Falsas noticias, bulos y rumores en Internet (2)

El 71% de los encuestados perciben el hoax como una molestia y un 27% le concede cierta credibilidad. Más allá de la incomodidad que pueda generar la recepción de un bulo a un internauta, los rumores pueden dañar gravemente la imagen de un personaje o marca que se vea directamente afectada por éste, un daño del que no se conocen cifras ya que hasta el momento no se ha hecho público ningún estudio al respecto.

PAUTAS PARA RECONOCER UN BULO (HOAX) EN INTERNET:

1. Los hoax o bulos carecen de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible para que pervivan el máximo tiempo circulando en la red.

2. Los bulos o hoax son anónimos, no citan fuentes (ya que carecen de las mismas) y no están firmados para evitar repercusiones legales

3. Los bulos o hoax contienen un gancho para captar la atención del internauta. El éxito del bulo residirá en cuanto morboso, monetario o generador de miedo sea su gancho.

  • Ejemplo Hotmail: Hotmail cerrará sus cuentas. Perdida de contactos y multa de una gran cantidad de dinero (gancho miedo basado en valor monetario)
  • Ejemplo Actimel: Actimel es malo para la salud. Produces L. Casei y dejas de fabricar defensas. (gancho miedo basado en la salud)
  • Ejemplo Redbull: Redbull contiene veneno en su composición química. (gancho miedo basado en el daño a la salud)

4. Los bulos o hoax normalmente contienen una petición de reenvío: Se solicita el reenvío para alertar a otras personas, para evitar mala suerte, para evitar la muerte, o con cualquier otro motivo. El objetivo de esta petición de reenvío reside en captar direcciones IP, crear bases de datos, realizar posteriores campañas de SPAM o simplemente difundir la información falsa el máximo posible

Siguiendo estas pautas un internauta podrá enfrentarse ante la información que le llega por Internet con unas herramientas útiles, rápidas y que de una manera muy sencilla basada en las propios errores del hoax le ayudaran a reconocerlo y poder romper las cadenas de información falsas.

Fuente: Asociación de Internautas

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Paciencia y templanza para ejercer de Dircom

El ejercicio del trabajo como director de comunicación ni es una ciencia exacta ni tampoco es posible tener todo controlado al 100% en todas las ocasiones. Por estos y otros muchos motivos es necesario tener paciencia y aplicar la templanza cuando la situación lo requiere.

Uno de nuestros papeles es disponer de portavoces adecuados en nuestras empresas o instituciones, enseñando, entre otras cosas, a no perder jamás los papeles ante los medios de comunicación.

Estas claves de nuestro trabajo son fundamentales aunque en ocasiones nos encontremos en situaciones en las que desearíamos echar la mano al cuello a más de uno, de los de nuestra propia empresa por no hacer lo planeado, o a los ajenos por buscar siempre el enfoque más sangrante.

Y una de esas situaciones se ha producido con el director de comunicación del ministro de trabajo, D. Celestino Corbacho, Manel Fran i Trenchs, cuando un periodista ha lanzado una pregunta al ministro que su dircom no ha considerado apropiada.

No voy a entrar en valoraciones. Se trata simplemente de demostrar una reacción humana que un director de comunicación no debe tener, siempre hay que mantener el control por dura que sea la situación. Ese es nuestro trabajo.

Cada año los alumnos preguntan qué deben hacer en una situación delicada en la que un periodista nos pone en un aprieto. Sirva este caso para enseñar lo que nunca debe hacer un responsable de comunicación.

El caso es el siguiente:

“28 de julio. Celestino Corbacho, Ministro de Trabajo del Gobierno de España, comparece ante los medios. Prácticamente al mismo tiempo, Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE, efectuaba unas declaraciones en las que invitaba al gobierno y demás actores a retomar el diálogo social a partir de septiembre.

La noticia estaba ahí, y un periodista de TVE, aprovechando la presencia del máximo interlocutor estatal en la materia, aprovechó para preguntarle acerca de las declaraciones del presidente de los empresarios. La rueda de prensa había terminado pero Corbacho contestó…pero su Dircom (Manel Fran i Trenchs) se encara con el profesional y le increpa que el turno de preguntas había terminado e incluso llega a amenazarle con vetar su presencia en el ministerio”.

Fuente: PRNoticias

La honestidad del Blogger

Comentábamos hace pocos días que un conocido periodista ponía en tela de juicio la información difundida en la Red. También decíamos que Internet no es distinto de cualquier otro medio y que la honestidad a la hora de afrontar la labor informativa es la clave. (Los “peligros de la Red”)

Bueno, pues ya están saliendo a la luz noticias al respecto. El fenómeno de la blogosfera hace que muchos blogs de éxito tengan un número de visitantes superior incluso a webs de medios de comunicación online. Y aunque para sus autores el hecho de sacar partido económico no estuviera entre sus intenciones originales principales, la tentación es grande y los “tentadores” muchos.

