Principales errores de los blog corporativos (2)

El principal problema por el que un blog corporativo no cumple la misión por la cual fue creado es sencilla: Está mal pensado y mal realizado.

Ya en 2008, Forrester Research realizó un estudio que analizaba los blogs de 90 empresas de Fortune 500. El resultado no era precisamente bueno:

  • El 70% se centran demasiado en temas empresariales o técnicos.
  • El 74% apenas tienen comentarios.
  • El 56% simplemente usan las notas de prensa de la empresa para presentarlas en el blog.

Lo primero que tenemos que pensar es si nuestra empresa necesita verdaderamente un blog corporativo. Eso de posicionar en Google está muy bien, y puede ser el efecto secundario de un buen blog, pero no debe ser la razón para crearlo porque ya estamos empezando mal. Estar porque “hay que estar” no es razón suficiente.

Analicemos qué queremos transmitir en ese blog, a quién se lo queremos transmitir y cómo vamos a hacerlo. Sin estas ideas claras vamos directamente al desastre.

Tomemos en serio el proyecto. Hay que comentarlo en la empresa y obtener la participación necesaria para crear los contenidos adecuados. Si no lo hacemos así terminaremos alimentando el blog con material que no cumplirá los objetivos del proyecto: catálogos, notas de prensa, noticias sin tratar, etc. Efectivamente tendremos presencia en la blogosfera pero no tendremos un buen blog. Si vamos a hacer una cosa mal ¿Para qué lo hacemos?

Los directivos de empresas están siempre ocupados ¿se toman en serio un blog corporativo? Otra pregunta ¿Entienden verdaderamente la razón por la que se arranca ese proyecto? Este problema es habitual y nos lleva a la situación planteada en el punto anterior.

Si después de todo esto vemos que la empresa no parece entender ni respaldar el proyecto, la cosa anda mal. O no se entiende el verdadero potencial de Internet (que será lo más probable) o verdaderamente no hay recursos humanos ni tiempo. En cualquiera de los dos casos, dejemos aparcado el tema hasta disponer de lo que verdaderamente necesitamos.

Una solución es subcontratar una agencia que nos lleve el proyecto. Bien ¿le vamos a dar material a esa agencia o se va a tener que partir la cabeza para ganarse el fee?. Ya hemos comentado el tema del “Ghost Blogging” en este mismo blog. Si no tenemos material adecuado da igual quién se responsabilice del blog, se enfrentará al mismo problema.

Credibilidad. Si hacemos un blog y queremos llegar a nuestro público hay que obtener credibilidad. Y esa credibilidad se obtiene redactando los contenidos adecuadamente, dejando de lado mensajes corporativos o publicitarios. Según aquel estudio del 2008 solamente el 16% de los lectores de blogs corporativos cree lo que lee.

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  • Un blog fortalece la imagen de marca. Sí, pero si lo hacemos bien, si no es una web muerta que no ayuda para nada. En comunicación, lo que no suma, resta.
  • Un blog establece dialógo con nuestros potenciales clientes y con nuestros actuales clientes. Sí, pero si hay diálogo, si estamos creando un monólogo no sirve para nada.
  • Un blog mejora las ventas de la empresa. Bueno, si es un proyecto existoso sin duda lo hará, si lo hacemos nmal tampoco cumple esta máxima.
  • Un blog reduce el impacto negativo de los contenidos generados por los usuarios. Un blog permite dialogar con usuarios insatisfechos siempre que se quejen directamente en nuestro blog. Y para eso debemos tener un buen blog que genere tráfico, comentarios y diálogo. De lo contrario, nada de nada.

Esto de la moda Web 2.0 está muy bien y muchos están haciendo el agosto vendiendo humo. Pero el éxito pasa por la formación, los empresarios deben conocer el potencial real de las TIC en todos los aspectos de la empresa. Sin ese conocimeinto las cosas se terminan haciendo “de oído” o dejánose atraer por cantos de sirenas.

Y esa formación pasa por las administraciones públicas, las asociaciones patronales y, sobre todo, por la actitud de innovación del empresariado, sobre todo en el contexto pyme mayoritario en España y que tiene mucho que ganar en este campo y muy poco que perder.