Las empresas europeas y los social media

He podido echar un buen vistazo a la segunda y tercera entregas del “Estudio Europeo sobre Redes Sociales y E-mail” que ha publicado eCircle y nos sirven para hacernos una idea de cómo usan las empresas de nuestro continente las herramientas de social media, realmente las redes sociales, en sus campañas online. El estudio está realizado con datos de Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña, Holanda y España.

La primera pregunta que buscamos en los estudios es ¿Cuáles son las herramientas de marketing online más utilizadas por las empresas europeas?

Encontramos al eterno email marketing como lider con un 57% y los social media en tercer lugar ya con un nada despreciable 44%. Ahora vamos a profundizar un poco más en este último aspecto y veamos qué grado de uso encontramos en las empresas de cada país de los analizados por eCircle.

Como hemos dicho, el 44% de las empresas en Europa ya utiliza las redes sociales para actividades de comunicacion y marketing.  Espana y el Reino Unido son los paises lider en la clasificacion de los mayores usuarios de las redes sociales. España nos sorprende liderando los datos con un 51%. En el estudio han participado tomadores de desición y responsables de marketing de las empresas en los seis países de referencia para la comunicación digital, sin embargo no encuentro referencia alguna sobre el tamaño de las empresas de las que forman parte los profesionales encuestados. En el caso de España, teniendo en cuenta nuestra particular diferencia porcentual entre grandes y pequeñas empresas, sería muy importante conocer este dato concreto.

En el segundo “Estudio Europeo sobre Redes Sociales y E-mail” encontramos un dato interesante. Cuando las empresas crean perfiles en redes sociales ¿Qué grado de seguimiento consiguen? ¿Son algunos europeos más proclives a seguir marcas en social media que otros?

Alemania es el país que alcanza peores resultados. Solamente 15 de cada 100 usuarios acostumbra a seguir perfiles corporativos. Gran Bretaña lidera la tabla con un 32% y en España nos quedamos en el 25% (1 de cada 4). Como siempre en estos casos, los datos pueden discutirse comparando los resultados con otros análisis publicados en este mismo blog.

Para terminar este artículo vamos a ver que respuestas nos ofrecen los estudios al respecto de los motivos por los que las empresas de los países analizados usan redes sociales y también los argumentos que esgrimen para no hacerlo.

Con un 51% encontramos el primer motivo para usar redes sociales: Promoción de nuevos productos. Con el 50% el aumento y reconocimiento de marca y, con el mismo porcentaje, el aumento de la fidelización. Llama la atención que tenemos que acudir al último resultado, con un 10%, para encontrar la atención al cliente.

Las respuestas que indican las razones por las que no se utilizan las redes sociales son, como poco, chocantes: Con un 54% está la escasa orientación de los mensajes, la imposibilidad de medir el impacto de las comunicaciones con un 53%, y con el 49% el escaso conocimiento del social media marketing. En todo caso las respuestas merecen un poco de reflexión en general…

Como siempre, aquí dejo los enlaces a los dos estudios:

2ª parte del “Estudio Europeo sobre Redes Sociales y E-mail”

3ª parte del “Estudio Europeo sobre Redes Sociales y E-mail”

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¿Las páginas corporativas en Facebook son realmente tan útiles para la empresa?

No dejamos de escuchar aquello de que si una empresa no está presente en redes sociales y, sobre todo, en Facebook pierde una oportunidad magnífica de entrar en contacto directo con parte de sus públicos objetivo. ¿Pero realmente esa afirmación es completamente correcta y es tan sencillo obtener resultados que la empresa entienda como positivos? Facebook es la red social horizontal por excelencia, cientos de millones de usuarios y ríos de tinta sobre sus virtudes y defectos…. En este caso echamos un vistazo al estudio que ha llevado a cabo Crowd Science entre el 10 y el 22 de junio de este 2011  a 1224 encuestados aleatorios.

