113 millones de blogs

Technorati, motor de búsqueda de blogs, ha publicado esta semana ‘The State of the Blogosphere’, un estudio anual que analiza la evolucion anual de la blogosfera.

133 millones. Esa es la cifra estimada de blogs en el mundo, según las cifras aportadas por el buscador Technorati, que en su estudio 2.008 ha contado con la participación de 1.000 bloggers de sesenta países diferentes. Este concepto de comunicación incorpora a nivel mundial una media de 10,4 nuevas entradas por segundo, lo que supone 900.000 diarias.

Pero, ¿qué lleva a una persona a publicar un blog? Alrededor de un 80% de las bitácoras que existen en la actualidad son personales; de ellas, aproximadamente la mitad tienen una temática profesional. Los bloggers consideran que su actividad les ha servido para ser más conocidos en su industria (el 50%), mientras que el 25% ha utilizado su blog como medio de promoción profesional.

Otro aspecto que destaca el informe es la mediatización de la herramienta: el 95% de los diarios más importantes de los Estados Unidos cuentan con blogs que reportan las noticias. Así mismo, la mayoría de los bloggers reconoce incorporar publicidad en espacio, acciones que le reportan una media de seis mil dólares anuales, cifra que se dispara hasta los 75.000 en aquellos sites que tienen más de 100.000 visitantes únicos al mes. Entre los formatos, se impone el modelo contextual (dos de cada tres), mientras que uno de cada cinco afirma negociar directamente con los anunciantes.

Fuente: PRNoticias.com

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lobbyingspain.com

Reti España, compañía de comunicación y relaciones estratégicas, ha puesto en marcha en Internet el primer portal en castellano sobre lobby  con la idea de ser punto de referencia, de encuentro y de consulta.

El portal creado por Reti España, que forma parte de Reti SpA -la sociedad de lobbying y relaciones gubernamentales italiana- ofrece una visión de conjunto sobre la práctica de la actividad de lobby como parte legítima del sistema democrático e instrumento transparente y eficaz en la representación de intereses. Comprender y entender esta situación y contribuir a lograr avances en su regulación en España son los principales objetivos que Reti se ha marcado con el lanzamiento de este sitio en Internet, dirigido a profesionales de la comunicación, de las relaciones institucionales, así como de la clase política, económica y empresarial, pero también al público en general.

El portal cuenta con varias secciones: noticias -nacionales e internacionales-, la situación del lobbying y su regulación en España, Europa y Estados Unidos, bibliografía, con libros en castellano y en otros idiomas, así como un glosario para facilitar la comprensión de los distintos términos relacionados con el lobby. Todos ellos se actualizan periódicamente para recoger todas las novedades que vayan surgiendo.

Fuente: PRnoticias.com

El poder de la voz: su mejor herramienta para conseguir respeto y transmitirlo

Casi siempre estamos hablando de comunicación corporativa, sin embargo, en las clases también impartimos seminarios de comunicación personal. Este punto reconozco que lo tenemos un poco olvidado en este blog y todas las herramientas de comunicación se engarzan en una tela de araña.

He encontrado un artículo por la Red que me ha parecido interesante y me permito la libertad de reproducirlo. Se trata de un artículo de Dave Jensen que se publica en Universia

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Sé lo importante que es el teléfono porque es mi eterno acompañante. Literalmente, apenas consigo despegármelo de la oreja. Aunque puede llegar a ser realmente tedioso, también tiene una ventaja. Cualquiera que utilice mucho el teléfono, aprende a escuchar realmente bien. Al igual que los ciegos desarrollan otros sentidos, mi oído se beneficia enormemente de esta mi dependencia del teléfono. Sin embargo, hasta hace poco no me daba cuenta de que, a menudo, me veo influido, subconscientemente, por el sonido de otras voces, y de que algunas personas saben cómo sacarle partido a este hecho. Los mejores buscadores de empleo saben que, cara el éxito, “sonar bien” es igual de importante que las palabras que se escogen para transmitir el mensaje en cuestión.