Dice un artículo en Expansion.com:

Los blogs de consumo han crecido como la espuma con sus consejos sobre los artículos que es recomendable comprar, a veces previo pago de las marcas, aunque esta práctica puede acabarse con la entrada en escena de un nuevo actor: el Gobierno.

La práctica se ha popularizado hasta tal punto que la Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC) ha decidido tomar cartas en el asunto y proyecta aprobar este verano nuevas directivas que permitan al organismo controlar más de cerca a blogueros y anunciantes.

Por primera vez en la historia, la FTC vigilará de cerca a los blogs sobre temas de consumo a la caza de relaciones comerciales ocultas para el lector y conflictos de intereses.

“Si entras a una tienda, sabes que el vendedor es un vendedor”, dijo a la prensa estadounidense Rich Cleland, de la división de prácticas publicitarias de la FTC. “En internet, el consumidor debería saber si alguien tiene una motivación económica para decir lo que están diciendo”.

Estos casos son los que pueden hacer perder credibilidad a cualquier medio de comunicación, sea el que sea. Una cosa es insertar publicidad limpia y clara en un blog aprovechando el tráfico que genera, y otra muy distinta aceptar este tipo de acuerdos desvirtuando la supuesta objetividad del blog, y más aún si el lector ignora ese particular.

En el mismo artículo leemos:

A pesar de que el lector ocasional no es muchas veces consciente, la mayoría de los responsables de blogs no escriben sólo por amor a la blogoesfera, sino que obtienen productos gratuitos y en ocasiones elevadas compensaciones económicas por sus artículos.

Actualmente, el bloguero decide si comunica a sus lectores de qué empresas ha recibido dinero o regalos y, aunque muchos lo hacen, otros prefieren ocultarlo para obtener una mayor credibilidad entre los internautas.

Mercedes Levy, responsable del blog de temas de consumo Commonsensewithmoney.com, opina que es necesario los lectores tengan claras las motivaciones del bloguero. “Me parece buena idea que las personas que escriben un blog hagan saber a sus lectores al respecto de este tipo de relaciones”, dijo a Efe Levy.

Sus lectores tienen acceso a los términos del blog y en ellos Levy aclara que recibe compensación por escribir sus opiniones sobre “productos, servicios, websites y otros asuntos”. Sin embargo, Levy no detalla su relación con cada uno de los fabricantes sobre los que escribe. “Comunicar cada una de las relaciones a los lectores interrumpe el flujo de comunicación entre los lectores y puede resultar confuso”, explicó.

¿Puede un blogger de este tipo mantener o justificar su objetividad si las relaciones comerciales entre ellos y las marcan existen? A no ser que confiese que cobra y aún así todos sus comentarios sean negativos, lo dudo mucho.

En mi etapa de periodista tenía prohibido por la empresa aceptar regalos que no estuvieran justificados (un nuevo software para ser probado, por ejemplo, y en ese caso el producto quedaba siempre en redacción) y aún así recibía invitaciones a comer o regalos navideños constantemente.  Son prácticas habituales de las empresas que intentan agasajar de alguna manera al periodista intentando sutilmente influir en su opinión.

Sin ir más lejos en 2001 compré un coche de una marca concreta. Después de buscar y comparar dudaba finalmente entre dos modelos muy similares de marcas distintas. Me decidí porque una de ellas daba el 10% de descuento a periodistas (nunca fuí periodista de motor así que mi conciencia está tranquila). Pero la oferta estaba ahí para cualquiera que cumpliera los requisitos.

Quiero decir que estas prácticas siempre existen y han existido con más o menos fuerza. ¿Son prácticas lícitas? Creo que existe una frontera que no se debe cruzar, simplemente. Una cosa es que una agencia de comunicación te invite a comer con su empresa cliente y se hable de un hecho potencialmente noticioso, y otra diferente que ponga un cheque encima de la mesa.

¿Es lícito pagar a un blogger para escribir una opinión cuando no lo es hacerlo con un periodista tradicional? ¿Opiniones?

Los “peligros de la red”

Hoy he leído un breve artículo en MarketingDirecto.com titulado “Iñaki Gabilondo alerta sobre los peligros de la Red”

El periodista y presentador del telediario nocturno de Cuatro, aprovechó ayer la presentación del libro Verdades como puños para reflexionar junto a su compañero de profesión Joaquín Estefanía, sobre el mundo del periodismo y en especial, el periodismo digital.

Gabilondo denunció la falta de especialización en la red indicando que la información que se ofrece en ella tiene un mensajero desconocido, afirma que la información es abundante pero no cuenta con la seguridad de veracidad con la que cuentan otros medios tradicionales como la prensa, la radio o la televisión.

El periodista criticó la tendencia a opinar en los medios sin la “previa necesidad de información” de lo que culpó a las empresas por preocuparse de “acumular oyentes, lectores o espectadores en lugar de centrarse en lo que hay que contar”. Iñaki cree que se debería debatir menos sobre la industria y la tecnología del periodismo y más sobre el contenido del mismo.

