No hay Dráculas o Frankensteins, es la era de Freddy Krueger

Hace pocas fechas, José Manuel Velasco, presidente de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM), de la que soy miembro a mucha honra, escribió en su blog un interesante artículo: Matemos a Drácula, revivamos a Frankenstein Dejando claro que estoy de acuerdo con el mensaje del artículo, me gustaría llevar en parte la contraria a mi presidente. Lo sé, soy un irreverente y espero que José Manuel no me deje sin cena de navidad de DIRCOM 🙂

Tanto el Conde Drácula como Frankestein son seres tangibles a los que poder enfrentarse cara a cara. A mi me gustaría describir la situación actual a través de otro icono del terror, Freddy Krueger, creación de Wes Craven en la saga de “Pesadilla en Elm Street”. Un ser que causa estragos atacando a sus víctimas mientras duermen, en sus sueños y, por lo tanto, en nuestra parte más subliminal, indefensa e intangible.

¿Por qué digo todo esto? Me temo que este va a ser un largo post… Cuando comentamos que existe una responsabilidad por parte de los profesionales de la comunicación en el distanciamiento entre la realidad y el discurso, me gustaría entrar a matizar que por supuesto, ya que tanto los periodistas y los medios de comunicación en una postura acomodaticia como aquellos que estamos en eso de la comunicación corporativa llevados por nuestros objetivos y, por qué no decirlo, ambos por el conservadurismo de nuestros puestos de trabajo y empresas, hemos dado colchón a una situación que no nacía de nuestras intenciones sino que era parte de un todo que, desde hace años, ha perdido el norte y se ha cerrado en una rueda de paranoia éticamente reprobable.

Y en esta situación no escapamos ninguno, ni siquiera esas audiencias a las que nos remitimos y que, salvo excepciones, consumen información sin una adecuada reflexión. Me estoy poniendo muy teórico. Vamos con un ejemplo: La corrupción y la gestión descabellada del erario público son un hecho incontestable y vergonzoso en nuestro país. Bien, en las últimas elecciones autonómicas en Valencia hubo un partido que propuso en sus listas un buen número de candidatos acusados de corrupción. ¿Qué pasó? ¿Los medios de comunicación de masas hicieron fuerza alguna o se echaron las manos a la cabeza? ¿Un movimiento ciudadano apoyó con decisión la creación de una ley que lo impidiera? ¿Algún partido político llevó a cabo alguna acción contundente o se propuso algún cambio en las leyes al respecto como existen en otros países? ¿Los profesionales de la comunicación de aquellas instituciones tomaron cartas o presentaron, por ejemplo, su dimisión por cuestiones de conciencia?  No, y no solamente eso sino que los propios votantes, ejerciendo su derecho democrático, eligieron esa lista de forma mayoritaria. ¿Cómo es posible que algo así suceda? Y no hemos de centrarnos en este simple ejemplo, podríamos hablar de las cortinas de humo nacionalistas en nuestro país y tantas otras cosas que podemos ver cada día. Sirva para evitar que me acusen de tendencioso este post publicado en este mismo blog: Estamos muchos indignados… ¿Y?

Muchas veces he dicho que la crisis que vivimos además de ser económico-financiera es, sobre todo, una crisis de valores que se ha ido enquistado desde hace décadas llevada de la mano de la manipulación constante por una parte y por la desidia de nosotros mismos, los ciudadanos, que hemos permitido que todo esto fuera creciendo hasta hacerse una bola difícil de tragar, por la otra. Los profesionales de la comunicación, con nuestras luces y sombras, simplemente hemos ayudado (en el eslabón de la cadena que nos corresponde) a tejer esta red onírica en la que estamos todos atrapados y que produce empresas, políticos, instituciones y ciudadanos “adormilados”. Estamos atrapados en el mundo onírico de Freddy Krueger donde él impone sus reglas.

Dice José Manuel en su artículo: “Los comunicadores hemos de mirarnos al espejo, otear dentro del resultado de nuestras creaciones y dirigirnos rectamente, sin atajos, hacia la verdad, los hechos y las palabras que los comunican“. Bien, desde mi punto de vista, defender la transparencia y la credibilidad de las acciones, en nuestro caso de una empresa o institución pública, pasa por creer firmemente en los mensajes que transmitimos. Si eso no es así y sufrimos el latigazo de la conciencia, solamente tenemos dos salidas: Enfrentarnos a lo establecido y defender un modelo distinto y, si eso fracasa, poner nuestra carta de dimisión encima de la mesa de nuestros superiores con todas las consecuencias. Sin embargo, ahora recuerdo un dato interesante que comenté en otro artículo de este blog: Comunicación corporativa y ética En ese texto compartía los datos del “European Communication Monitor 2012” y me centraba en los dilemas éticos de los profesionales de la comunicación. Curiosamente en España el 53,3% de los encuestados no había sufrido ninguno, el 17,2% tan sólo uno y el 29,5% varios. Los mejores resultados de los países analizados. De lo que se deduce que en nuestro gremio los dilemas de conciencia no son muy frecuentes.

