No hay Dráculas o Frankensteins, es la era de Freddy Krueger

Hace pocas fechas, José Manuel Velasco, presidente de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM), de la que soy miembro a mucha honra, escribió en su blog un interesante artículo: Matemos a Drácula, revivamos a Frankenstein Dejando claro que estoy de acuerdo con el mensaje del artículo, me gustaría llevar en parte la contraria a mi presidente. Lo sé, soy un irreverente y espero que José Manuel no me deje sin cena de navidad de DIRCOM :-)

Tanto el Conde Drácula como Frankestein son seres tangibles a los que poder enfrentarse cara a cara. A mi me gustaría describir la situación actual a través de otro icono del terror, Freddy Krueger, creación de Wes Craven en la saga de “Pesadilla en Elm Street”. Un ser que causa estragos atacando a sus víctimas mientras duermen, en sus sueños y, por lo tanto, en nuestra parte más subliminal, indefensa e intangible.

¿Por qué digo todo esto? Me temo que este va a ser un largo post… Cuando comentamos que existe una responsabilidad por parte de los profesionales de la comunicación en el distanciamiento entre la realidad y el discurso, me gustaría entrar a matizar que por supuesto, ya que tanto los periodistas y los medios de comunicación en una postura acomodaticia como aquellos que estamos en eso de la comunicación corporativa llevados por nuestros objetivos y, por qué no decirlo, ambos por el conservadurismo de nuestros puestos de trabajo y empresas, hemos dado colchón a una situación que no nacía de nuestras intenciones sino que era parte de un todo que, desde hace años, ha perdido el norte y se ha cerrado en una rueda de paranoia éticamente reprobable.

Y en esta situación no escapamos ninguno, ni siquiera esas audiencias a las que nos remitimos y que, salvo excepciones, consumen información sin una adecuada reflexión. Me estoy poniendo muy teórico. Vamos con un ejemplo: La corrupción y la gestión descabellada del erario público son un hecho incontestable y vergonzoso en nuestro país. Bien, en las últimas elecciones autonómicas en Valencia hubo un partido que propuso en sus listas un buen número de candidatos acusados de corrupción. ¿Qué pasó? ¿Los medios de comunicación de masas hicieron fuerza alguna o se echaron las manos a la cabeza? ¿Un movimiento ciudadano apoyó con decisión la creación de una ley que lo impidiera? ¿Algún partido político llevó a cabo alguna acción contundente o se propuso algún cambio en las leyes al respecto como existen en otros países? ¿Los profesionales de la comunicación de aquellas instituciones tomaron cartas o presentaron, por ejemplo, su dimisión por cuestiones de conciencia?  No, y no solamente eso sino que los propios votantes, ejerciendo su derecho democrático, eligieron esa lista de forma mayoritaria. ¿Cómo es posible que algo así suceda? Y no hemos de centrarnos en este simple ejemplo, podríamos hablar de las cortinas de humo nacionalistas en nuestro país y tantas otras cosas que podemos ver cada día. Sirva para evitar que me acusen de tendencioso este post publicado en este mismo blog: Estamos muchos indignados… ¿Y?

Muchas veces he dicho que la crisis que vivimos además de ser económico-financiera es, sobre todo, una crisis de valores que se ha ido enquistado desde hace décadas llevada de la mano de la manipulación constante por una parte y por la desidia de nosotros mismos, los ciudadanos, que hemos permitido que todo esto fuera creciendo hasta hacerse una bola difícil de tragar, por la otra. Los profesionales de la comunicación, con nuestras luces y sombras, simplemente hemos ayudado (en el eslabón de la cadena que nos corresponde) a tejer esta red onírica en la que estamos todos atrapados y que produce empresas, políticos, instituciones y ciudadanos “adormilados”. Estamos atrapados en el mundo onírico de Freddy Krueger donde él impone sus reglas.