Lo que trata de aclarar este estudio es el grado de aceptación de los diferentes contenidos que podemos encontrar en la red social y, también, las motivaciones que llevan a los usuarios a esas acciones concretas de seguimiento. Las cifras que vemos no son precisamente generosas y está claro que simplemente estar no es suficiente si queremos sacar algo en limpio… El asunto es bastante más complejo en esto de la comunicación 2.0.

¿Por qué los usuarios de Facebook usan el famoso botoncito “like”? Primero un dato: Hablamos de 1 de cada 10 usuarios. No lo olvidemos.

Al 16% les “gusta”: Las fotografías, los comentarios y las publicaciones en los muros. Los videos, sorprendentemente, sólo alcanzan un 12% y tenemos que descender hasta la sexta posición para encontrar las páginas corporativas con un 9% de “like”.

Los seguidores de marcas en Facebook son mayoritariamente gente joven que dedica más tiempo a la navegación por Internet. Este dato coincide con otros estudios que hemos podido ver también en este mismo blog. Como sencilla conclusión vemos que si nuestro objetivo es, por ejemplo, llegar a personas entre 35 y 45 años, Facebook es una herramienta que no nos ofrecerá las mismas oportunidades que si lo que pretendemos es alcanzar un target de gente 10 años más joven…

Los mayores de 65 años son significativamente menos propensos a seguir los diversos elementos publicados con el fin de mantenerse informado acerca de las marcas (1% en comparación con la franja entre 18 a 64 cuyos datos están entre el 9% y 13%). Pero mientras que el 23% de los menores de 17 años dijo que usa el “like” con elementos de Facebook “porque me gusta la marca”, el porcentaje cae constantemente a medida que la edad de los encuestados aumenta, hasta llegar a 9% para las personas mayores (más de 65 años).

Uno de cada 10 han usado el “like” en publicaciones en el muro, fotos, comentarios y/o videos en Facebook. El tipo de artículos que “gustó” se mantiene estable entre géneros y distintos grupos de ingresos económicos. Sin embargo, los entrevistados, proporcionalmente más entre los 18 y 34 años, siguen” videos (14% frente al 9% para los usuarios entre 55-64 años) y fotografías (18% frente al 11% para los mayores de 65).

En la infografía resumen del estudio que podemos ver en este artículo, se ofrecen datos al respecto de los motivos por los que los usuarios nos siguen: El 28% confiesan que sencillamente ofrecen su apoyo o que les parece entretenido lo que se dice o se muestra; un 14% afirma que le gusta la marca y un 10% se mantiene informado de la actualidad de esa empresa/marca. Estos datos nos deben confirmar cómo debemos enfrentarnos a este entorno y qué tipo de enfoque debemos dar a nuestra presencia corporativa en Facebook.

Solamente una media del 14% dice ser fan de la marca que tiene presencia, por lo tanto ofrecer valores añadidos que puedan ser de su interés, que les resulten entretenidos o que le aporten alguna utilidad es fundamental. Hay que aportan creatividad e imaginación (y también presupuesto) para crear ess contenidos que proporcionen mayor éxito a nuestro esfuerzo por llegar a nuestro público potencial en Facebook.

Pues venga, a estrujarnos los sesos 🙂

La comunicación y la materia oscura del universo

Este fin de semana hemos estado en el EventoBlog (EBE11) algunos compañeros de este mundillo nuestro de la comunicación debatiendo sobre la figura del director de comunicación hoy en día y, como siempre, sobre el papel de la comunicación en la empresa actual. Para mi fue un placer compartir el taller con: David Martínez, Gerente de Comunicación Externa de Orange, Pascual Drake, Dircom de Todovino.com, Alfonso González, Director de comunicación externa de IBM y Stephan Fuetterer, miembro de la junta directiva de DIRCOM y General manager de Best Relations.

