¿Ocultamos los Dircom a nuestros ejecutivos?

Leo en el blog de Roberto Cerrada un artículo titulado “Los Dircom hacen invisibles a los ejecutivos de las empresas…“. Artículo que hace referencia al blog de Andrés Pérez Ortega (merece la pena ver el vídeo).

Por lo tanto mi respuesta no es tanto para Roberto como para Andrés. Según comenta los directores de comunicación ocultamos a los ejecutivos y no impulsamos su imagen personal.

Parece que fuera sencillo, entre nuestras muchas labores, hacer entender a los directivos que deben fortalecer sus habilidades oratorias y disminuir sus “egos” cuando están ante terceros. ¿A ver quién es el guapo que “obliga” a un alto cargo español a realizar cursos de portavoces o que simplemente reconozca que tiene un “debe” en ese aspecto?. Si como responsable de comunicación veo que mi directivo no transmite adecuadamente la identidad corporativa y lo que me genera es un daño en nuestra imagen, entonces, no me queda más remedio, para cumplir mi trabajo, que buscar opciones alternativas. Y muchas veces, esas opciones son evitar que ese directivo hable en público.

España está llena de empresarios, directivos y políticos con escasas o nulas habilidades oratorias o simplemente no aptos para llegar a transmitir un mensaje y “enganchar” a las audiencias. Andrés hace alusión a grandes ejecutivos norteamericanos. Evidentemente ellos tienen muy claro que saber manejarse en público es un arma fudamental (ellos lo tienen claro). Tienen la ventaja de proceder de un sistema educativo que fomenta esas habilidades en contra del nuestro que las elimina de sus temarios. Mucha gente habla por primera vez en público cuando defiende su tesis doctoral en nuestro país.

He buscado simplemente un par de minutos en Youtube. Veamos altos directivos y políticos españoles y norteamericanos y reflexionemos sobre las diferencias. No entro en valorar sectores a los que pertenecen ni tipo de evento, solamente hay que fijarse en las habilidades comunicativas puramente personales.

Toda persona puede mejorar su capacidad para comunicar, pero para ello debe decidirlo desde la humildad y entender las ventajas que le reportará ese esfuerzo. Sin esa decisión personal ¿Qué se pretende que hagamos los directores de comunicación?

Mucho más se podría decir del personal branding de los altos ejecutivos españoles y su uso personal de las TIC. Y, por supuesto, ni hablar de su acercamiento a herramientas como el microblogging, las redes sociales o los blogs personales. Queda mucho por hacer y a ellos les queda mucho por “interiorizar”, pero esto es España y no EEUU y no podemos olvidarlo nunca por mucho que nos pese. Me quedo con una frase de Andrés: “Así nos va como nos va“.

Acerca de Joaquín Mouriz Costa
Profesional de la comunicación corporativa en el ámbito de las TIC. Relacionado con las nuevas tecnologías desde 1996. Director de comunicación de la Asociación Nacional de Empresas de Internet (ANEI) hasta 2011. Desde el año 2003 profesor de comunicación en másters postgrado y executive. Actualmente Director de Comunicación, BNP Paribas Personal Finance (CETELEM) España. Emprendedor por naturaleza, así que seguiré evolucionando en todo aquello que suponga un reto profesional.

10 Responses to ¿Ocultamos los Dircom a nuestros ejecutivos?

  1. Excelente. Lo tendre en cuenta y hare mi parte desde http://www.infopuntual

    • Suerte y al toro!
      Un saludo,
      Joaquín Mouriz

  2. Andrés dice:

    Hola Joaquín, gracias por tu comentario que me parece que va en la línea de lo que yo comentaba.
    Entiendo que es complicado el trabajo del DIRCOM, pero aquí es donde creo que, a veces, actuais como los de RRHH. Sabéis lo que hay que hacer, estáis preparados para hacer vuestro trabajo. Pero a la hora de la verdad, parece que optáis por lo “conveniente” frente a lo necesario.
    Un abrazo

    • Hola Andrés,

      Es un tema que se puede debatir muy en profundidad. Por un lado se encuentran los objetivos e intereses de la gran empresa (de los que comentas algo en tu video) En este punto podríamos hablar de los mensajes corporativos encorsetados y la falta de naturalidad en los mensajes, siempre más pendientes de los resultados financieros o de lo “políticamente correcto” que de la esencia misma de la comunicación.

      Otro tema es si los directivos hablan o no hablan y si los Dircom los dejamos hablar. En primer lugar dudo que un Dircom de una gran empresa tenga el poder de decidir si su presidente, CEO o Consejero Delegado habla o no. La jerarquía es mucho más fuerte que los roles de “libro” que supuestamente cada uno ejerce en su labor. Y en segundo lugar, se encuentra el asunto ¿Tenemos el poder de decidir si nuestros directivos trabajan sus capacidades personales en comunicación? Que se lo digan a las agencias que comercializan cursos de portavoces y lo que les cuesta que las empresas paguen y manden a sus directivos a hacerlos. Incido en este punto. Debe ser el gran directivo el que dé el primer paso, que crea en el valor y fuerza de la comunicación y que desee mejorar personalmente. Si no cree en ello, los Dircom no podemos hacer nada.