Hace unas dos semanas, un ocupado viernes por la tarde, estaba en mi despacho cuando recibí otra llamada telefónica. Todos mis compañeros se habían marchado ya, al toque de las cinco campanadas, así que ahí quedaba yo, haciendo de recepcionista, saltando de una a otra línea telefónica cada dos minutos. Odio decirle a un cliente que espere mientras que atiendo a otra llamada, pero por alguna razón en esa ocasión hice precisamente eso. El que llamaba era un caballero con un marcado acento asiático y unos modales muy profesionales y corteses. Con un tono precipitado, le expliqué que estaba hablando con alguien en otra línea y le pregunté si podía ponerse en contacto con él alguien de la oficina el lunes siguiente.

Y sin embargo, me encontré devolviéndole la llamada yo mismo diez minutos más tarde.

¿Qué caracterizó a ese brevísimo diálogo que me hizo llamarle tan pronto terminé mi otra conversación? No fueron únicamente las palabras que empleó, aunque sin duda, éstas ayudaron: se notaba que había reflexionado acerca de que decirme antes de marcar mi número. (Consideré el transcribir nuestro minuto de conversación en este artículo, pero en papel no se diferencia nada de cualquier otra conversación de negocios).

Mi respuesta a su llamada tuvo, en último término, algo que ver con el tono de su voz. No sé cómo describirlo. Las notas que apunté durante nuestra conversación hacían hincapié en el hecho de que mi interlocutor “sonaba muy profesional” y que “parecía ser el tipo de persona que se merecía una respuesta particularmente educada”. Casi desistí de mi idea de escribir este artículo porque empecé a pensar que no había relación alguna entre estas impresiones generales y el hecho de que hubiese optado por responder al caballero de la llamada… ¡Casualidades de la vida!

Sin embargo, a lo largo de la siguiente semana, viví por lo menos otras seis situaciones en las que me vi influido o bien muy positivamente o muy negativamente únicamente por el tono de voz de mi interlocutor y por sus dos primeras frases. Sabía que había algo aquí que era mucho más difícil de determinar y definir que otras herramientas para la búsqueda de empleo. ¿Cómo era posible que pudiese desarrollar un respeto inmediato por alguien con el que sólo había hablado unos instantes?

Elementos clave para transmitir respeto por vía telefónica

En todas las situaciones que he analizado desde que comencé a darme cuenta de estas decisiones subconscientes, he descubierto que el interlocutor siempre consigue o despertar mi interés o bien hacerme desconectar por completo en los primeros dos minutos. Nunca lo hubiese admitido de no haber estudiado un poco el tema y descubierto que no soy el único que piensa de este modo. Rene Grant-Williams, autor de la excelente obra Voice Power (Amacom, 2002), se refiere a esta decisión subconsciente como “la brecha que separa el que la gente simplemente oiga tus pensamientos y el que, de hecho, los recuerde y luego actúe en función de ellos”.

Son dos los elementos que determinarán su credibilidad y respeto al teléfono: el mensaje y su envoltorio.

Elemento #1, el mensaje: si la actividad telefónica que le preocupa es la típica llamada telefónica a un posible contacto, entonces ya será consciente de lo importante que es transmitir el mensaje adecuado. No puede llamar, por ejemplo, a un director de personal, y pedirle directamente un trabajo. Obtendrá lo que yo llamo siempre “el rebote a RH”. (Esto es lo que sucede cuando pregunta: ¿Habría alguna vacante?, y su interlocutor al otro lado de la línea le transfiere la llamada al departamento de Recursos Humanos.) Su mensaje tiene que ser desarrollado cuidadosamente teniendo en cuenta el objetivo específico de la llamada.