Dice José Manuel en su artículo: “Los comunicadores hemos de mirarnos al espejo, otear dentro del resultado de nuestras creaciones y dirigirnos rectamente, sin atajos, hacia la verdad, los hechos y las palabras que los comunican“. Bien, desde mi punto de vista, defender la transparencia y la credibilidad de las acciones, en nuestro caso de una empresa o institución pública, pasa por creer firmemente en los mensajes que transmitimos. Si eso no es así y sufrimos el latigazo de la conciencia, solamente tenemos dos salidas: Enfrentarnos a lo establecido y defender un modelo distinto y, si eso fracasa, poner nuestra carta de dimisión encima de la mesa de nuestros superiores con todas las consecuencias. Sin embargo, ahora recuerdo un dato interesante que comenté en otro artículo de este blog: Comunicación corporativa y ética En ese texto compartía los datos del “European Communication Monitor 2012″ y me centraba en los dilemas éticos de los profesionales de la comunicación. Curiosamente en España el 53,3% de los encuestados no había sufrido ninguno, el 17,2% tan sólo uno y el 29,5% varios. Los mejores resultados de los países analizados. De lo que se deduce que en nuestro gremio los dilemas de conciencia no son muy frecuentes.

El problema es tan poliédrico y casi irreal como el mundo de los sueños (o debería decir pesadillas). Sin embargo sus consecuencias nos golpean a diario ¿Cuál la solución? Evidentemente no el camino que estamos andando y… el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… Ojalá yo tuviera la solución. Sin duda alguna me quedo con la frase final del artículo que me ha inspirado hoy y que suscribo vehementemente: Porque, como comunicadores, nuestra misión no es acompañar, cual esbirros del poder, a los vampiros sin ánima en un mundo de tinieblas, sino contribuir a que cada persona, institución o empresa refleje en el espejo su auténtico ser.

La comunicación y la materia oscura del universo

Este fin de semana hemos estado en el EventoBlog (EBE11) algunos compañeros de este mundillo nuestro de la comunicación debatiendo sobre la figura del director de comunicación hoy en día y, como siempre, sobre el papel de la comunicación en la empresa actual. Para mi fue un placer compartir el taller con: David Martínez, Gerente de Comunicación Externa de Orange, Pascual Drake, Dircom de Todovino.com, Alfonso González, Director de comunicación externa de IBM y Stephan Fuetterer, miembro de la junta directiva de DIRCOM y General manager de Best Relations.

Alfonso González (IBM); Pascial Drake (Todovino.com); Stephan Fuetterer (DIRCOM); Joaquín Mouriz (Cetelem) y David Martínez (Orange)

En poco tiempo intentamos plantear distintos enfoques sobre la profesión y sobre cómo el auge de las nuevas tecnologías, e Internet en particular, han afectado a los planteamientos tradicionales en la comunicación en las empresas. De la defensa del valor de los intangibles a la monitorización perpétua y demostración del retorno de inversión en las acciones en medios sociales; la confusión de las acciones de comunicación con las del marketing o la publicidad, etc. Evidentemente el tiempo de exposición quedó corto pero dejamos algunas propuestas a los asistentes.

Por mi parte quise partir de las raíces de la cuestión y planteé el debate de la figura del dircom y cómo la empresa española entiende (o no) la comunicación y define las responsabilidades de esta figura. Lamentablemente comenté que vivimos un panorama con varias velocidades: Las grandes empresas donde el valor estratégico transversal de la comunicación se entiende, y el resto (en los casos en los que la comunicación está presente) en los que todavía se nos considera poco más que aquella respetable figura llamada “Jefe de prensa”, en otros casos una especie de intruso que mete las narices en todas partes y, además, donde todo el mundo se cree con conocimientos suficientes para opinar sobre nuestro trabajo y decirnos cómo debemos hacer las cosas…

Pero hubo un comentario durante las largas charlas que mantuvimos antes del debate que me gustó especialmente y que quisiera compartir en este blog. El ejemplo nace de boca de mi buen amigo David Martínez, gran aficionado a la física :-)

¿Qué es la materia oscura del universo?

En astrofísica y cosmología física se denomina materia oscura a la materia hipotética de composición desconocida que no emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada directamente con los medios técnicos actuales pero cuya existencia se puede deducir a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible, tales como las estrellas o las galaxias, así como en las anisotropías del fondo cósmico de microondas presente en el universo.

O dicho de otra manera más sencilla. La materia oscura es algo que no podemos percibir, que no sabemos su composición pero que sabemos que existe por los efectos que produce en el universo que nos rodea. Algo parecido ocurre con las empresas y la comunicación. Nos dedicamos a crear y controlar mensajes que construyen una imagen corporativa y, en consecuencia, una reputación. No somos tan “tangibles” como los miles de datos en un excel pero ahí estamos, dando coherencia a la empresa, su trabajo y su efecto en la propia empresa y en la sociedad que nos rodea, en nuestro universo.

