el universo tiende a formar unidades de complicación creciente. En su más moderna acepción, el holismo constituye una de las constantes que encontramos en el pensamiento en red, en la teoría de sistemas y en la gestión de la complejidad.

Esta nueva visión ha inyectado en la empresa la conciencia de sí misma como una totalidad y no un mosaico de partes. Con ello ha superado definitiva e irreversiblemente la idea instrumental o mediática -por tanto, limitativa- de la comunicación, que hasta entonces había sido condenada a lo externo y proyectada al mercado.

La componente institucional de toda empresa (el proyecto empresarial que se instituye para durar por encima de lo circunstancial) ha sido rehabilitada y puesta en su máximo valor. Asimismo, la Cultura corporativa y la Comunicación organizacional o interna, la explotación estratégica de la Identidad corporativa, la cultura de Servicio (que ha sustituido la cultura fabricante), el Buen Gobierno, la Imagen Pública, la Reputación y la Responsabilidad Social, han sido las nuevas facetas de una complejidad creciente, que no es exclusiva de las empresas, sino de toda la sociedad.

El término generalista, junto con su sentido holístico posee el significado de una oposición fructífera. Designa el carácter “dialógico” de todo lo que es contrario y al mismo tiempo, complementario: el DirCom es un generalista en un contexto de superespecialistas. Los especialistas se ocupan cada uno de su parte y sólo de ella: es la lógica de la división del trabajo; para ellos el todo es su parte. El DirCom, estratega generalista, se ocupa del Todo en función de sus partes, y también de éstas en sus interacciones formando el Todo.
Holismo.

El DirCom se ocupa en concreto de lo que es más general, universal y permanente que hay en la empresa, y que se inscribe en su área institucional: el liderazgo del Presidente, el proyecto corporativo y la Imagen Pública de la empresa o de la Institución.

Polivalente

El tercer término, polivalente, viene a desmenuzar la idea, demasiado vaga que se tiene de un “generalista”. Con el adjetivo polivalente evocamos aquí la diversidad de las funciones y responsabilidades del DirCom. Para resumirlo en pocas palabras, el DirCom es creador de modos de acción: define la política y la estrategia de comunicación, el modelo de la Imagen; es colaborador directo del Presidente y del Consejo de Administración; miembro del staff de estrategas, del Gobierno Corporativo, de Responsabilidad Social y del Gabinete de Crisis. A todo lo cual dedica el 80% del tiempo.
El otro 20% se distribuye más o menos así: justo con el director de RRHH o Desarrollo de Personas, es co-responsable de la Cultura organizacional y la Comunicación interna. Con el Director de Marketing es co-responsable de la Imagen Corporativa. Con las demás Direcciones de la compañía ejerce como consultor puntual en lo que concierne a la estrategia comunicacional de sus Departamentos. También dedica algún tiempo a la investigación estratégica corporativa.

© Joan Costa

¿Quién es y dónde está el Director de Comunicación?

Hemos buscado con anterioridad en otros artículos de este blog distintas definiciones, que podemos encontrar libremente en la Red, para este cargo. Continuemos en esa línea y profundicemos un poco más:

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Función

El Director de Comunicación ha de coordinar, integrar, dar coherencia, diseñar, gestionar y tomar iniciativas en estrategias de comunicación, así como ejecutarlas a través de planes de acción específicos.

Para desarrollar óptimamente su función, ha de tener la capacidad y experiencia en el manejo y gestión de todos los recursos disponibles al servicio de la comunicación integral, incluyendo la gestión de la comunicación corporativa, las relaciones con los medios, la imagen, y las relaciones externas.

De la misma manera, el Director de Comunicación ha de gestionar la comunicación interna, la institucional, la de marketing y la de crisis; sin olvidar las acciones relacionadas con el patrocinio/mecenazgo, o las relaciones con los accionistas.

No obstante, una de los requerimientos del Director de comunicación del siglo XXI es su habilidad para medir la calidad y resultados de su gestión, de modo que pueda demostrar el valor agregado de la gestión comunicacional, lo cual lo lleva a dominar diferentes técnicas de recolección de datos, así como a generar indicadores que reflejen la calidad del proceso comunicativo en la organización.

Posición

La dirección de Comunicación es una posición clave en el desarrollo de la estrategia integral de la compañía. El Director de Comunicación es, por definición, un puesto estratégico que debería estar integrado en el equipo de dirección y gestión al más alto nivel.
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Función 

El dircom ha de coordinar, integrar, dar coherencia, diseñar, gestionar y tomar iniciativas en estrategias, así como ejecutarlasa través de planes de acción específicos.

Es el guardián de la imagen de la empresa y por tanto debe supervisar toda la actividad comunicacional de la misma. Para desarrollar óptimamente su función, ha de tener la capacidad y experiencia en el manejo y gestión de todos los recursos disponibles al servicio de la comunicación integral, incluyendo la gestión de:

  • la imagen corporativa
  • la comunicación institucional
  • las relaciones con los medios
  • las relaciones externas
  • la comunicación interna
  • el patrocinio o mecenazgo
  • las relaciones con los accionistas
  • Creación y supervisión de la aplicación del manual corporativo
  • Publicidad institucional (spot institucional, folletos corporativos, web…)
  • Redacción y envío de notas y comunicados de prensa
  • Organización de conferencias y ruedas de prensa
  • Formación y asesoramiento de portavoces
  • Preparación de discursos para Presidencia o Dirección General
  • Organización de eventos corporativos (presentaciones de productos, presencia en ferias, inaguraciones, convenciones, premios, juntas de accionistas, etc…)
  • Normas de protocolo
  • Creación de la intranet
  • Revista interna dirigida a empleados
  • Informes anuales de la compañía
  • Organización de convenciones

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