Dado que ya hay un número considerable de buenos artículos en Next Wave que versan sobre cómo ayudarle a desarrollar el mensaje adecuado si su finalidad es el networking (o establecimiento de redes de contactos), no repetiré aquí esa información. Sin embargo, mencionaré algunos puntos específicos que, por su grado de importancia, vale la pena volver a resaltar una vez más:

  • Tenga el mensaje que quiere transmitir escrito y preparado con antelación. Incluso el cazatalentos más experimentado tiene un guión a mano para todas y cada una de las “emocionantes oportunidades laborales” sobre las que pide información. Si desea preguntarle a la persona con la que va a hablar qué responsabilidades tiene en el trabajo o si le puede dar el nombre de alguien de su gremio con el que ponerse en contacto, tenga esa pregunta escrita delante de usted. No permita que se le olvide.
  • Sepa cuál es su objetivo antes de llamar. La gente aprecia que las personas con las que hablan por teléfono sepan qué es lo que pretenden con su llamada porque esto ayuda a que fluya la conversación. Una persona con objetivos claros transmite respeto.
  • Que la llamada no dure más de cinco minutos. No trate de ponerse contacto con una persona ocupada y pretenda, a priori, robarle quince o veinte minutos de su mañana. Sea cual fuere el objetivo de su llamada, debe proponerse lograrlo en cinco minutos o menos. No se ofenda si sólo obtiene sesenta segundos del tiempo de su interlocutor y siéntase todo un afortunado si consigue algo más que los cinco minutos habituales.

Elemento #2, el envoltorio: éste es el elemento que tiene una mayor repercusión en el nivel subconsciente. Viene a ser, básicamente, el sonido de su voz y esas pocas frases que pronunciaría para establecer su profesionalidad. Es lo que distingue una llamada ganadora de otra considerada “un incordio”. He aquí unos cuantos consejos:

  • Comience sus llamadas telefónicas con una pregunta inicial cortés. “¿Dispone de unos instantes para que le haga una breve consulta, o le pillo en un mal momento?” funciona muy bien. Esta introducción focaliza la atención de su interlocutor sobre su mensaje ya que ha mostrado un respeto por su tiempo.
  • Hable sin miedo y exprésese con confianza. Muchos científicos son callados y reservados y les altera tener que hacer una llamada telefónica a un desconocido. El tono, el volumen y la entonación de su voz le indican a la persona al otro lado de la línea, a un nivel subconsciente, su grado de comodidad y el tipo de respuesta que se merecen sus preguntas. Deje sus temores a un lado y concéntrese en el sonido de su voz.
  • Haga pausas frecuentes para invitar a la respuesta. ¡Pero que sean naturales! No altere el tono de su conversación, convirtiendo afirmaciones en oraciones interrogativas, en momentos inadecuados.
  • Adapte el ritmo de su habla al estilo conversacional de su interlocutor. Si está hablando con una persona lenta y pensativa, no le atragante haciéndole escuchar su mensaje en veinte segundos. Ajuste su ritmo en función de su interlocutor.

Una herramienta que empleamos cuando no podemos establecer una comunicación real

Nadie que utiliza mucho el teléfono opina que éste constituye la única vía posible de comunicación. El teléfono es sólo una muleta: un objeto del que se vale la empresa en situaciones en las que la comunicación real, cara a cara, no es posible. Lamentablemente para el buscador de empleo, cada vez es menos habitual tener conversaciones cara a cara sin antes tener que pasar por el anillo de una conversación telefónica exitosa.

Podemos estar hablando de una llamada a un posible contacto o de una entrevista telefónica. Cualquiera que sea el escenario comunicativo, si se concentra en presentar un mensaje claro y consistente en un envoltorio “que suene profesional”, no me cabe duda de que pasará a la siguiente “fase”, cualquiera que ésta sea.

Por la boca muere el pez…

Se acerca el inicio de un nuevo curso en el que repetiré a mis nuevos alumnos una máxima en el ámbito de la comunicación: “Toda acción comunica y toda comunicación es una forma de acción”. Y esto es aplicable en cualquier actividad y, por supuesto, también en el tratamiento diario de nuestras responsabilidades profesionales.

Esta mañana estaba leyendo la prensa y he encontrado un artículo que ha llamado mi atención. Viene muy a cuento de las noticias tan “americanas” referentes a los turbulentos pasados de sus candidatos políticos (allí siempre parace más importante haber tenido un amante o un hijo secreto que poseer un buen plan para mejorar un país, en fin)

Disquisiciones “culturales” de lado, cierto es que nuestra “imagen profesional” puede verse afectada por nuestras actividades de comunicación, “Por la boca muere el pez”.