El problema es tan poliédrico y casi irreal como el mundo de los sueños (o debería decir pesadillas). Sin embargo sus consecuencias nos golpean a diario ¿Cuál la solución? Evidentemente no el camino que estamos andando y… el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… Ojalá yo tuviera la solución. Sin duda alguna me quedo con la frase final del artículo que me ha inspirado hoy y que suscribo vehementemente: Porque, como comunicadores, nuestra misión no es acompañar, cual esbirros del poder, a los vampiros sin ánima en un mundo de tinieblas, sino contribuir a que cada persona, institución o empresa refleje en el espejo su auténtico ser.

Internet sigue creciendo pero no todos parecen darse cuenta de ello

Después de tantos años relacionado profesionalmente con las TIC hay cosas que no dejan de sorprenderme… ¿Por qué digo esto? Bueno, si echamos un vistazo a la lamentable situación de la economía de nuestro país y nos centramos un tanto en Internet podemos encontrar algunos datos inspiradores. Por ejemplo, en la publicidad online. Si nos vamos a ver el Estudio INFOADEX de la inversión publicitaria en España 2012, encontramos que Internet como soporte publicitario no solamente va capeando la situación general del sector, sino que es el único que muestra, desde hace tiempo, unas cifras de crecimiento notables frente a otras alternativas.

Pero sigamos con los argumentos y vayamos a ver el comercio electrónico. Este año horribilis de 2012 no parece haber afectado a las compras online que han superado nuevos records. Entre enero y marzo de 2012 batió una nueva marca de facturación tras ingresar 2.452,6 millones de euros.

Para más datos, lo mejor es consultar el estudio: “El comercio electrónico en España a través de entidades de medios de pago – Año 2012” de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).

¿Y qué pasa con los consumidores, usan la Red? Obviamente la respuesta es afirmativa. Si atendemos a la última oleada del eurobarómetro publicado por la Comisión Europea, las cifras hablan:

El índice de penetración de internet en España es del 47%, lo que significa que actualmente se encuentra por debajo de la media europea (57%), mientras que la de la banda ancha es del 44% (48% en la UE), del ADSL del 38% (35% en la UE) y la del módem por cable del 6% (9% en la Unión).

El 80% de los hogares españoles se conecta a internet mediante ADSL o XDSL (el 62% de los europeos), el 13% a través de la televisión usando un módem por cable o un “router” (15% en la UE) y un 3% con una línea telefónica normal (7% en Europa).

Añadamos algunos datos más, el que nos aporta el Observatorio Cetelem de la Distribución 2012: Un 89% de los consumidores utiliza Internet como canal de búsqueda de información en su proceso de compra. Y, ¿qué medios utilizan para encontrar la información relevante para su compra?

El primer resultado, Google, no es ninguna sorpresa, pero centrémonos en otros dos resultados: En segundo lugar las webs de las tiendas y, al final, las webs de los fabricantes con más que escaso uso. Y aquí llegamos a una paradoja… ¿Entienden los comerciantes españoles en general la posibilidad de venta que les ofrece Internet? ¿Aprovechan esa oportunidad? La respuesta volvemos a encontrarla en el estudio de Cetelem España.

Si se pregunta a los distribuidores españoles acerta del uso de Internet y el comercio electrónico aplicado a sus páginas web, los resultados ya dejan de ser positivos. Solamente un 14% lleva usando la Red como vehículo de venta y un 26% como forma de servir información. El 41% no usa Internet pero piensa avanzar en esa línea simplemente como escapate sin llegar a vender directamente online. Y, lo peor, un 19% no considera Internet un medio atractivo de ninguna manera… Preocupante.

Una vez más encontramos dos ritmos muy distintos de comprensión del medio online, los ciudadanos por una parte y las empresas por otro. Lo vemos constantemente. La penetración del uso ciudadano de las redes sociales frente a su desarrollo en el entorno empresarial, la cultura de Internet entre la gente y la lentitud legislativa de los estados y, también, los hábitos de consumo del español en la red y la capacidad de respuesta de los vendedores.

Aquí dejo enlaces a los estudios citados por si alguno desea ampliar información:

Estudio INFOADEX de la inversión publicitaria en España 2012

El comercio electrónico en España a través de entidades de medios de pago

Eurobarómetro de la Comisión Europea

Observatorio Cetelem de la Distribución 2012