¿Quiero decir con esto que los efectos de la comunicación no se pueden medir?

No, en absoluto. Soy de los que piensa que cualquier departamento debe trabajar demostrando constantemente el valor añadido que suma a la empresa (quizá demasiado en comparación con otras áreas a las que no se les exige tanto…) y que, tenemos que tener claro, justifica nuestra existencia. En esta línea, la profunda capacidad de medición de la Red ha creado muchas nuevas formas de avanzar en ese camino. Pero también soy de la opinión que estamos en unos momentos históricos de transición (o de evolución) donde todavía se mantienen modelos de trabajo tradicionales que conservan su peso específico y la implantación de otros que comienzan a marcar las tendencias de futuro; un momento donde tenemos que lidiar con modelos de medios de comunicación en profunda crisis de valores y de modelo de negocio y con una sociedad que dispone de nuevos canales que les proporciona la posibilidad de erigirse en fuentes de opinión con una fuerza de impacto nunca antes vista.

Las bases elementales de la comunicación no han cambiado, pero las formas de hacerlo sí y ello implica que nuestro papel como directores de comunicación nos obliga a acompañar a las empresas en esos cambios y hacerles entender qué significan (cosa nada sencilla). Siempre hemos estado jugando a crear emociones y sentimientos en eso que llamamos “stakeholders”.

En una conferencia del EventoBlog escuché una de esas frases salomónicas que tan poco me gustan y que surten el efecto de ser retuiteadas hasta la saciedad. “En no mucho tiempo no existirán las marcas, hablaremos de personas”. Evidentemente la frase me parece una venta de humo, pero me gustaría darle la vuelta y afirmar que la comunicación debe entender que la creación de marca hoy en día pasa por relacionarse con las personas, lograr dejar en ellas una huella emocional y, con ello, construir el valor de marca. ¿Huella emocional? ¡Cuánto se parece eso a la materia oscura! Igual que los físicos trabajan en cuantificarla nosotros seguiremos intentando medir el valor de los sentimientos generados…

Todo esto me recuerda a una frase que escuché una vez: “Sé que me quieres, pero no me quieres como yo quiero que me quieran

Los Dircom ¿Preparados para una crisis en social media?

Recuerdo que una vez me dijeron una gran frase: “Hay dos tipos de empresas, las que han sufrido una crisis de comunicación y las que la van a sufrir“. Con el aumento del uso de redes sociales y herramientas 2.0 por parte de empresas y profesionales, podríamos importar esa frase sin duda al nuevo contexto que vivimos. Recordemos casos que se han hecho muy conocidos como Pastas Gallo, Toyota, United Airlines, BP, Kryptonite,Nestlé, etc.

¿Están las empresas y los Dircom preparados para afrontar situaciones de crisis en medios sociales en Internet?

Algunas respuestas encontramos en la tercera edición de su estudio “The Raising CCO” realizado por la agencia de comunicación Weber Shandwick y la consultora de personal Spencer Stuart.  Para la realización del informe entrevistaron a 127 directores de comunicación de empresas de Estados Unidos, Europa y Asia. Este estudio pretende analizar el rol del responsable de comunicación corporativa en un entorno cambiante y afectado directamente por la implantación de las nuevas tecnologías.

En primer lugar resaltar el aumento de importancia que dan los CCO (Chief Communications Officer) en todo lo referente con los social media. Los datos son suficientemente explicativos:

Pero vamos a centranos en el tema de las crisis online. Solamente un 35% se declara preparado para una situación de crisis, en empresas que ya han sufrido alguna, y un 33% en las que no las han padecido. No hay mucha diferencia en ese segmento, quizá es más lógica la diferencia cuando afirman no estar listos, un 23% y un 36% (escarmentar en carnes propias es una estupenda escuela)..

Un dato interesante que aporta el estudio es que un 34% de los directores de comunicación afirma que la reputación de su empresa corrió peligro en el último año como resultado de sus acciones en las redes sociales.