La verdad es que Gabilondo dijo bastantes más cosas, pero bueno. Cuando se comenta la falta de especialización en la información en la red podemos preguntarnos a qué información se refiere ¿Medios de comunicación puramente online o versiones digitales de medios en papel; bloggers o comentarios de usuarios en social media?

Se habla mucho sobre el futuro del periodismo y sobre el papel de los blogs. Dejemos eso a un lado. Hoy en día la mayoría de las versiones digitales de medios tradicionales comparten profesionales con sus homónimos offline. Las plantillas se han reducido (véanse noticias de EREs en el último año y medio). Por lo tanto no entiendo el sentido del comentario.

Otra cosa es que hablemos de Social Media, blogs, redes sociales, etc. Se trata de información, por supuesto, pero información que no lleva el supuesto sello de calidad y credibilidad de un medio de comunicación. Pero ¿Tienen en nuestros días credibilidad los medios de comunicación? En este mismo blog publicamos un estudio de IG-Investiga sobre ese tema y no salían bien parados precisamente. Sobre este tema sí dijo algo también Gabilondo. En EuropaPress encontramos:

Por ello, destacó el “profundo escepticismo” con el que mira hacia su profesión. “La política y el periodismo son los dos únicos ámbitos en los que sus propios representantes abocan su labor al suicidio”, se lamentó. Así, explicó que los odios y conflictos que se generan entre sus representantes “empañan la esencia del trabajo”. “Hoy en día los periodistas se preocupan más por temas empresariales y tecnológicos que por la información que difunden”, aseguró.

Que el periodismo en España está mediatizado por las tendencias políticas es un hecho que tiene tanto años como las cabeceras más antiguas. Si nos sentamos delante de un televisor y asistimos a cuarquier tertulia o debate, a algún periodista presente solamente le falta presentarse con un carné de un partido entre los dientes. Si es un secreto a voces… entonces ¿de qué nos quejamos?

¿Si usted el votante del Partido Popular compra habitualmente El País o el diario Público? Si es votante de izquierdas compra usted El Mundo o La Razón? El problema no es solamente de los medios sino de nuestra propia forma de entender la información. Somos clientes de un medio de información concreto porque nos gusta lo que dice, si se mete o no con el gobierno o la oposición ¿Buscamos realmente información veraz?

No creo que la Red conlleve más peligro que el que subyace en leer cosas que no sean de nuestro agrado, que el peligro que tiene la globalización absoluta de la información y del difícil control que ello significa (que se lo digan al gobierno Chino y su apasionada relación con Internet). Otra cosa muy diferente es el incorrecto o pervertido uso que de ese potencial se pueda hacer. Suplantación de identidades (como se ha dado ya en redes sociales), blog o websites de información falsa sobre empresas o marcas (que también ha ocurrido) Pero la Red no es culpable de eso, somos nosotros y nuestras malas intenciones. Pero este fenómeno no es nuevo en el momento que los propios periodistas (o mejor, las empresas de información) de forma interesada utilizan el poder de la prensa para meter a presión mensajes partidistas ¿Qué diferencia real existe entre una cosa y la otra?

Eso se llama manipulación de la información y es tan viejo como el ser humano. Damos demasiadas vueltas a las cosas cuando el problema lo tenemos claramente delante de nuestras narices. Otra cosa es que creamos que tiene fácil solución. Tristemente, en mi opinión, no la tiene en absoluto porque es una parte integrante más de la estructura del mundo en que vivimos. Lo realmente peligroso no es saberlo, lo peligroso es no saberlo y caminar a ciegas. Pero esto es otro tema………….

Relaciones entre las empresas y los periodistas

En cada módulo de comunicación, cuando hablamos del trabajo de relación con los medios de comunicación y, por supuesto, con periodistas, comentamos la importancia de intentar facilitarles el trabajo teniendo en cuenta su día a día. Ellos reciben cantidades tremendas de datos diarios. Si queremos diferenciarnos y aumentar nuestras opciones de efectividad debemos convertirnos en una fuente segura, transparente, fiable e interesante de contenidos. Hemos comentado mil veces la cantidad de parámetros que debemos tener en cuenta en la relación de nuestra empresa o institución con los MMCC. En el siguiente estudio que nos ha hecho llegar la agencia “Estudio de Comunicación”, podemos profundizar en todos estos aspectos. El trabajo está realizado en Argentina, pero básicamente, los enfoques que presenta son trasladables a nuestro país.

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Estudio de Comunicación ha presentado en Buenos Aires los resultados del Estudio que ha realizado conjuntamente con la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral: “PERIODISTAS Y EMPRESAS. Claves de una relación necesaria.”. Este Informe es el primero que se realiza en Argentina de estas características tomando como base una investigación similar desarrolla por Estudio de Comunicación en España, Chile y Portugal.