Alfonso González (IBM); Pascial Drake (Todovino.com); Stephan Fuetterer (DIRCOM); Joaquín Mouriz (Cetelem) y David Martínez (Orange)

En poco tiempo intentamos plantear distintos enfoques sobre la profesión y sobre cómo el auge de las nuevas tecnologías, e Internet en particular, han afectado a los planteamientos tradicionales en la comunicación en las empresas. De la defensa del valor de los intangibles a la monitorización perpétua y demostración del retorno de inversión en las acciones en medios sociales; la confusión de las acciones de comunicación con las del marketing o la publicidad, etc. Evidentemente el tiempo de exposición quedó corto pero dejamos algunas propuestas a los asistentes.

Por mi parte quise partir de las raíces de la cuestión y planteé el debate de la figura del dircom y cómo la empresa española entiende (o no) la comunicación y define las responsabilidades de esta figura. Lamentablemente comenté que vivimos un panorama con varias velocidades: Las grandes empresas donde el valor estratégico transversal de la comunicación se entiende, y el resto (en los casos en los que la comunicación está presente) en los que todavía se nos considera poco más que aquella respetable figura llamada “Jefe de prensa”, en otros casos una especie de intruso que mete las narices en todas partes y, además, donde todo el mundo se cree con conocimientos suficientes para opinar sobre nuestro trabajo y decirnos cómo debemos hacer las cosas…

Pero hubo un comentario durante las largas charlas que mantuvimos antes del debate que me gustó especialmente y que quisiera compartir en este blog. El ejemplo nace de boca de mi buen amigo David Martínez, gran aficionado a la física 🙂

¿Qué es la materia oscura del universo?

En astrofísica y cosmología física se denomina materia oscura a la materia hipotética de composición desconocida que no emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada directamente con los medios técnicos actuales pero cuya existencia se puede deducir a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible, tales como las estrellas o las galaxias, así como en las anisotropías del fondo cósmico de microondas presente en el universo.

O dicho de otra manera más sencilla. La materia oscura es algo que no podemos percibir, que no sabemos su composición pero que sabemos que existe por los efectos que produce en el universo que nos rodea. Algo parecido ocurre con las empresas y la comunicación. Nos dedicamos a crear y controlar mensajes que construyen una imagen corporativa y, en consecuencia, una reputación. No somos tan “tangibles” como los miles de datos en un excel pero ahí estamos, dando coherencia a la empresa, su trabajo y su efecto en la propia empresa y en la sociedad que nos rodea, en nuestro universo.

¿Quiero decir con esto que los efectos de la comunicación no se pueden medir?

No, en absoluto. Soy de los que piensa que cualquier departamento debe trabajar demostrando constantemente el valor añadido que suma a la empresa (quizá demasiado en comparación con otras áreas a las que no se les exige tanto…) y que, tenemos que tener claro, justifica nuestra existencia. En esta línea, la profunda capacidad de medición de la Red ha creado muchas nuevas formas de avanzar en ese camino. Pero también soy de la opinión que estamos en unos momentos históricos de transición (o de evolución) donde todavía se mantienen modelos de trabajo tradicionales que conservan su peso específico y la implantación de otros que comienzan a marcar las tendencias de futuro; un momento donde tenemos que lidiar con modelos de medios de comunicación en profunda crisis de valores y de modelo de negocio y con una sociedad que dispone de nuevos canales que les proporciona la posibilidad de erigirse en fuentes de opinión con una fuerza de impacto nunca antes vista.

Las bases elementales de la comunicación no han cambiado, pero las formas de hacerlo sí y ello implica que nuestro papel como directores de comunicación nos obliga a acompañar a las empresas en esos cambios y hacerles entender qué significan (cosa nada sencilla). Siempre hemos estado jugando a crear emociones y sentimientos en eso que llamamos “stakeholders”.