¿Cómo era aquel refrán? Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar…

El informe aporta datos interesantes sobre ROI y tendencias de uso de social media en las empresas, así que, como adelanto que no es un documento muy extenso, es recomendable echar un vistazo: “The Raising CCO

Más datos sobre los directores de comunicación

La consultora de comunicación Grayling ha presentado el informe “La Imagen del Dircom. La percepción del Director de Comunicación entre los Periodistas del sector económico/financiero”, un análisis sobre los distintos aspectos que marcan las relaciones entre los periodistas especializados en información económica y los directores de comunicación españoles.

El principal titular al respecto que hemos leído afirma que somos accesibles pero poco ágiles atendiendo a los medios. Vamos a ver los motivos de esta afirmación.

Los directores de Comunicación en España son “accesibles” para más de un 66% de los encuestados:

Ante la pregunta: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. son accesibles?

Leemos: Si analizamos las respuestas en función del cargo del periodista, observamos que en un 75,7% de los casos los redactores jefe consideran a los Dircom accesibles, frente al 61,3% de los redactores.

El reconocimiento sobre la accesibilidad de los Dircom aumenta entre los responsables de área en los medios informativos.

Por medios informativos, son los diarios generalistas los que mejor valoran a los Directores de Comunicación en este aspecto, mientras que un 40% de los económicos los consideran poco accesibles.

Para llevar a cabo la encuesta se ha tratado una base de datos de 559 periodistas en activo. Recibieron 90 entrevistas cumplimentadas, lo que representa el 16,1% de las enviadas. El error de la muestra es de +/-9,47% para los datos globales. Para un nivel de confianza del 95%.

Pero una cosa es ser accesibles y otra que los periodistas sientan que sus necesidades informativas han sido satisfechas. Un 55,8% opina que sus necesidades de información son “poco” o “nada” cubiertas, frente a un 44,2% que considera que son cubiertas en gran medida. La diferencia entre los insatisfechos y los satisfechos es de 11,6 puntos.

Ante la pregunta: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. satisfacen sus necesidades informativas?

Leemos: Un 64,5% de los redactores no considera satisfechas sus necesidades informativas mientras que este porcentaje baja hasta el 50% en el caso de los redactores jefe.

Esta importante diferencia de opinión de casi 15 puntos parece indicar en principio, por un lado, que los periodistas con mayor experiencia pueden conseguir mejor y más información del Director de Comunicación.

En este sentido tampoco podemos obviar que muchos responsables de área tienen una relación profesional afianzada en el tiempo con el Director de Comunicación, mientras que otros apenas sí se relacionan.

Estos aspectos pueden influir en el menor grado de insatisfacción informativa.

Por último, me gustaría echar un vistazo a otro tema que me parece muy importante, la credibilidad del director de comunicación como fuente de información. En este sentido se plantea la siguiente pregunta en el informe: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. son una fuente creíble?

Leemos: En cuanto a la credibilidad como fuente de información, los Dircom españoles obtienen una buena nota ya que casi el 65% de los encuestados considera a los responsables de comunicación de las empresas como una fuente de información creíble. Entre los redactores jefe o responsables de área la percepción es mucho mejor. La credibilidad de los Dircom es también mucho mayor entre los periodistas de los medios diarios que entre los de las revistas. La diferencia es superior a los 10 puntos porcentuales.

En el informe se tratan algunos aspectos más alrededor de la figura del dircom, proactividad, conocimiento del funcionamiento de los MMCC o su agilidad en la gestión. Lo mejor es dedicar un poco de tiempo a estudiar el informe completo.

¿Ocultamos los Dircom a nuestros ejecutivos?

Leo en el blog de Roberto Cerrada un artículo titulado “Los Dircom hacen invisibles a los ejecutivos de las empresas…“. Artículo que hace referencia al blog de Andrés Pérez Ortega (merece la pena ver el vídeo).

Por lo tanto mi respuesta no es tanto para Roberto como para Andrés. Según comenta los directores de comunicación ocultamos a los ejecutivos y no impulsamos su imagen personal.

Parece que fuera sencillo, entre nuestras muchas labores, hacer entender a los directivos que deben fortalecer sus habilidades oratorias y disminuir sus “egos” cuando están ante terceros. ¿A ver quién es el guapo que “obliga” a un alto cargo español a realizar cursos de portavoces o que simplemente reconozca que tiene un “debe” en ese aspecto?. Si como responsable de comunicación veo que mi directivo no transmite adecuadamente la identidad corporativa y lo que me genera es un daño en nuestra imagen, entonces, no me queda más remedio, para cumplir mi trabajo, que buscar opciones alternativas. Y muchas veces, esas opciones son evitar que ese directivo hable en público.

