¡Cuánto nos queda por aprender!

Desde el 2003 tengo el placer de ser director de comunicación de una asociación patronal, como es ANEI, con 500 empresas asociadas y he perdido la cuenta del número de directivos con los que me he reunido. Antes, al dejar mi etapa como periodista, el número de entrevistas realizadas a directivos del sector TIC superaba las 1500 en la base de datos.

Creo que es muestra suficiente como para hacerme una idea del tipo de ejecutivo que tenemos en nuestro país. Evidentemente hay de todo, pero qué habitual es encontrarse todavía a ese personaje que, al recibir unos galones, se comporta como si todo el mundo le debiera pleitesía (sobre todo si adereza su cargo con algún título máster de “postín”). Y eso me recuerda a esa frase que he escuchado últimamente: “Es más sencillo para un emprendedor en EEUU ser recibido por el CEO de una empresa que para un emprendedor español ser recibido por un mando intermedio”.

¿A qué viene esto? Esta tarde he tenido el ejemplo directo de cómo debe comportarse un alto ejecutivo de una empresa del siglo XXI y cómo debe ser capaz de transmitir la identidad corporativa de su empresa generando la imagen adecuada en sus interlocutores.  Gracias a la amable invitación de Bassat Ogilvy Comunicación he podido charlar sobre comunicación online y social media con Jim Farley, Group vice president, global marketing, sales and service de la Ford Motor Company. Responsable de toda la política 2.0 que ha llevado adelante la empresa.

Independientemente de lo interesante que es escuchar de primera mano cómo una gran empresa azotada por una grave crisis toma la decisión de invertir en medios sociales millones de dólares, qué hace y deja de hacer, sus lúcidas opiniones sobre redes sociales, facebook y sus sistemas de publicidad (que no utiliza) o twitter (que por cierto no es una herramienta que le vuelva loco), ver cómo es capaz de reconocer errores sin ningún pudor malentendido como vemos por nuestras tierras tan a menudo, o preguntar abiertamente sobre temas de Internet en España escuchando cada palabra de las respuestas con la humildad de un alumno. Creo que la mejor lección que he recibido ha sido ver cómo la naturalidad y humanidad en las formas es, sin duda, la mejor manera de representar a una empresa y de transmitir un mensaje. Por mucho que soy consciente de la forma de pensar norteamericana, no deja de sorprenderme la naturalidad, frescura y ausencia de engreimiento de esta gente. Trabajan, saben que están trabajando y lo hacen con la necesaria humildad del que es consciente que nunca se puede dejar de aprender y que ese conocimiento puede provenir de cualquier parte y de cualquier tipo de persona, sea o no sea de su “casta” ejecutiva.

Siento, por desgracia, que nos queda mucho por aprender en este país nuestro de presuntos sabios endiosados y ejecutivos inaccesibles que hacen de su comportamiento la esencia de su supuesto estatus.

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