La investigación  se basa en la opinión de 174 periodistas – en su mayoría con puestos de decisión -de distintos medios de Argentina: impresos, audiovisuales, digitales y agencias de noticias. Tiene como objetivo profundizar en el análisis de la percepción de los periodistas sobre la forma en que se comunican las empresas, con la intención, de aportar una herramienta de análisis tanto al ámbito empresarial como al académico.

Estas  son algunas conclusiones que se encuentran plasmadas en el libro: 

–        El 84% de los profesionales de los diarios y el 68% de los que se desempeñan en el mercado de las revistas, valoran el encuentro “cara a cara” como el modo por el cual prefieren recibir información de parte de las empresas.

–        Entre las fuentes orales, el Presidente o Consejero Delegado de la empresa es, para el 44% de periodistas consultados, el interlocutor preferido cuando necesitan una información. En cambio, el 13% considera al Director de Comunicación o de Relaciones Institucionales como el interlocutor más apropiado, lo que pone en evidencia la necesidad de reforzar el rol de los encargados de gestionar la comunicación, de modo que sean  interlocutores válidos y necesarios en la relación con los periodistas.

–        Cuando se les pidió a los entrevistados su impresión sobre la credibilidad de las distintas modalidades informativas que emplean las empresas, el 39% opinó que la entrevista personal es el modo de recibir información que merece mayor credibilidad. Mientras que el informe de prensa es considerado como el material informativo atemporal más útil, seguido por la información estadística, datos y gráficos, las declaraciones y la documentación histórica. También valoran las páginas Web de las empresas como una fuente útil de información.

–        El 25% de los periodistas admite recibir “75 o más” notas de prensa por día; un 23% recibe entre “15 y 30” y a casi un 20%  le llega “menos de 15” comunicados diarios; pero sólo el 8% considera que la mayoría contiene información publicable. Esto podría indicar que su contenido muchas veces se utiliza poco o no se utiliza.

–        Un 84% de los encuestados coincidió en que la información que brindan los equipos de prensa de las empresas es muy publicitaria y refleja un desconocimiento de los intereses del medio y de sus profesionales.  Mientras que la veracidad de la información que reciben es el atributo al que los periodistas otorgan mayor importancia, seguido por el rigor y la exactitud periodística.

–        Consultados sobre en qué reparan cuando les llega una información de prensa, el 37% respondió que en el “interés periodístico”; el 34% en la “empresa o institución que envía la información”.

–        En cuanto a la valoración de los eventos corporativos, la opinión de los profesionales entrevistados está muy polarizada: un 44% estima que son “muy y bastantes interesantes” mientras que un 50% los valora como “poco y nada interesantes”.

–        La mayoría de los profesionales entiende que la participación a un evento corporativo le permite tener “recursos extras para elaborar la información” (82%), “conseguir más información” (80%) u “obtener declaraciones de los protagonistas” (74%). Sin embargo, la mayoría también considera que “la falta de diferenciación del medio y de las personas” (68%) y las “excesivas convocatorias” (62%) son los errores habituales de quienes organizan los eventos corporativos.

Metodología

Para entender la percepción que tienen los periodistas sobre el modo de comunicarse de las empresas, se desarrolló una investigación cuantitativa, que utiliza como instrumento de recolección un cuestionario semi-estructurado.

La población representada está constituida, en su mayoría, por periodistas con puestos de decisión en medios de Buenos Aires y de las principales plazas del interior del país argentino. La forma de selección fue aleatoria sobre un marco muestral conformado por listados de periodistas y estratificado por tipos de medios (impresos, radios, televisiones, digitales y agencias de noticias).

Durante el trabajo de campo fueron contactados 275 periodistas y se obtuvo una muestra final de 174 casos, que respondieron telefónicamente o por correo electrónico a un cuestionario de 44 preguntas.

Fuente: Estudio de Comunicación

“Periodistas y empresas. Claves de una relación necesaria”

Estudio de Comunicación / Universidad Austral (Argentina, 2009)

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En el año 2006, Estudio de Comunicación, publicó un estudio de similares características pero centrado en España:

“Periodistas, empresas e instituciones. Claves de una relación necesaria”

Estudio de Comunicación / Demométrica (España, 2006)

La política, las modas y la Comunicación 2.0

Estamos en tiempos de elecciones en varias comunidades autónomas de este país nuestro. Eso quiere decir que todo el mundo corre para intentar obtener el voto de la mejor manera posible. Hasta aquí todo me parece estupendo.

Si echamos un vistazo más en profundidad a este asunto veremos que la moda “Obama” y su carrera presidencial se ha convertido en un modelo comunicativo a seguir y, además, un contexto perfecto donde colocar el apellido 2.0 que toda acción de comunicación “moderna” parece que debe tener si es que quiere ser considerada profesional. Nadie duda del éxito del Presidente de EEUU en sus usos de Internet, pero ¿Es nuestro país, con sus peculiaridades, un lugar donde podamos conseguir reproducir este fenómeno?

