De la información periodística al pseudo comisariado político 2.0

Monos aulladoresQue cada cual es libre de expresarse de la manera que quiera no hay la menor duda; aunque siempre me gustaría leer esas opiniones desde la coherencia, el respeto y, ante todo, el sentido común. Por desgracia en este país nuestro esos tres conceptos no abundan tanto como sería de desear… aunque tampoco podemos decir que sea algo que nos haya caracterizado historicamente y menos aún cuando hablamos de periodismo, información, opinión y política. Lo nuestro ha sido siempre más lo tendencioso y hasta sectario llegando al límite del insulto a la inteligencia.

¿Y a este hombre que le ha pasado? No escribe en el blog hace meses y ahora se decuelga con este párrafo lapidario en vez de hablar de comunicación corporativa o de social media y esas cosas… Ante la primera afirmación debo culpar a mi pequeñajo de tres años que demuestra ser un devorador de tiempo y ante eso no hay más que decir. Lo segundo merece que siga escribiendo y me explique más en profundidad.

El periodismo es un trabajo y los medios de comunicación, empresas; por lo que un periodista lo que quiere es trabajar y llevar comida a su mesa y un medio de comunicación dar beneficio y subsistir. Estas obviedades son de todos conocidas pero la larga crisis ha agudizado, a mi entender, los principales defectos de ambos. La sequía financiera, el desierto publicitario, el descenso crónico de lectores y el vía crucis del negocio gracias a la complicada adaptación a las tecnologías de la información, configuran un paisaje digno del infierno de Dante. Lo saben bien miles de periodistas que, por desgracia, han engrosado las cifras del desempleo y la larga lista ya de cabeceras que se han extingido empobreciendo el panorama informativo. Internet, Google, los medios sociales o la desintermediación de la información no vienen sino a aumentar el desconcierto generalizado en el sector. Sin olvidar una supuesta credibilidad que más de uno pone en duda con un buen baúl de argumentos dadas las circunstancias.

Ya estamos acostumbrados a que los unos y los otros se muestren como brazos mediáticos de las ideologías ¿He dicho ideologías? Quería decir partidos políticos, perdón. Hemos pasado muchos años leyendo noticias en periódicos u oyendo emisoras de radio con versiones tan opuestas que daba la impresión de que, o bien alguno no se había informado, o bien ambos simplemente se limitaban a dar la “versión oficial” del bando de turno. ¿Qué decir de las tertulias radiofónicas o televisivas? En función del medio que hubiera tras el programa veíamos pasear glorias de la profesión periodística vomitando opiniones dignas de llevar colgado el carnet del partido de turno o mordido entre los dientes. Que digo yo, que para eso que inviten a políticos directamente y acabamos antes…

Pero oiga, oiga, ¿Está usted insinuando que un periodista no puede opinar y manifestar su opinión en apoyo o crítica a una determinada acción política? Nada más lejos de mi deseo que sea esa la impresión que tenga el lector. Pero como todo en la vida, la coherencia, el respeto y, ante todo, el sentido común, deben imperar, y cuando lo que se oye es ya un ejercicio oratorio retorcido y digno más de un funambulista dialéctico que de un profesional pues… ¿cómo decirlo? “Algo está podrido en el estado de Dinamarca”, que decían en Hamlet. Al menos en mi pueblo, la opinión no es nunca un argumento sólido.

Pero claro, como todo producto tiene su mercado, grande o de nicho, pero mercado al fin y al cabo. Los periódicos desaparecen y se crean medios online que son más baratos y más sociales y donde, para poder vender a nuestro nicho de clientes, pues nos dedicamos a repartir leña sistemáticamente a un partido o a otro, con más argumentos, con menos o si es necesario, rizando el rizo, sin tener ninguno. Bueno sí, siempre está el elemental de la línea editorial: “Está claro que no me gusta tu cara y como a mi lector tampoco, pues leñazo que te crió “.

Si a esto le añadimos que el espíritu crítico del ciudadano medio, seamos realistas, es más bien escaso (esto lo explotan algunas cadenas de televisión con fruición alimentando audiencias con todo tipo de carnaza y pasándose la legislación vigente por el share) pues tenemos la cena servida. Aunque a veces, y siento ser grosero, me parezca la cena de los idiotas.