España está llena de empresarios, directivos y políticos con escasas o nulas habilidades oratorias o simplemente no aptos para llegar a transmitir un mensaje y “enganchar” a las audiencias. Andrés hace alusión a grandes ejecutivos norteamericanos. Evidentemente ellos tienen muy claro que saber manejarse en público es un arma fudamental (ellos lo tienen claro). Tienen la ventaja de proceder de un sistema educativo que fomenta esas habilidades en contra del nuestro que las elimina de sus temarios. Mucha gente habla por primera vez en público cuando defiende su tesis doctoral en nuestro país.

He buscado simplemente un par de minutos en Youtube. Veamos altos directivos y políticos españoles y norteamericanos y reflexionemos sobre las diferencias. No entro en valorar sectores a los que pertenecen ni tipo de evento, solamente hay que fijarse en las habilidades comunicativas puramente personales.

Toda persona puede mejorar su capacidad para comunicar, pero para ello debe decidirlo desde la humildad y entender las ventajas que le reportará ese esfuerzo. Sin esa decisión personal ¿Qué se pretende que hagamos los directores de comunicación?

Mucho más se podría decir del personal branding de los altos ejecutivos españoles y su uso personal de las TIC. Y, por supuesto, ni hablar de su acercamiento a herramientas como el microblogging, las redes sociales o los blogs personales. Queda mucho por hacer y a ellos les queda mucho por “interiorizar”, pero esto es España y no EEUU y no podemos olvidarlo nunca por mucho que nos pese. Me quedo con una frase de Andrés: “Así nos va como nos va“.

Estatus del Director de comunicación y sus competencias

Cada año me esfuerzo por hacer entender a mis alumnos la importancia de la comunicación en la empresa actual y cuál debe ser la posición y responsabilidad del máximo responsable de ese área, el Director de Comunicación (Dircom), en los organigramas de la empresa.

En el reciente estudio presentado por DIRCOMEl Estado de la comunicación en España 2010” se analiza este tema y creo que merece la pena ocupar un artículo en el blog con los datos que nos aportan.

Cuando en una empresa existe un Director de Comunicación ¿De quién depende y a quién debe reportar su trabajo?

Un Dircom debe poseer toda la información necesaria para llevar a cabo su trabajo. ¿Tiene acceso a los órganos donde se gesta esa información?

En la mayoría de las empresas entrevistadas, un 69%, existe un solo responsable de toda la comunicación. La responsabilidad única de esta función se ha incrementado más de diez puntos en los últimos cinco años, ya que en 2005 suponía el 57% de las compañías. Por otra parte, en casi un 19% de las organizaciones no existe la figura de un responsable único, pero sí la de una persona en particular que se encarga de la comunicación corporativa. Tan sólo en un 3% de los casos no hay un responsable de Comunicación.

Pero… ¿Cuáles son las responsabilidades de ese Director de Comunicación?

Para llegar a desarrollar nuestro trabajo, ¿qué plan de carrera han seguido los Dircom, qué estudios de grado y postgrado han cursado?

Para terminar esta “descripción” vamos a tratar una particularidad de nuestra profesión ¿De cuántas maneras se denomina nuestro puesto? Es decir, ¿En todas las empresas se llama Dircom al responsable de la comunicación?

Leemos en el estudio: “No se ha avanzado nada en el camino hacia la unificación de la denominación del responsable de Comunicación, ya que en el estudio anterior este cargo se denominaba de 76 formas distintas (frente a las 77 de 2010)“.

Desde luego es un derroche de imaginación. Si esto fuera un concurso y me pidieran que diera 77 nombres distintos para el cargo de Dircom, no sé si sería capaz de lograrlo…

Echando un vistazo a “El estado de la comunicación en España 2010″

La Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM) ha presentado esta semana la XIV edición del Anuario de la Comunicación. En el evento también se puso de largo la tercera edición del estudio “Estado de la Comunicación en España 2010” donde se analiza la formación, competencias y responsabilidades del profesional de la Comunicación, así como su implicación y participación en el Comité de Dirección y en la estrategia de la organización.

