El síndrome del periodismo del avestruz

“No escondas la cabeza bajo tierra como el avestruz” es lo que le dicen al que rehuye una situación peligrosa o no se enfrenta a un problema. Y este síndrome es lo que no dejo de percibir en muchos de mis antiguos compañeros de profesión, los periodistas, sobre la situación del social media y el estado de amor/odio a la que se ven abocados.

Últimamente he impartido algunos seminarios sobre herramientas 2.o para periodistas y, en cada ocasión, he visto cierto excepticismo en sus miradas. Incluso, en ocasiones, cierta sensación de superioridad del periodismo tradicional hacia el hecho de que, en Internet, cualquiera pueda convertirse en generador de información. Siempre les contesto con un sencillo ejemplo. Si las empresas en España y sus agencias de comunicación ya no solamente convocan medios tradicionales sino también hacen eventos para bloggers y les envían información más o menos personalizada; ese simple hecho debería hacerles reflexionar sobre el cambio que se está produciendo. También les comento que aquí la cosa va lenta pero que fuera de nuestras fronteras el asunto está más adelantado. Nada, me siguen mirando como si les hablara de una moda pasajera. El papel, eso es lo único que vale, lo demás es un juego. Parece que no quisieran ver que el panorama ha cambiado.

El próximo lunes Servimedia y Estudio de Comunicación presentan el estudio “Los nuevos periodistas, la Web 2.0 y la Responsabilidad Social”. Desgraciadamente no podré asistir, pero amablemente me han adelantado algunos matices. Para el análisis se entrevistaron 305 futuros periodistas que cursan estudios en 21 universidades españolas. Entre las conclusiones destaca que más de un 90 por ciento de los futuros periodistas usan redes sociales, casi todos (un 80,7 del total de los entrevistados) a diario. Hasta aquí normal por el segmento de edad al que pertenecen y su respuesta estandar al comportamiento del internauta español. Sin embargo el índice de credibilidad que conceden a estas páginas es notablemente inferior al que dan a los MMCC tradicionales, especialmente las agencias de noticias, que se llevan la mejor nota.

Mi pregunta es ¿por qué nuevas generaciones más afines al social media siguen saliendo de la facultad de periodismo con ese sentimiento? ¿Saben realmente cómo funciona un medio, una redacción hoy en día? ¿Saben en qué consistirá su trabajo si tienen la suerte de ser contratados? ¿Se plantean los cambios que se están produciendo en el modelo de negocio de los MMCC?

Veamos algunos datos: Leemos en PRNoticias:

“Las redes sociales se han convertido en una obsesión para los medios de Comunicación. Ya sea como moda o como estrategia de negocio lo cierto es que ya el 75% tiene perfil en Facebook y un 76% posee una cuenta en Twitter.

El estudio ‘Los medios españoles de información diaria en internet’, realizado por Vector Software Factory (Vector SF), refleja que la creciente importancia de las redes sociales como espacios que aglutinan buena parte del tráfico en internet, han llevado a los medios online a captar usuarios en este tipo de ámbitos. De hecho, ‘su participación es el principal argumento de diferenciación con las estrategias tradicionales de difusión y comercialización de la información’, indican”.

Otro dato: El nuevo motor de búsqueda de Google, Caffeine, que ya está en pruebas (generando dolor de cabeza a más de uno al cambiar resultados en búsquedas) y que ofrece una nueva visión dando mucha más fuerza al contenido generado por los usuarios y haciendo que tenga mucho más peso lo que el resto del mundo dice sobre nosotros. Esto da pie a que pensemos un rato, un rato largo…

Un último dato: Se ha presentado el Estudio sobre Periodismo Digital 2010. En el informe han colaborado un total de 774 periodistas, seleccionados entre varios soportes (periódicos, revistas, radio, TV, blogs…) de 15 países (Alemania, Bélgica, Brasil, España, Estados Unidos, Europa del Este, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia). Aunque es el tercer año que se realiza este estudio, es el primero que se hace a nivel global, ya que en las dos primeras ocasiones el estudio se centró en Europa.

Aquí dejo el estudio completo para el que quiera estudiarlo en profundidad.

Algunas conclusiones del estudio:

  • El 48% de los periodistas españoles encuestados confirman que siguen teniendo una mayor audiencia en sus canales tradicionales (formato impreso o audiovisual), aunque este porcentaje era mayor en el estudio realizado el año pasado, donde el 64 % de los periodistas confirmaban tener una mayor audiencia en sus canales tradicionales. En el estudio de 2010 un 29% de los encuestados ya solo publica online, y un 21% afirma que tiene una mayor audiencia en el formato online.
  • Los contenidos online ofrecidos por los medios encuestados son sobre todo blogs (60%) escritos por periodistas, comunidades de foros y debate, y Twitter, ambos con un 40%. También ganan cuota los formatos como la televisión online y videoclips y las aplicaciones para móviles, ambos con un 29%.
  • El punto más negativo de la encuesta llega cuando hablamos de la formación, donde el 63% de los encuestados afirma no haber recibido ningún tipo de formación para ayudarles a crear nuevas formas de contenido mediático. Solo un 27% confirma haber recibido formación sobre redacción para web.

Sinceramente considero que los periodistas más “tradicionales” en su forma de pensar deberían reflexionar seriamente sobre el fenómeno del social media más allá de que sus hijos charlen en facebook o tuenti y por ello le quiten importancia. Se trata de algo mucho más serio y profundo y que marca una tendencia social de comportamiento tanto a nivel individual como profesional y empresarial. Internet no es un enemigo, es un aliado si entienden el fenómeno y aprenden a aprovechar las oportunidades que nos brinda a todos.