Veamos este artículo del diario económico “El Economista”:

“Hace poco un cliente me contó que incorporó a una persona a su equipo directivo y que pasado un mes investigó sobre él en Internet. Me dijo que si lo hubiera sabido antes no lo habría fichado”. Esta anécdota que cuenta Beatriz Barrado, Area Manager de Adecco Finance and Legal no dejaría de ser eso, una curiosidad, si no fuera porque pasa muy a menudo.

Aún está en nuestra memoria la expulsión de Javier Ferrero y Juan Carlos Vázquez del Partido Popular de Toledo por su participación en una cacería de gatos en Talavera de la Reina (Toledo). Hecho que por si fuera poco quedó reflejado con unas fotos en Internet y con su inmediata repercusión.

Hay más casos, como el de una azafata alemana que perdió su trabajo por mostrar en su blog opiniones políticas y religiosas que a su empresa le parecieron, cuanto menos, poco correctas. O el de una enfermera sueca que colgó en la Red fotos de operaciones a las que había asistido sin el consentimiento de los pacientes.

“Creemos que Internet es una especie de jardín privado en el que sólo estamos nosotros y en el que todo se permite. Y por si fuera poco, la presencia en la Red ha dejado de ser anónima”, cuenta Pedro Sánchez, director general de la red profesional Viadeo.com para España y Portugal.

Vida real y virtual

¿Es usted de los que se lo piensa antes de discutir sobre determinados temas en una reunión de amigos o de negocios? Pues eso mismo debería aplicar a su vida virtual. Una esfera en la que todo queda registrado, y en la que un comentario que hizo hace tiempo puede volverse en su contra años después.

Quizá cree que poco importa que la gente sepa lo que hace en su tiempo libre o sus opiniones políticas, religiosas y sexuales. Pero a Internet tiene acceso tanto su amigo como su jefe. Sí, y también sus ex jefes, ésos de los que ha despotricado tanto en cualquier foro que se le ha puesto por delante y que pueden arruinarle su futuro e incluso su presente profesional.

Una encuesta de Viadeo.com realizada en 2007 revela que el 45 por ciento de los usuarios consultados había puesto información personal en MySpace, el 44 por ciento en Facebook y el 17 por ciento había puesto material en YouTube.

No sólo los empleados

Pero entre los encuestados también había directivos y personas que tienen un peso importante a la hora de reclutar profesionales. Y el 59 por ciento de los potenciales empleadores que habían encontrado información sobre candidatos en la web dijeron que les había afectado en su decisión, tanto para bien como para mal. Un 15 por ciento decidió no seguir adelante con la contratación después de rastrear en la Red.

Topar con un bocazas virtual no es cosa de detectives ni de espías. Como asegura Karla Vega, Area Manager de Alta Gestión, “el 60 por ciento de los candidatos se inscriben en una oferta sin saber de qué empresa se trata“.

Pero tranquilo. Si el daño ya está hecho, si ha hablado más de la cuenta, llame a un salva-reputaciones. En Estados Unidos han surgido empresas como Reputation Hawk o Reputation Defender que se encargar de limpiar su historial en Internet de referencias poco apropiadas y hacerle parecer un ejemplo de integridad. Negocio tienen, ya que sólo en su primer año de actividad Reputation Defender ingresó más de un millón de euros.

No generalice

Se le acusa a Internet de no ser una fuente fiable de información, pero no conviene generalizar. Los que se pasan horas rastreando datos como parte de su trabajo lo dejan claro. “No usamos la Red para encontrar datos todo tipo de puestos, sino para perfiles altos e intermedios. Y hay fuentes mucho más fiables que otras para evitar manipulaciones”, cuenta Karla Vega. Beatriz Barrado va más allá y señala que las “redes muy sociales son peligrosas porque muestran aspectos íntimos que pueden volverse en tu contra”.

¿O es que a estas alturas cree que, como en Misión Imposible, el contenido de sus opiniones en Internet se autodestruirá en 15 segundos?

Fuente: El Economista