En una conferencia del EventoBlog escuché una de esas frases salomónicas que tan poco me gustan y que surten el efecto de ser retuiteadas hasta la saciedad. “En no mucho tiempo no existirán las marcas, hablaremos de personas”. Evidentemente la frase me parece una venta de humo, pero me gustaría darle la vuelta y afirmar que la comunicación debe entender que la creación de marca hoy en día pasa por relacionarse con las personas, lograr dejar en ellas una huella emocional y, con ello, construir el valor de marca. ¿Huella emocional? ¡Cuánto se parece eso a la materia oscura! Igual que los físicos trabajan en cuantificarla nosotros seguiremos intentando medir el valor de los sentimientos generados…

Todo esto me recuerda a una frase que escuché una vez: “Sé que me quieres, pero no me quieres como yo quiero que me quieran

Twitter, las marcas y sus seguidores

Últimamente se toca en este blog mucho el tema del seguimiento de las marcas en redes sociales. Así que sigo con la tendencia y le toca el turno a la red de microblogging por excelencia, Twitter. La primera pregunta que nos podemos plantear es si verdaderamente los usuarios siguen a las marcas. Bien, según es estudio llevado a cabo en el “2011 Chadwick Martin Bailey Consumer Pulse” (como siempre recuerdo que son datos referentes a EEUU) se nos presenta el siguiente panorama:

Un 75% de los usuarios de Twitter en EEUU no siguen a ninguna marca. Un 21% lo hace, y de ese porcentaje un 36% sigue a una o dos, el 28% a tres o cuatro marcas, el 16% entre cinco y nuevo y, finalmente, un 21% a diez o más. Si profundizamos en los datos del estudio es la gente menor de 35 años la más inclinada a seguir marcas, exactamente en un 26%; entre 35 y 49 años en un 17% y más adelante se rebaja hasta el 13%. Para consuelo de las empresas el 75% de aquellos que siguen a una marca en Twitter nunca hacen un “unfollow”…

Pero ¿Por qué se sigue a una marca?

Podemos consultar varias fuentes como respuesta. En el estudio the ExactTarget “The Social Break Up” afirman que hay tres razones fundamentales:

1.- La brevedad de las interacciones en Twitter facilita una comunicación concisa y rápida

2.- Twitter genera accesibilidad a las marcas y las personas

3.- Se permite una relación en tiempo real con las marcas y sus respuestas

Por otra parte, en el estudio de Chadwick Martin Bailey aportan razones más concretas:

Se sigue a una marca por ser cliente en un 64%, por ser el primero en obtener información en un 61%, por descuentos y promociones en un 48%, por disponer de contenidos exclusivos en un 36% y como fuente de información para compartir con terceros en un 28%. Pero, estos seguidores ¿Qué hacen con la información recibida? Los datos dicen que un 84% de ellos leen los tweets que se emiten y un 23% tuitea sobre la marca en sus propias cuentas. Para amantes de las curiosidades: Los hombres tienen más tendencia a seguir marcas en Twitter. 55% frente al 45% de las mujeres.

¿Y cuáles son los motivos para dejar de seguir a las marcas en Twitter?

ExactTarget en su estudio nos aporta los siguientos datos:

En primer lugar, y repitiendo los motivos por los que se abandona una marca en Facebook, está el aburrimiento en un 52%, exceso de carga publicitaria en los contenidos un 41%, excesiva frecuencia de emisión de tweets, saturación, en un 39%. Conclusiónes: Postear razonablemente sin saturar alternando acciones promocionales sin excedernos y siempre procurando aportar valor añadido que evite en lo posible el aburrimiento de nuestro seguidor. Ahí queda eso, para que luego digan que esto del social media es sencillo… ¡Ah! Y no olvidemos responder las preguntas que se nos planteen, sobre eso se puede profundizar en el artículo de este mismo blog: ¿Escuchan realmente las empresas a sus seguidores en los social media?

Para acabar dejo aquí la documentación para el que quiera dedicarle tiempo a las cifras:

10 Quick Facts You Should Know About Consumer Behavior on Twitter

The Social Break Up

La televisión que se consume y los problemas de fondo

Recientemente mi buen y admirado amigo Pablo Herreros, autor del blog “Comunicación se llama el juego“, apoyado en un aplastante sentido común denunciaba la presencia, previo pago, de un invitado a un conocido programa de televisión. Todos a estas alturas conocemos el caso del programa “La Noria”. El que quiera profundizar en este asunto tiene material en Internet de sobra y puede ver la reacción de los anunciantes retirando publicidad del programa, etc.