He podido leer opiniones controvertidas sobre el estudio que me han sorprendido. Bien, lo primero que hay que saber es la metodología de la investigación para realizarlo:

• Técnica de encuesta estadísticamente representativa del universo objeto de estudio: 993 empresas
• Realizado a los responsables de comunicación de las empresas de mayor facturación en España
• Cuestionario on line de 37 preguntas
• Muestra final: 265 empresas (26,7% del universo)
• Error de muestreo máximo ± 5,26%
• Trabajo de campo realizado durante enero y febrero de 2010

El universo se ha marcado analizando los principales sectores productivos del país buscando la respuesta de las empresas de mayor facturación en cada uno de ellos. De todo esto se deduce que hablamos de grandes empresas. Tal y como he comentado con mis compañeros de DIRCOM, si, quizá, sería más correcto denominar al estudio: “El estado de la comunicación en las grandes empresas en España 2010″. Aunque, leyendo, tanto la presentación (segundo slide) como el informe, ese detalle queda claramente expuesto.

Otro aspecto importante para valorar este estudio es que se habla exclusivamente de comunicación en las empresas, no se está tratando del mundo de las agencias de comunicación  o los profesionales independientes (sólo hay una pregunta orientada a externalización de servicios), de la justicia del fee pagado o de la correcta difusión de la importancia de nuestra profesión. Podemos leer en el estudio: “¿Cuál es el perfil y la responsabilidad de los profesionales de la Comunicación en las empresas? ¿Qué funciones se les atribuyen a los departamentos de Comunicación? ¿Cuáles son las perspectivas de la comunicación empresarial? Éstas y otras respuestas las encontramos en esta nueva investigación de Dircom”.

¿Queda mucho por hacer por la comunicación corporativa en España? Sin duda alguna y casi es como la maldición de Sísifo. Solamente hay que echar un rápido vistazo al estudio y hay datos preocupantes sobre cómo interpreta la gran empresa española la comunicación. También sería muy interesante que se pudiera extender este estudio, o alguno similar, al mundo de la pyme. Recordemos que grandes empresas de más de 250 empleados en España son el 0,1% del total, en cambio, de menos de 250 empleados, son el 99,9% restante representando un 87% del PIB español. ¡Tenemos 7,4 pymes por cada cien habitantes!

Otro día, con más tiempo, entraré en materia sobre los resultados del estudio.

La presentación de “El estado de la comunicación en España 2010″

Estado de la Comunicación en España 2010

Paciencia y templanza para ejercer de Dircom

El ejercicio del trabajo como director de comunicación ni es una ciencia exacta ni tampoco es posible tener todo controlado al 100% en todas las ocasiones. Por estos y otros muchos motivos es necesario tener paciencia y aplicar la templanza cuando la situación lo requiere.

Uno de nuestros papeles es disponer de portavoces adecuados en nuestras empresas o instituciones, enseñando, entre otras cosas, a no perder jamás los papeles ante los medios de comunicación.

Estas claves de nuestro trabajo son fundamentales aunque en ocasiones nos encontremos en situaciones en las que desearíamos echar la mano al cuello a más de uno, de los de nuestra propia empresa por no hacer lo planeado, o a los ajenos por buscar siempre el enfoque más sangrante.

Y una de esas situaciones se ha producido con el director de comunicación del ministro de trabajo, D. Celestino Corbacho, Manel Fran i Trenchs, cuando un periodista ha lanzado una pregunta al ministro que su dircom no ha considerado apropiada.

No voy a entrar en valoraciones. Se trata simplemente de demostrar una reacción humana que un director de comunicación no debe tener, siempre hay que mantener el control por dura que sea la situación. Ese es nuestro trabajo.

Cada año los alumnos preguntan qué deben hacer en una situación delicada en la que un periodista nos pone en un aprieto. Sirva este caso para enseñar lo que nunca debe hacer un responsable de comunicación.

El caso es el siguiente:

“28 de julio. Celestino Corbacho, Ministro de Trabajo del Gobierno de España, comparece ante los medios. Prácticamente al mismo tiempo, Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE, efectuaba unas declaraciones en las que invitaba al gobierno y demás actores a retomar el diálogo social a partir de septiembre.

La noticia estaba ahí, y un periodista de TVE, aprovechando la presencia del máximo interlocutor estatal en la materia, aprovechó para preguntarle acerca de las declaraciones del presidente de los empresarios. La rueda de prensa había terminado pero Corbacho contestó…pero su Dircom (Manel Fran i Trenchs) se encara con el profesional y le increpa que el turno de preguntas había terminado e incluso llega a amenazarle con vetar su presencia en el ministerio”.