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Hacia el futuro de la comunicación empresarial

(Por Joan Costa)

Hemos pasado de la empresa de producción en un entorno previsible donde todo era relativamente inteligible, a la empresa de competición en un entorno cambiante, incierto y complejo.

Esto significa el paso de la economía de producción a la economía de información, la “nueva economía”. Así, la cultura industrial ha sido sustituida por la cultura de servicio.

Lo que antes era transformación de la materia por la energía, hoy es transformación de la información en estrategias de acción y de comunicación.

Estas transformaciones han coincidido con el aumento de la competitividad y de la complejidad.

El mundo externo a la empresa cambiaba y se volvía cada vez más complicado, competitivo y veloz. Las empresas se han percatado de que se necesitaban nuevos modelos de innovación y de gestión, pues ya es imposible tratar todos los problemas y oportunidades que hoy surgen en las organizaciones con los antiguos métodos y de forma individual.

La mayoría de los problemas y oportunidades actuales tienen múltiples facetas. Atrás quedan los días cuando podías decir que un problema es simplemente un problema de desarrollo de un producto, o un problema de ventas, o un problema adquisitivo. Cada día más los problemas aparecen entrelazados, mezclados para convertirse en problemas mayores que implican el dentro y el fuera de la organización. La velocidad con la que necesitamos enfrentarnos a los problemas y oportunidades también ha cambiado.

Simplemente, no tenemos tiempo. Pero tampoco herramientas para hacer las cosas como las solíamos hacer cuando todo era lineal y bipolar. Ahora todo sucede simultáneamente. Debemos trabajar en paralelo. Y debemos actuar en diferentes escenarios al mismo tiempo. El pensamiento lineal es reemplazado por el pensamiento en red.

Todo este conjunto de cambios en interacción llegan a remover las estructuras y jerarquías. Por ejemplo, las empresas que antes estaban eclipsadas por sus productos, ahora se ven obligadas a salir del anonimato, hacer oir su voz y dar la cara. Las responsabilidades recaen cada día más sobre la empresa. No son las marcas las que cotizan en las Bolsas, sino las organizaciones. No son los productos los que deben dar cuenta del buen gobierno de las empresas a los controles legales.

En los últimos tiempos, las empresas han alcanzado una mayor conciencia de que todos somos sujetos de comunicación y de relaciones. Que éstas son herramientas tan indispensables en la venta como en la negociación, en la gestión, en la resolución de los problemas y a la acción ante las oportunidades.

También estamos logrando que se empiece a entender en las organizaciones que tenemos que aprender a pensar y actuar de modo diferente, con una visión integral e integradora, global, no fragmentaria ni enfocada a los síntomas sino a las causas mismas, y multipolares, de los problemas. Muchas empresas se han dado cuenta que hoy, en la era de la comunicación, gestionar las comunicaciones y las relaciones es tan importante como lo sea la gestión de los recursos tangibles.

Si, por una parte, el mercado de consumo sigue su propia inercia hacia delante, la empresa sabe muy bien que en los negocios -y en las organizaciones- no todo es consumo. Hoy los escenarios públicos en que la empresa es vista y juzgada se han diversificado y se han multiplicado como en la galería de los espejos.

Esta dinámica funciona. Se ha convertido en funciones de la empresa, y ha sido, otra vez, la función la que ha creado el órgano. En este contexto, emerge -de la necesidad- la figura estratégica e integradora del DirCom. Este hecho significativo se afianza cada día más. Hoy ya no son sólo las empresas las que requieren personas responsables para ocupar puestos de nivel alto en sus organigramas, desde los cuales gestionar las comunicaciones ligadas a la imagen y al negocio. Son también las administraciones públicas, las fundaciones, los partidos políticos, las ONGs.

Por lo que respecta a los problemas prioritarios en las empresas, los temas estrella son, en este momento, y en el futuro próximo:

·           los programas de Cambio Cultural y la Comunicación Interna

·           los Planes de Comunicación Corporativa

·           los proyectos de Ética, Reputación y Acción Social

·           las Auditorías de Imagen (y medición de la Imagen)

·           la Prevención y Gestión de Crisis

·           la Comunicación en el proceso de Fusiones y Adquisiciones.

No hace falta decir que cada uno de estos problemas afecta a varias Direcciones de la empresa e implica a sus diversos actores. Trabajar en red es trabajar en equipos.

Por cierto, hay que consignar asimismo otro cambio: antes se creaban marcas para los productos, hoy se crean productos para la Marca. El futuro de las marcas tiende también a las supermarcas.

La cultura empresarial tomará en el futuro una orientación más balanceada hacia el sentido de Misión y los Valores.

El futuro…

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“Los profesionales del marketing, la publicidad y la comunicación se encuentran con muchos interrogantes acerca de su futuro. El aumento del número de medios de comunicación y de las actividades de comunicación por canales no tradicionales difuminan la línea de separación de estos departamentos de la empresa”

Estas son las palabras que definieron la presentación de este estudio realizado por la agencia de relaciones públicas Hotwire, presentado en Madrid por Amy García, directora de Hotwire Spain, acompañada por Palmira Díaz Manzanares, responsable de marketing y comunicación de Internet Advertising Bureau España (IAB) y por Almudena Maneiro, directora de marketing de Research in Motion en España, fabricante de BlackBerry, invitadas a la presentación del estudio y posterior debate. Una vez más barajamos estos dos mismos conceptos, marketing y comunicación, pero ahora introducimos un nuevo parámetro, la revolución ya presente de las tecnologías de la información capitaneadas por Internet y su efecto directo en los planteamientos de trabajo en las distintas áreas corporativas.Demos vueltas a la tuerca ¿Disciplinas diferentes, convergentes o quizá en proceso de inminente fusión?

Aconsejo echar un buen vistazo a este estudio y reflexionar sobre los distintos argumentos que plantea:

Batalla por el sillón vacío