Estados Unidos de América tiene una penetración de Internet bastante mayor que la nuestra. Esto ya es una diferencia que podemos llamar “técnica”. Pero, y aquí radica la cuestión, los usuarios de la Red tienen interiorizado su uso, forma parte de sus vidas de una manera que todavía el español no ha alcanzado. Esto es una diferencia que podemos llamar “social”.

Debemos analizar no solamente si la juventud española usa o no la red y sus múltiples herramientas 2.0 (redes sociales, profesionales, comunidades diversos, blogosfera, etc) sino ¿Para qué las usa? ¿Cuál es su sentimiento hacia la política, sus deseos de información concreta, su capacidad de documentación, de crítica, de participación activa?. Es decir:

¿Es la juventud española usuaria de Internet un público objetivo adecuado para obtener rentabilidad, votos, usando hoy en día esquemas de comunicación 2.0?

Con esto no quiero poner en tela de juicio la efectividad de la comunicación 2.0 (eso está fuera de toda duda) sino recalcar que cualquier acción de comunicación debe conllevar un conocimiento previo del público al que se dirige.

Quizá los partidos políticos buscan con el uso de estas herramientas una imagen de modernidad más allá de una efectividad concreta rentabilizada en votos tangibles. Usar estos métodos organiza ruido mediático en MMCC tradicionales, crea polémica cuando vemos videos como este:

Entonces… ¿Usan los partidos políticos la Red como herramienta directa de obtención de votos o como tranpolín para obtener mayor repercusión en sus acciones tradicionales?

¿Opiniones?

Credibilidad de los medios de comunicación en España

En primer lugar, agredecer a IG-Investiga, la autorización para publicar su estudio en este blog.

Agradecimientos hechos, reproduzco el estudio para que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Simplemente aporto algunas reflexiones que me han parecido interesantes e, incluso, sorprendentes:

1.- La Prensa tiene más credibilidad entre los hombres que entre las mujeres

2.- La Televisión produce el efecto contrario, genera más credibilidad entre las mujeres que entre los hombres.

3.- Más del 7% de los hombres no otorgan credibilidad a ningún medio de comunicación

4.- Entre los jovenes españoles el medio de comunicación con mayor credibilidad es Internet.

5.- La Prensa tiene mayor credibilidad en las personas entre 25 y 54 años, la Televisión, en cambio, en las horquillas de 14 a 24 y de 55 a 64.

6.- La gente con estudios medios o superiores otorga mayor credibilidad a la Prensa.  Por otra parte, la gente sin estudios o con estudios primarios, prefiere la TV.

7.- Por clases sociales, la clase media y media alta considera que la Prensa tiene mayor credibilidad. El resto se decanta por la TV.

¿Qué hago cuando me llaman de un medio de comunicación para hablar de un tema que no me conviene?

Un día está usted sentado en su oficina y suena el teléfono. “Hola, soy Fulano de Tal, de el diario El Nacional o Fulanita de Cual de Nacional TV. Me gustaría entrevistarle para un artículo (o un programa) que estamos preparando. Queremos que responda a ciertas acusaciones, muy críticas, contra su empresa”.

En cualquiera de estos casos ¿qué contestaría usted? Si es como la mayoría de los ejecutivos, probablemente la respuesta sea un no. ¿Por qué? Pues porque es muy probable que a usted sólo se le haya adiestrado para tratar asuntos internos, es decir, problemas en el seno de la organización. Pero en estos tiempos, más que nunca, los directivos de empresa y sus asesores están obligados a resolver una amplia gama de problemas, y no sólo los tradicionales propios de los negocios, tales como ventas o marketing, sino también otros que implican a gente del mundo exterior con una variedad asombrosa de intereses y puntos de vista.

Cualquiera que sea su actividad, lo más probable es que su empresa se enfrente a diversos problemas con instituciones, con medios de comunicación, con asociaciones… Las empresas operan a la vista del público. Su éxito viene determinado no sólo por su actuación en el mercado, sino también por lo que el consumidor piensa de ellas. Todo alto directivo debe comprender los principios de unas buenas relaciones públicas, mientras que los buenos asesores no sólo deben estar preparados para facilitar soluciones específicas a determinados problemas, sino también para actuar como mentores en la educación continua de los mandos.

El teléfono vuelve a sonar. Es el periodista otra vez. Usted no supo qué decir cuando telefoneó un par de horas antes y lógicamente ahora vuelva a la carga. Dice que su empresa ha sido acusada de no haber obrado debidamente pero que quiere conocer también su versión. ¿Qué puede hacer?, ¿decir que esa historia es ridícula? o más bien decirle: “Desde luego, me alegrará poder contarle nuestra versión. Venga enseguida y contestaré con mucho gusto a sus preguntas”.

