El cuarto poder ¿?

Los fines de semana son momentos ideales en los que puedo madrugar, con buen café caliente, y dedicarme a leer un poco. Estaba leyendo un comentario de Carlos Díaz Güell, profesor de la UCM titulado “¿Concentración de empresas, de contenidos?: ¡Qué más me da! ” y he recordado lo que comentamos en clase sobre los medios de comunicación, sus funciones y la labor que supuestamente desempeñan en la sociedad. Cada año se establece en el aula un debate sobre el manido concepto de cuarto poder atribuido al buen señor Edmund Burke.

Carlos Díaz Güell comenta en su artículo la preocupación por la concentración empresarial de los MMCC y, sobre todo, de los contenidos. Siempre decimos en clase que los MMCC deben entenderse como empresas, simplemente. La diferencia estriba en que venden contenidos para fidelizar audiencias creando con ello un soporte publicitario que comercializan.

Sobre esa base meramente empresarial/económica poco más hay que razonar. ¿Existe un cuarto poder en el sentido de la independencia de la información? Personalmente opino que hace ya muchos años que eso es una utopia. Los poderes económicos y políticos (al fin al cabo redundantes) crean lo que podemos llamar “main stream”. Una corriente de opinión destinada a crear una determinada opinión pública acorde a intereses más allá de la neta información imparcial. Y además económicamente, al menos hasta la presente crisis de inversión publicitaria (que es otro cantar), se sostiene.

¿Eso es bueno o es malo? No pretendamos ser los salvadores de la ética humana ni pecar de una ingenuidad infantil. Es la respuesta lógica al proceso real en que se mueve la sociedad desde hace más de un siglo. No es bueno ni es malo, es lógico. En España los MMCC, los periódicos por ejemplo, ya han nacido con una tendencia concreta muy marcada. Desde el decano ABC, conservador y monárquico, en 1903, pasando por el liderazgo de El País, progresista de izquierda moderada. en 1976, hasta el más reciente Público en 2007. Nadie se salva de la “proximidad ideológica”, ni El Mundo, ni La Razón, ni tan siquiera los periódicos regionales unidos a la realidad política de su geografía de referencia. Solamente es necesario ver los distintos titulares al día siguiente de un suceso político de peso para alinear a cada uno en su posición ideológica. Es un hecho con el que hay que convivir. nada más.

Comenta Carlos Díaz Güell: “La actualidad informativa en España pivota sobre muy pocos medios. De forma mecánica, la mayoría de ellos, siguen, con una fidelidad digna de encomio, los predicamentos informativos de estos medios líderes hasta convertir la pluralidad y la diversidad informativa de nuestro país en algo que cada día está más amenazado.

Procede afirmar que la existencia de un duopolio informativo de dimensiones domésticas en España, es una realidad y toma cuerpo en un proceso de defensa del bipartidismo político, trufado únicamente por movimientos mediáticos de carácter nacionalista que se incorporan a uno u otro de los bandos de ámbito nacional cuando es menester.

El debate sociopolítico en España, suele asentarse sobre la existencia de un duopolio informativo -PSOE vs. PP- y es ahí donde se produce una real concentración de contenidos. La independencia y el pluralismo, por tanto, pueden estar en proceso de hacer mutis por el foro de nuestro sector mediático. Hoy la duda gira en torno a saber si son los medios los que están detrás de los partidos o los partidos los que están detrás de los medios y este planteamiento tiene visos de ir en aumento con independencia de quien ostente la propiedad accionarial de los grupos mediáticos.”

Completamente conforme con sus palabras, pero con algo más de pesimismo debo añadir que la indepencia de la información hizo prácticamente “Mutis por el foro” hace tiempo, quedando escasos reductos actualmente. Solamente hay que leer, oír la radio o ver debates en TV y a los “ponentes” que aparecen en una u otra cadena. Ahí está.

Decía antes que los medios son empresas que venden contenidos. Obedecen por tanto a tendencias de mercado. Los lectores españoles de prensa, por poner un ejemplo, tenemos nuestra parte de responsabilidad. Cada cual suele leer aquel medio con el que se identifica, como buscando que nos ratifiquen en nuestras ideas. Con esa actitud el círculo se cierra irremisiblemente. ¿Dónde está el espíritu crítico que busca la veracidad? ¿Cuántas personas leen varios medios con intención crítica? En realidad ¿Cuántos leen prensa diariamente cuando las tiradas de nuestros medios escritos son muy inferiores frente a las de sus compañeros de los países europeos del entorno? Pero eso es otro debate.

¿Hay una solución a esta realidad? Lo primero que diría es que no tiene que haber ninguna solución. Sabiendo cómo es esa realidad, es responsabilidad de cada cual buscar la información de la manera que mejor se ajuste a nuestros deseos y necesidades.

Pero si existe una herramienta donde el individuo adquiera una nueva dimensión y pase a formar parte activa de las corrientes informativas es este: Internet. Recientemente IG-Investiga publicó un estudio sobre la credibilidad generada por los MMCC. Un resultado interesante es que entre la población más joven, entre 15 y 24 años, Internet es ya el segundo medio con mayor credibilidad.

Sin duda la presencia de Internet cambiará el concepto de medio de comunicación y de la disribución y enfoque de la información. Ya lo está haciendo y esa corriente seguirá adquiriendo peso con los años. ¿Hacia dónde? Sinceramente no lo sé. El tiempo nos dará la respuesta.

He terminado mi café.

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