Wikileaks o la mutación del concepto periodístico

Carl Bernstein y Bob Woodward

En el todavía no demasiado lejano año 2005, dos periodistas: Bob Woodward y Carl Bernstein (Sí, efectivamente, los autores del trabajo periodístico quizá más famoso de la historia llamado Watergate) confirmaron que Mark Felt fue la persona, la misteriosa fuente llamada “Garganta profunda”, que les facilitó los datos que provocaron la dimisión del entonces presidente de EEUU Richard Nixon en 1974.

Así se hacía eco la prensa española de la revelación de la identidad más ocultada y que los periodistas habían jurado mantener en secreto hasta la muerte de aquella fuente (muerte que tuvo lugar tres años después, en 2008).

Woodward y Bernstein recibieron por su trabajo en el periódico “The Washington Post” el Premio Pulitzer de periodismo de investigación.

Años después, otro tipo de publicación llamado Wikileaks, que si bien no responde al modelo tradicional de medio de comunicación, no deja de ser un soporte informativo que publica información procedente de fuentes (y hasta ahora que yo sepa nadie ha dicho que lo publicado no sea cierto…) desvela datos y su informante, o como tal ha sido acusado, es un tal Bradley Manning, militar norteamericano.

Julian Assange y sus redactores no han recibido nada que se pueda parecer a un Premio Pullitzer sino otra cosa que se parece más a las bíblicas plagas de Egipto.

En el primer caso, Mark Felt era el número dos en la jerarquía de una poderosa institución como el FBI y desveló información confidencial sobre algo que, digamos, no “estaba bien”. En el segundo caso, Bradley Manning, analista de inteligencia del ejercito norteamericano, hizo tres cuartas partes de lo mismo.

¿Qué diferencias hay entre ambos casos? El primero es un caso citado como ejemplo en todas las escuelas de periodismo del mundo y el segundo parece la más alta traición jamás cometida.

Seguro que habrá mucha gente que no esté de acuerdo con mi opinión, pero no veo dónde está la diferencia entre ambos casos a no ser que el concepto de periodismo de investigación haya sufrido una mutación.

Actualmente periódicos de todo el mundo, incluyendo nuestro español “El País” están publicando documentos que proceden del mismo Wikileaks. Y esos otros medios son periódicos como The Guardian, The New York Times o Le Monde. ¿Qué diferencia hay entonces entre unos y otros que haga que Amazon ya no hospede la página de Wikileaks, que Francia se plantee tomar medidas, que Paypal o VISA suspendan sus pagos y todas las demás noticias que estamos viviendo estos días en un verdadero circo mediático?

Independientemente de los problemas que con la justicia sueca tenga este buen señor Assange, que nada tienen que ver con cuestiones periodísticas, creo que estamos viviendo una situación más que preocupante en la que la publicación de determinados datos (y son muchos y en buena cantidad afectan a nuestro país) molestos para los poderes establecidos se criminalizan y se persiguen de forma realmente rabiosa.

La prensa escrita pasa por una severa crisis. En España han descendido en tirada y en ingresos publicitarios y encendido está el debate sobre su futuro tanto a nivel nacional como internacional. Por otra parte se debate también su pérdida creciente de credibilidad. Creo sinceramente que Wikileaks les ha recordado cuál es su razón de existir: informar.

Recordemos algo: Leemos en la Wikipedia, eso que John Müller, Director Adjunto de “El Mundo” define así: “Wikipedia me parece una iniciativa simpática, aunque imprecisa y muy distante de ser una verdadera enciclopedia“:

“Cuarto poder, expresión con la cual solía designarse a la prensa, en alusión a la extraordinaria influencia que ésta ejercía en los años previos a la Revolución francesa, hasta la llegada de los todavía más poderosos medios de comunicación; TV, radio, Internet, etc.

Su creación es atribuida al escritor, orador y político anglo-irlandés, muy famoso e influyente en su época, Edmund Burke (17291797)”.

Si los medios no hubieran olvidado tanto ese fundamento y no se doblegaran tanto a los conceptos de “empresa” y a partidismos olvidando, como decía, su verdadera razón de ser, quizá hubiera habido muchos más “Watergates” desde los años 70 y Wikileaks no hubiera tenido ninguna razón para existir, ¿no?

Acerca de Joaquín Mouriz Costa
Profesional de la comunicación corporativa en el ámbito de las TIC. Relacionado con las nuevas tecnologías desde 1996. Director de comunicación de la Asociación Nacional de Empresas de Internet (ANEI) hasta 2011. Desde el año 2003 profesor de comunicación en másters postgrado y executive. Actualmente Director de Comunicación, BNP Paribas Personal Finance (CETELEM) España. Emprendedor por naturaleza, así que seguiré evolucionando en todo aquello que suponga un reto profesional.