Pues mi consejo es que no se debe optar por ninguna de las dos. No tome ninguna decisión hasta que no deba tomarla. En ese momento, su objetivo consiste simplemente en reunir la mayor información posible. Usted tiene derecho a hacer todas las preguntas que le parezcan oportunas. Y tome notas sobre las preguntas que haga, que serán del tipo ¿de qué información disponen? ¿Quién más va a ser entrevistado? ¿De qué quieren hablar exactamente? ¿Cuándo van a publicarlo o emitirlo? Otro punto importante consistirá en saber si, en el caso de que se niegue a ser entrevistado, prepararían ese reportaje sin usted. Y en caso afirmativo, ¿cuáles serían las consecuencias?

Por supuesto tratarán de convencerle de que, si su organización no participa, la gente creerá que tiene algo que ocultar. Hay algo de verdad en ello, especialmente cuando anuncian que “la compañía X rechazó nuestra invitación para aclarar estas acusaciones y presentar su propio punto de vista”. Pero hay veces que aparecer en un programa es peor que no aparecer en él.

A partir de ahí, lo más probable es que usted tenga que convocar una reunión cuanto antes para decidir si va a aceptar la invitación o no. Si es que sí, tendrá que pensar en quién es la persona idónea para contestar y qué va a decir exactamente. No olvide que durante este periodo y en las subsiguientes negociaciones, usted tiene derechos. Recuerde que son ellos los que le han venido a buscar para que les ayude con su participación. Imponga sus condiciones.

Puede haber muchas razones para decir que sí. En principio, además, es lo preferible. Porque tenemos datos incuestionables para acallar el rumor. Porque vemos que lejos de estar ante una crisis, estamos ante una buena oportunidad para salir reforzados frente a la competencia. O simplemente porque la acusación es cierta y la opción menos mala es salir a la palestra, reconocer el problema y enviar un mensaje de tranquilidad comunicando que ya se tiene la solución al problema o al menos que se está cerca de tenerla.

También pueden encontrarse muchas razones para optar por el no. Porque no quiere tomar parte en un espectáculo amañado, porque sabe que el entrevistador se dispone a cazarlo, porque sabe que su historial es complejo y el medio de comunicación lo simplificará de modo que resulte perjudicial para sus intereses. O porque para contestar a las preguntas tendría que revelar información confidencial.

Llegados a este punto ya no puede usted posponer su decisión. Si decide contestar que no, hay varias maneras para hacerlo. Y si contesta que sí, hay unos cuantos consejos que debería tener muy en cuenta para que lo que usted diga se refleje lo más fielmente posible.

Autor: Joaquín Echenique

Novacom Consultores de Comunicación

Diez consejos para llevarse mejor con los periodistas

Seguimos recopilando los interesantes artículos de Novacom Consultores de Comunicación. Chicos, tomad buena nota.

Diez consejos para llevarse mejor con los periodistas

Muchos directivos con los que he tenido la oportunidad de hablar en los últimos meses reconocen abiertamente que no están satisfechos con el tratamiento informativo que reciben, ellos o las empresas para las que trabajan, por parte de los medios de comunicación. En la mayoría de los casos, el problema radica en que no son capaces de crear expectación, convencer, interesar, generar simpatía o comprensión. Y no lo son porque piensan en lo que ellos quieren contar, pero no en que el periodista se debe a sus lectores y a la línea editorial del medio en el que trabaja y dispone de mucho menos tiempo y espacio de lo que desearía para tratar cualquier tema.

Apunto de forma breve algunas claves para obtener mejores resultados en el trato con los medios de comunicación.

1. No generalice cuando piense o hable de los medios de comunicación, y de los profesionales que trabajan en ellos. No suelen tener prejuicios, ni sienten más simpatía por otras empresas o por otros directivos. Pruebe a dedicar más tiempo a conocer a los periodistas. Sepa con quién está hablando. Piense que para que todo funcione casi siempre es suficiente con mantener una relación fluida con cinco o seis de ellos. A partir de ahí, ayúdeles a realizar su trabajo aunque su empresa no esté directamente implicada en una determinada información, Trate de convertirse en una buena fuente para ellos.

Hace unos meses tuve una reunión con un empresario cuya principal queja era que los medios le dedicaban mucha menos atención de la que él creía merecer. Según él, dedicaban mucho más espacio a otros competidores suyos a pesar de que eran más pequeños. Y añadió… “y eso que yo mismo redacto cada semana una nota de prensa y la envío a los medios”. Disimulé como pude mi gesto de horror y me bastó revisar un par de ellas para comprobar que dichas notas hacían referencia a asuntos que a él le gustaría ver publicados pero que no tenían ningún interés informativo y ni siquiera estaban dirigidas a una persona en concreto sino al “redactor de economía”.

2. Trate de llevar siempre la iniciativa. Planee una estrategia y utilice su relación con los periodistas para implantar una buena imagen de su empresa en los diferentes públicos. Si adopta una actitud pasiva es muy posible que se acuerden de usted en pocas ocasiones y cuando lo hagan sea para hablar precisamente de lo que menos le interesa a usted. Sugiérales cuestiones que puedan ser interesantes para los lectores u oyentes y hágalo siempre con respeto.