Dejando claro claro mi absoluto apoyo al enfoque de Pablo (que es un auténtico fenómeno), quisiera profundizar desde otra perspectiva. Todos sabemos que las grandes cadenas privadas de TV son eso, privadas, algunas cotizan en bolsa y todas viven de la inversión publicitaria (que no pasa por sus mejores momentos) buscando atraer a los anunciantes con eso que se llama “tener audiencias”. Todos conocemos qué tipologías de programas consiguen esas audiencias y llenan las parrillas de programación amparados en buenos resultados. Es decir, la gente dedica su tiempo a ver ese tipo de programas con fruición…

Pero ¿Todo vale para obtener esas audiencias que reportan ingresos? Este tema toca fibras mucho más sensibles. ¿Hasta dónde llega eso que se llama “libertad de expresión”? Tomemos por ejemplo el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia que podemos leer en esta página del  Minsiterio de la Presidencia. Podemos leer:

Los principios básicos de este código se fundamentan en la propia Constitución española, en particular en su artículo 39.4 por el que se establece una protección específica para los derechos de la infancia, que se consolida con la ratificación por parte de España, en noviembre de 1990, del Convenio de la Organización de Naciones Unidas de 20 de noviembre de 1989 sobre los derechos del niño.

¿Alguien ha hecho un repaso superficial del tipo de programas y sus contenidos en los horarios correspondientes a horario protegido de 06:00 a 22:00 horas? ¿Realmente estamos cumpliendo con el verdadero sentido del texto o estamos cogiendo con pinzas el tema mirando hacia otra parte?

Bien, podríamos aludir al argumento que la mejor forma de penalizar este tipo de acciones es simplemente no ver los programas que consideremos que pasan de puntillas por estas normas o que, como en el caso que da pie a este artículo en otro contexto, toman decisiones éticamente cuestionables. Si no hay audiencia, no hay ingresos y las cadenas de TV buscarán nuevos productos. Pero la triste realidad es que las personas que conforman dichas audiencias seguimos refrendando este tipo de programas y los amparamos con cifras y datos de éxito. ¿Dónde está pues la solución?¿Cuál es el problema de fondo? … ¿Control unilateral de los padres sobre la TV que consumen sus hijos? ¿Mayor educación en las jóvenes generaciones? Las televisiones tienen un argumento aplastante a su favor hoy en día: Doy a la gente lo que gente quiere ver.

Tampoco olvidemos a los anunciantes. Buscan que su publicidad sea vista por el mayor número posible de potenciales consumidores. ¿A qué precio y hasta qué punto uniendo su imagen de marca con determinados contenidos, enfoques y éticas? En el caso que nos ocupa, el mayor éxito ha consistido en que estos protagonistas del juego televisivo han dado un paso adelante y han retirado su publicidad. Pero no es algo que presenciemos frecuentemente… ¿Si no se hubiera destapado este escándalo los anunciantes hubieran retirado “motu proprio” su publicidad? Los anunciantes se autoregulan en cuanto a los contenidos que utilizan, pero… ¿También en profundidad sobre los medios en los que los insertan?

Hace años fui el director de comunicación corporativa de Gallup en España y publicamos un estudio sobre la credibilidad de los medios de comunicación. Aunque hace ya tres años de este estudio no creo que los datos hayan cambiado demasiado:


Aún hoy en día la televisión es uno de los medios con mayor credibilidad. Eso debería ser una carga de responsabilidad para los que ejercen el poder de creación de contenidos. Cosas como verificación de fuentes, enfoques informativos contrastados y no tendenciosos o especulativos con el objetivo de polemizar, vender supuestos actos de periodismo de investigación y generar audiencias, deberían ser un norte fijo que no tendría que perderse. ¿Es eso lo que presenciamos en muchos de los productos de masas que se consumen a diario por esas audiencias que generan los ingresos a los medios de comunicación?