6 Responses to Wikileaks o la mutación del concepto periodístico

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  2. Marcos dice:

    Está claro que a nivel ético existen áreas pantanosas como puede ser la de publicación de datos “confidenciales”. Personalmente no he sido capaz todavía de decantarme por aplaudir a wikileaks o condenarlo, y el planteamiento que más dudas me genera a este respecto es pensar que si en lugar de datos confidenciales de los gobiernos, fuesen datos confidenciales de los ciudadanos de a pie, datos como informes médicos, informes psiquiátricos, datos bancarios…..¿veríamos bien su publicación? supongo que todos concedimos en que no. Creo que no es tanto una cuestión de cómo se consiga la información, sino del tipo de información.

    • Hola Marcos,

      Nadie ha hablado de datos personales de nadie, por lo que no podemos especular al respecto. Si fuera ese el caso creo que nadie apoyaría a Wikileaks. La realidad es que hoy en día hablamos de “datos confidenciales” de empresas y gobiernos sobre acciones como mínimo reprobables y que, sin duda, a ninguno de los protagonistas les gusta un pimiento que vean la luz. De la misma manera que el Watergate no gustó a la cúpula del poder americana en los 70.

      Evidentemente no toda la información tiene que ser publicada en un medio, y menos la personal de los individuos aunque estos sean “personajes públicos”. A pesar de que muchos llamados medios de comunicación (prensa rosa vaya) opinen que eso es noticia y exista un lucrativo mercado con ello (Véase la programación de T5).

      Pero creo que este caso es muy diferente y debería hacernos pensar.

      Un saludo
      Joaquín

  3. DamiangPonce dice:

    Coincido en las dudas de Marcos. A fin de cuentas la mayoría de los cables que comentan las impresiones de los distintos embajadores no son más que cuitas internas.
    En realidad todo este asunto me recuerda a un patio de vecinos. Todos tenemos derecho a hablar mal de nuestros vecinos de puertas adentro. Pero si se hace público que pongo verde al del 4ºF de pronto se convierte en un asunto público de todo el bloque aunque los demás hagan lo mismo. ¿Nuestros embajadores no han mandado acaso sus opiniones?
    En cuanto a las “trampas”, “influencias” y demás trapacería estadounidense, bueno, no es nada que no supiéramos o sospecháramos. Todos barremos para casa y tratamos de influenciar en pro de nuestra patria.
    Creo que el asunto es que esa información vertida por Wikileaks, por otro lado, es el morbo de ver cómo los trapitos que debían lavarse en casa están en la pila pública.
    Sin duda es una filtración que atenta contra la propia seguridad americana, pero tampoco ha revelado el emplazamiento de sus silos nucleares. Más que atentada, creo que se han sentido expuestos, y no les ha gustado un pelo sentir el aire en el culete.
    El señor Assange y su equipo padecen desde luego una persecución, pero no es nada que no se hiciera antes en el pasado a otros, que ejemplos hay. La moralidad del asunto ya depende más de cada cual en cuanto a su juicio particular.
    A nosostros no nos sentaría bien que alguien sacara todos nuestros trapos del CNI, ¿verdad? NADIE es honrado 100%.
    En cuanto al asunto de la prensa: ciertamente han olvidado gran parte de sus objetivos primordiales. De hecho el Periodismo 3.0 proviene, según mi opinión, del desengaño para con muchos medios y el olvido de éstos de informar de lo que a sus lectores LES INTERESA.

    Hala, me he despachado a gusto.
    Buen artículo, Sr. Mouriz. Se le admira.

    • Gracias Damian,

      Aunque eso de comparar las opiniones de un embajador sobre el presidente del gobierno de un país con patio de vecinos… no sé yo que decirte… Bueno, sí lo sé, no es lo mismo en absoluto. pero esos datos que podemos llamar anecdóticos, son los menos importantes de este caso si los comparamos con los vídeos o documentos sobre actos en zonas de guerra, por ejemplo.

      Los actos encubiertos de los gobiernos e incluso el terrorismo de estado están bien documentados historicamente (casi siempre a toro pasado). Lo que he querido transmitir con este post es el cinismo de lo que ahora vale y se elogia, 30 años después en otro contexto se vilipendia y se persigue. No lo entiendo. EN realidad sí lo entiendo y eso mismo es lo que me preocupa.

      Personalmente el tal Assange me parece un personaje extraño y posiblemente, no lo dudo, con fantasmas en el armario, pero eso no tiene que ver con una acción de periodismo aunque sea de periodismo ciudadano, colaborativo, 2.0, 3.0 o 78.4.

      Gracias por tu comentario
      Un saludo
      Joaquín

  4. DamiangPonce dice:

    Decía Talleyrand que la traición es cuestión de fechas. Y quizás con el tiempo, entonces, el caso Cablegate quede como un acto de periodismo ciudadano de lo más honesto. Coincido en eso.

    En cuanto a los actos en zona de guerra… bueno la guerra nunca ha sido ni será un asunto limpio, y suponen la confirmación de la sospecha y de las múltiples quejas de pequeños organismos que ya lo decían y dicen en esos conflictos, pero a los que no se presta tanta atención.

    Pero es cierto que puede ser preocupante todo ese cinismo. E incluso el mío.

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