3. Utilice la comunicación como una herramienta de gestión de su empresa. Algunos directivos consideran la comunicación como una tarea en las que no deben perder el tiempo. Otros, en cambio, la incluyen entre sus ocupaciones más importantes. José Luis Sanchís, presidente de Sanchis & Asociados, asegura que “la elasticidad empresarial de cualquier decisión de comunicación produce un mayor efecto con respecto a la cifra de negocio de una empresa que cualquier decisión que se tome sobre otro segmento de la compañía en el 90 % de los casos”.

El presidente de uno de los sumarios económicos más influyentes del mundo solía repetir una y otra vez que “las principales actividades a las que debe dedicarse el presidente de una empresa son la planificación estratégica y la comunicación”.

4. Dígales siempre la verdad. Sea como sea, la información tiene que ser veraz. A un periodista no le molesta tanto recibir una información sin peso o intrascendente como constatar que está siendo utilizado o manipulado. Nunca trate de confundir a un periodista. Si es un mal periodista y se lo traga, seguro que no vuelve a confiar en usted nunca más. Si es un buen periodista, se preocupará de contrastar dicha información, descubrirá muy pronto que no es cierta, no la publicará y además se sentirá estafado por usted. Mal negocio en cualquier caso.

5. Estudie lo que hacen sus competidores. Seguramente encontrará varios casos de empresas de su sector que se las están ingeniando para acaparar más protagonismo del que en buena lógica debería corresponderle. Pero no olvide que no se trata de conseguir que le presten más atención que a los demás, sino de lograr publicar los mensajes que le interesa.

Los consultores de comunicación solemos entregar a nuestros clientes, cada equis tiempo y en el formato que sea, un seguimiento de todo lo que se ha publicado. Antes era muy habitual que el cliente hiciera su valoración teniendo en cuenta la cantidad y no calidad. Afortunadamente cada vez encuentro más directivos que comparten conmigo que además de comunicar los resultados de la empresa, el lanzamiento de sus productos, o los nombramientos de sus principales incorporaciones, el objetivo en todo un año a lo mejor debe ser lograr únicamente dos, tres o cuatro apariciones en los medios de las que tienen una difícil cuantificación económica si nos atenemos a los parámetros publicitarios convencionales pero una incidencia evidente en el proceso de formación de la imagen pública de la empresa.

6. Haga valoraciones globales. Un artículo puede ser muy positivo para su empresa a pesar de contener algunas imprecisiones o errores. Los periodistas normalmente se ven obligados a escribir de muchos más temas de los que desearían y por tanto no podemos pretender que tengan un dominio exhaustivo de cualquier sector de actividad. Además casi siempre disponen de muy poco tiempo para preparar los temas, obtener la información necesaria y publicar la información. Debemos entender por tanto que puedan cometer algunas imprecisiones, y disculparlas sobre todo cuando no sean graves.

7. Trabaje con los medios de comunicación como si se tratase de un mercado. Detecte sus necesidades y fabrique los productos que más les interesen. Todavía recuerdo a unos cuantos directivos de empresas que, en mi época de redactor en un diario económico, me propusieron temas que gustaron y mucho a mis lectores e incluso me sirvieron para obtener alguna felicitación de mis superiores. Y todos contentos.

8. Haga una distribución equilibrada de la información para los diferentes periodistas. Aunque es un asunto muy delicado, es conveniente no favorecer siempre al medio de comunicación con mayor audiencia o más afín a nuestros intereses. Un favoritismo así le llevará muy pronto a tener una buena relación con un medio a costa de llevarse mal con todos los demás. Y ese es un precio muy elevado. Es mejor repartir exclusivas o noticias entre ellos. Todos los medios merecen consideración y respeto.

9. Si no conoce a los periodistas no les invite a conferencias de prensa, visitas a fábrica, etc. Lleve a cabo primero un programa de contactos individuales con los periodistas. Es toda una garantía de que, más adelante, cuando les convoque a la rueda de prensa o les invite a un viaje de trabajo van a captar mucho mejor los mensajes que se les quiera hacer llegar.

10. Trabaje siempre asesorado por profesionales. Para proyectar la mejor imagen posible de su empresa rodéese de una o varias personas -según sus necesidades- que tengan un bagaje cultural importante, conozcan como está articulada la sociedad, cómo se accede a la información, cuál es la mejor manera de acercarse a los públicos, cuáles son las expectativas de esos públicos, cómo construir un mensaje, cómo medir el impacto del mensaje en la proyección de la imagen de la empresa, etc.

Joaquín Echenique
Director de Novacom

 

Sencillos consejos para entender mejor las acciones de comunicación con medios

Acabamos de comenzar un nuevo curso y, como es habitual, los alumnos se acercan casi por primera vez a la comunicación corporativa. Todo esfuerzo es poco para hacerles entender todos los conceptos que puede llegar a abarcar nuestra profesión.

 Navegando por la Red, he encontrado algunos artículos muy didácticos que cumplen la labor de ejemplo a la perfección. Hay que dar las gracias a Novacom Consultores de Comunicación.