No todo vale o no debería ser así, pero esta, podemos decir “crisis de valores”, no solamente afecta a aquel que produce un determinado contenido, sino a todos los demás que empujan esa rueda y hacen funcionar el sistema, los anunciantes refrendándolo y nosotros, los espectadores que cómodamente sentados en el sofá, creamos la audiencia que alimenta el ciclo.

Y termino con un ejercicio de demagogia, lo confieso. ¿Cuál ha sido historicamente el espectáculo más seguido por las masas? Quizá si se pudiera retrasmitir en directo un ajusticiamiento público desde la Plaza Mayor de Madrid como en la época de la Inquisición se batieran records absolutos de audiencia y los ingresos publicitarios del programa fueran espectaculares.

¿Por qué una marca puede perder seguidores en Facebook?

En varias ocasiones se ha abordado este tema en el blog desde distintos puntos de vista. Recuerdo varios artículos: ¿Por el interés te quiero Andrés en social media? donde se hablaba de los motivos que impulsan a alguien a seguir una marca en medios sociales en Internet; o Perfil del español que sigue a una marca en redes sociales en donde se analizaban las características del usuario nacional que sigue marcas en estos medios. En esta ocasión nos centraremos en el estudio que ExactTarget ha publicado sobre los motivos que llevan a una persona a dejar de lado una marca. Titulado “The Social Break-up”, ofrece respuestas teniendo en cuenta distintos canales (como es habitual en estos estudios se habla del público de los EEUU).

Comencemos con los reyes de esto del social media, Facebook.  En la imagen de la izquierda podemos ver algunos datos interesantes sobre el uso de esta red social. Pero ¿Por qué se sigue a una marca?

Como forma de expresión personal: Nos identificamos públicamente con la marca
Socialización: Es una oportunidad de conectar con consumidores con los mismos intereses
Relacionarse con la marca: Posibilidad de aprender sobre esa marca y sus productos e interactuar con ella
Ofertas y promociones: Se conocen mejor los productos, se está al día de ofertas y se puede sacar provecho de promociones exclusivas.

Aunque muchas veces se ha comentado que las promociones, ofertas y demás acciones publicitarias puras y duras son efectivas, paradójicamente también ese abuso es una de las principales razones que llevan al usuario al cansancio por una marca. Después de hacerse seguidor, un 51% de los usuarios esperan que la marca les impacte con mensajes comerciales; otro 40% espera contenidos diferentes a los puramente marketinianos y, el resto, no sabe decir qué espera exactamente de esa marca en Facebook.

Pero vamos al grano ¿Por qué abandona una persona a una marca en Facebook?

En el gráfico superior se detallan los resultados del estudio. A un 44% de los seguidores les cansamos bombardeando con exceso de contenidos. Un 43% afirma que su muro está repleto de mensajes publicitarios. Otro 38% considera que los contenidos se repiten y aburren. Un 26% simplemente quería aprovechar una oferta puntual y con un 24% encontramos dos razones ciertamente antagónicas: Por una parte dicen que no encuentran suficientes oportunidades y también lo contrario, la marca es demasiado promocional. Y siguen otras razones que hacen de todo esto un laberinto…

Como conclusión inmediata: Nunca llueve a gusto de todos. Por lo tanto no existen reglas fijas que puedan garantizar un resultado positivo en todos los casos. Es fundamental saber qué somos y qué queremos e ir probando, escuchar a nuestros seguidores como principal prioridad, e irnos adaptando según nuestra comunidad nos indique lo que realmente espera de nosotros. En redes sociales no podemos emitir mensajes unidireccionales y ya está. Si queremos tener presencia activa en medios como estos tenemos que tener claro que nuestro público potencial nos tratará de igual a igual. O aceptamos las reglas del juego o no obtendremos nada positivo.

El estudio habla de muchísimas cosas más, así que recomiendo dedicarle un buen rato de lectura: The Social Break-Up.