      La realidad está muy alejada, hoy por hoy, de lo que teóricamente se debería hacer.

      Un saludo,
      Joaquín Mouriz

  3. Pingback: Noticias que hoy nos interesan | wellcommunity

  4. Joaquín.
    Me ha parecido bastante interesante todo el hilo, desde el vídeo hasta aquí. Para mí es más un problema de educación que a corto plazo no se puede resolver. Me preguntaba si los dircom tenéis el poder de identificar talento dentro de la empresa a la hora de comunicar. Me refiero a que probablemente un mando intermedio o incluso alguien más junior es posible que sí esté dispuesto a aprender esas habilidades dentro de sus planes de desarrollo personal, de modo que cuando lleguen a esos puestos en un futuro (no tan lejano) tendrán esas habilidades.
    Como refuerzo la figura del “Evangelista” debería ser creada dentro de esa cultura, donde técnicos se foguearían en las tareas de comunicar con entusiasmo los valores de sus empresas. Esta posición mejoraría tanto la marca personal como la de la empresa.
    Creo que no nos podemos quedar en el “así nos va…” sino que tenemos que ir poniendo granitos de arena para el “así queremos que vaya”.

    Un saludo.

    Héctor Jaumandreu

    • Hola,

      El Dircom claro que puede identificar talento en este sentido e incluso definir portavoces. Es más sencillo en una presentación de producto dejar que hable un joven product manager que ves que tiene dotes de comunicador. Otro cantar muy diferente es presuponer que tenemos el poder de decirle a un presidente de una gran empresa española que no debe hablar, que de hablar o que debe mejorar sus capacidades oratorias. Depende del talante de la persona y de lo que él crea que es importante.

      Evidentemente los años pasan y se produce relevo generacional con gente más joven que trae consigo nuevas formas de entender la empresa. Hoy en día comparar a un Jobs con un Botín, por ejemplo, no tiene sentido, son países diferentes, culturas sociales y empresariales diferentes e índice de prioridades personales también diferentes.

      Si hablamos de pequeñas empresas, menos “protocolarias” y más agiles de estructura y de ideas, la historia es distinta. Hay muy buenos ejemplos de jóvenes empresarios españoles de pymes (conozco algunas de tecnología e Internet) que son buenos oradores, dinámicos y mucho más cercanos a la filosofía de espectáculo que pueden tener en EEUU gente como Steve Jobs, Steve Ballmer o similares.

      Un saludo,
      Joaquín

  5. Oscar Trenado dice:

    Bien, con respecto al video original de Andrés, considero que el caso de Amancio Ortega es una estrategia de Márketing, o una decisión de privacidad muy respetable. En un país en el que se piensa tanto en la ostentación, el que una persona como Amancio (que es de los pocos que realmente pueden presumir de ostentación) haya decidido mantenerse en la sombra, dice mucho en su favor.

    En cuanto al debate en si. El día que Gerardo Díez, con motivo de el cierre de Air Comet, dijo que el tener empresas en tiempo de crisis es como jugar a la lotería, dejé de tener confianza en cualquier empresa dirigida por esta persona. Sin un DIRCOM diciendo que hay ciertas cosas que no se pueden decir, pasa lo que pasa. Como un DIRCOM no creo que pueda estar en todo lo que sus directivos dicen, mejor que callen no sea que la siguiente crisis la provoque un directivo que no sepa lo que dice.

    Por otra parte, la comparación USA y España, creo que va más allá de lo mencionado del sistema educativo (que también influye). Da la impresión que aquél directivo que no hable en público como si hablara en una audiencia con el papa no es un directivo serio. Y hablando de esta forma es complicado el tema de marcas personales y es complicado que salga algún Steve Jobs en España.

    Por último, completamente de acuerdo con el tema de los egos personales.

    • Hola Oscar,

      La clave está en respetar la opinión de un Dircom y entender que si te dice que no debes hablar o que lo debes hacer y lo argumenta, lo hace por el bién de la empresa y la marca, no por capricho. Los egos mal entendidos o las jerarquías mal aplicadas interfieren en el correcto funcionamiento de una empresa. Un Dircom es un especialista de la comunicación. Si se entiende mejor, de las RRPP, y va a buscar las mejores armas para representar a una empresa en cada situación.

      De mi etapa en radio, recuerdo una anécdota entrevistando a un director general de una empresa. Mi equipo de producción cerró una entrevista y luego, en directo, me encontré que el susodicho ejecutivo era tartamudo. Tal y como lo digo. Con todos mis respetos a las personas con ese problema, un director general que lo sea no puede conceder una entrevista en radio cuando tenía un director de marketing (con el que se pactó la entrevista) perfectamente capacitado para responder y explicar todo lo que fuera necesario. Como responsable del programa, acorté la entrevista mucho y zanjé el tema. ¿Qué ganó esa empresa ese día? Yo lo que veía era a mi técnico partiéndose de risa y pensé ¿Cuántos oyentes estarán haciendo lo mismo y no intentando escuchar lo que este hombre se está esforzando en contar?

      Este ejemplo es casi una caricatura, pero define lo que quiero decir.

      Un saludo,
      Joaquín

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