¿Por qué los medios de comunicación no me tratan como merezco?

Un buen experto puede ayudar a su cliente a mejorar su imagen, pero para ello se necesita tiempo, recursos y también disciplina. Uno de los problemas más comunes con los que nos encontramos es el escaso conocimiento que tienen las organizaciones sobre los medios de comunicación.

Quizá uno de los libros más recomendables es el titulado “Los cien errores de la comunicación de las organizaciones” escrito por Luis Arroyo y Magali Yas y editado por ESIC. En cualquier caso, existe abundante documentación sobre este tema que voy a tratar de resumir en doce breves puntos.

  1. Hacer ruedas de prensa de dos horas. Cualquier cosa que queramos contar, por importante que sea, hay que sintetizarla al máximo. Se debe elegir un portavoz si se quiere dar imagen de liderazgo, dos o más si se buscan imagen de trabajo en equipo. Es muy importante elegir día y hora que no compita con otras grandes citas. Ser puntuales y no hacer esperar a los periodistas que han llegado a la hora. Dar una bienvenida y hacer una exposición que no supere los quince minutos. Por último, dar paso a las preguntas, que hay que haberlas previsto.
  2. Corregir a un redactor llamando a su jefe. Las organizaciones y los periodistas guardan con celo sus respectivos territorios. Si se publica una información falsa, es mejor pedir rectificación al propio redactor y no a su jefe. Lo ideal es que la relación sea cordial, pero si no están dispuestos a rectificar, una buena solución es avisarles de que vamos a contratar un espacio publicitario para aclarar el error nosotros mismos.
  3. Improvisar. Es muy imprudente no preparar una intervención ante los medios. El mejor ejercicio es anticipar preguntas difíciles y preparar respuestas con un lenguaje claro, directo y breve. Formularse preguntas difíciles ayuda a poner en orden ideas y sintetizar argumentos. Kissinger, un gran comunicador, solía dar paso a las preguntas después de sus intervenciones diciendo “¿Tiene alguien alguna pregunta para mis respuestas?”.
  4. Redactar notas de prensa de más de dos páginas. Un periodista recibe decenas de notas de prensa cada semana, tiene que acudir a ruedas de prensa, etc. Ayúdele a ahorrar tiempo y hágale más fácil su trabajo. Sea breve, busque un buen titular y comience por lo más importante.
  5. No dar un mensaje atractivo en el titular. Hay pequeños trucos, como el uso de cifras (los números dan credibilidad a nuestros argumentos), de lo conflictivo (la controversia vende más) y de la originalidad (muchas notas de prensa parecen un folleto publicitario).
  6. Enviar notas de prensa a las siete de la tarde. Tenga en cuenta los horarios de cierre. El tiempo es oro para el periodista que además está en constante competición con otros colegas. No perdonará un retraso a la hora de recibir la nota de prensa, una respuesta tardía a su llamada o una convocatoria de rueda de prensa fuera de hora. Y no moleste en las horas de cierre. Si su información merece ser publicada, ya aparecerá.
  7. Olvidar el papel de las agencias de noticias. Una agencia es una empresa que proporciona información a sus clientes. Más de la mitad de lo que leemos en cualquier periódico es información de agencia. El periodista recibe en su pantalla las noticias. No basta con la agencia, porque al final es el medio el que decide, pero es útil para una organización que quiere comunicar algo con rapidez y eficacia.
  8. Ignorar al fotógrafo o al cámara. También es un error frecuente que quienes han convocado una rueda de prensa saluden efusivamente al redactor cuando éste llega y sin embargo ignoren al cámara o fotógrafo. Es importante cuidar esto porque tan importante es el trabajo de uno como el del otro.
  9. Confundir dossier de prensa con folleto publicitario. Cuando comunicamos algo a la prensa, la publicidad debe dar paso a la información. El dossier debe explicar qué es la organización, cuáles son sus principales cifras, beneficio social que procura (empleos, innovación, etc), imágenes y gráficos. Una extensión de 10 páginas suele ser suficiente.
  10. No administrar bien las exclusivas. Con las filtraciones se logra más extensión a la cobertura de la información y se establece complicidad entre la organización y el redactor. El trato consiste en que “te lo cuento sólo a ti, pero a cambio tratas extensamente el tema”. Esto puede dar buenos resultados, pero es peligroso discriminar al resto.
  11. Comprar buen trato con publicidad. Algunas organizaciones piensan que si invierten mucho dinero en publicidad, recibirán buen trato por parte de esos medios. Creer que la prensa hipoteca su credibilidad a cambio de dinero es un error.
  12. Minusvalorar o sobrevalorar la importancia de los medios. Los medios influyen. En la actualidad, lo que no está en los medios no existe, pero no tienen una influencia todopoderosa. De hecho, viven de las informaciones que los demás les proporcionamos.
     

Joaquín Echenique Huarte
Director de Novacom