Fuente: PRNoticias

¿Qué es un Dircom y qué hacemos en comunicación corporativa?

Siempre comenzamos las clases de la asignatura de comunicación corporativa en la EEN, Escuela Europea de Negocios, planteando esas preguntas. No pude evitar recordarlo esta semana durante la XVI Asamblea General y IV Congreso Interno de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom). Durante la jornada se pudo ver un vídeo en el que encontramos respuestas a las preguntas planteadas en el titular de este post y que puede ser muy interesante para los alumnos actuales y los que se están preparando para incorporarse en la próxima promoción después del verano.

Aquí os dejo el video:

DIRCOM: Nueva comunicación, nuevos tiempos (1ª parte)

DIRCOM: Nueva comunicación, nuevos tiempos (2ª parte)

El 70% de los Dircom europeos quiere seguir en el sector

Un salario de 100.000 euros anuales, varón entre treinta y cuarenta años de edad, procedente del marketing o del periodismo y satisfecho con su actual trabajo es el perfil del Director de Comunicación europeo, según un estudio desarrollado por la European Association of Communication Director en colaboración con el Instituto para el manejo de Medios y Comunicación, de la Universidad de St Galen. Trabajador de una compañía con más de 100.000 empleados, nuestro Dircom prototípico tiene un presupuesto que ronda el medio millón de euros para Relaciones Públicas, y su principal objetivo es crear y preservar la imagen corporativa de su empresa.

El Institute for Media and Communication Management (Universidad de St Galen) junto con la European Association of Communication Directors han realizado un exhaustivo informe acerca de la situación por la que atraviesan los Directores de Comunicación de 29 países diferentes. 1.100 profesionales han participado en un estudio en el cual ha destacado la alta participación de países como Alemania (14,3), Reino Unido (10,7%), Suiza (8,6%), Bélgica (8,1%) u Holanda (6,3%).

En cuanto al perfil de los encuestados, destacar que el 46,1% trabajan para compañías con 10.000 empleados o más, son responsables de toda la Comunicación de su compañía (40,8%), tienen entre treinta y cuarenta años – de los cuales diez los han pasado en el sector) e ingresan alrededor de 100.000 euros anuales (33,33%).

Desde el punto de vista presupuestario, los dircoms europeos disponen de una dotación anual que oscila entre 250 y 500.000 euros, y que va en aumento (según el 37,7% de los encuestados). Por otro lado, destacar que la mayor parte de las compañías analizadas mantienen las Relaciones Públicas y las Relaciones con los Inversores separadas, aunque el 59,3% afirma que las dos unidades trabajan estrechamente. Sólo un 15,4% de los que han contestado afirman que ambas disciplinas son entendidas como un único ente: en este sentido, existe una mayor cooperación entre Comunicación Interna y Externa (un 37,7% afirman que se encuentran en un único departamento, mientras que un 40,5% de los casos colaboran estrechamente).

Si de lo que hablamos es de los stakeholders, los periodistas y los medios son los principales targets en un 4,73% sobre 5 de los casos, seguido de los empleados o miembros de asociaciones, directivos (4,06%), el público en general (3,84%), clientes o proveedores (3,59), instituciones públicas (3,47%) y accionistas (3,41%).

En cuanto a los objetivos que se plantean, destaca la creación y preservación de una imagen corporativa fuerte (4,78%), seguido de mantener informada y motivada a la plantilla (4,23), la construcción y presentación de la imagen de un producto  (4,16), mantener a la compañía alejada de titulares negativos (4,16), mostrar una actitud transparente frente a la política corporativa de la empresa (3,93) y la estandarización de las apariciones corporativas (3,88). A ello le siguen las relaciones institucionales (3,48), la detección de modas y desarrollos sociales (3,47), la comunicación de los stakeholders relativos al management y la influencia en la política pública.  

Para concluir, destacar que la mayoría de los encuestados indicaron un nivel alto de satisfacción con sus actuales trabajos -un 80,9% que lo califica con un 4 o más sobre 5 y casi un tercio (32,7%) con un 5-. Existe una correlación entre el salario y la satisfacción. Al menos más de 2/3 (69,8%) pretenden seguir en este sector.

Más información: http://www.eacd-online.eu

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