Y claro, llegamos a eso de las redes sociales y el Twitter que para tanto sirve y en el que se puede leer de todo. Una buena forma de crear una legión de fieles seguidores que reirán las gracias convenientemente a unos y a otros, que trolearan a los “contrarios” con ocurrencias de mejor o peor gusto y dejarán el timeline lleno de auténtico spam que no tiene más valor que el de defender un supuesto espíritu libre que dice hablar lo que otros callan, maquillando de intelectualidad los comentarios, de solidaridad, de igualdad o del motivo que toque o esté de moda en ese momento. Eso sí, demagogia que no falte que sin sal la comida no sabe a nada.

Y digo yo, en esta España del siglo XXI, donde tenemos tanta historia de la que aprender, ¿Es imposible que un periodista tenga una ideología política  y al mismo tiempo que sea capaz de separarla de la información? De verdad que cuando leo Twitter muchas veces veo más comisarios políticos de épocas pretéritas que verdaderos profesionales de la información.

¿Dónde está el límite entre periodismo y espectáculo?

periodismoRecuerdo aquellos días en la facultad de Ciencias de la información (hace ya más años de los que me gustaría) donde nos enseñaban grandes máximas de lo que tenía que ser, supuestamente, el trabajo en el periodismo. Frases que a través del tiempo son familiares incluso a la gente ajena a la profesión: “Verificación de las fuentes, derecho de réplica antes de la publicación de una noticia, evitar la opinión en la información y, mucho menos, la manipulación intencionada para buscar efectos tendenciosos”. Seguro que algún compañero de la profesión está desternillándose de risa en estos momentos al leer esas viejas doctrinas y la gran diferencia que existe con la realidad que nos rodea.

Éramos jóvenes y salimos de la universidad con la inocencia de la juventud y la vocación. En mi caso la realidad me golpeó en las narices ya en mi primer periodo de prácticas en una conocida cadena radiofónica cuando el jefe de informativos me dice: “Así se tire el obispo de la ciudad del campanario de la catedral, aquí no es noticia”. Fue un estreno interesante que me hizo aterrizar en la realidad de los intereses, las líneas editoriales y demás detalles que se pasaron por alto durante cinco años de formación universitaria. Con el tiempo he vivido otras anécdotas como, por ejemplo, acallar un escándalo contra una gran empresa a cambio del aumento de su cuenta de inversión publicitaria en el medio de comunicación. En fin, si los periodistas juntaran anécdotas de este tipo lograríamos batir el record Guiness al libro con más páginas de la historia. ¿Todavía hay alguien que se sorprenda de estas cosas? Pues sí, es sorprendente la cantidad de personas que creen a pie juntillas todo lo que leen, ven u oyen en los medios.

Hoy en día, salvando escasas excepciones, que a mi entender son islas donde se refugia el periodismo en estado puro, proliferan los periodistas mediáticos que aprovechan la credulidad de la gente para lanzar mensajes de muy dudosa veracidad, obvia carga de interés personales o empresariales y nulo trabajo de documentación. Eso sí, amparados en una expresión que mola mucho “Periodismo de investigación”. Lamentablemente son programas que, en televisión por ejemplo, ni siquiera dependen del área de informativos, que se crean por productoras ajenas a la cadena y que basan su supervivencia más en el porcentaje de audiencia obtenido que por la seriedad del trabajo periodístico realizado. Eso sí, ponemos una cara conocida por delante para darle credibilidad y listo, problema resuelto porque el oficio y experiencia del manipulador por un lado, y la credulidad del espectador por el otro, terminan de hacer el pan con dos tortas.

Triste oficio el nuestro al que le han hecho olvidar su razón de ser a cambio de otro tipo de recompensas menos “espirituales” pero si mucho más pecuniarias. Ya lo decía Francisco de Quevedo: “Poderoso caballero es Don Dinero”. Claro, así le fue al pobre hombre por ir diciendo verdades… No estaría mal que se reformara la carrera universitaria de periodismo (por muchos motivos) y que se añadiera una asignatura nueva que podríamos llamar “Gestión e interpretación del periodismo en relación a la conciencia y los principios”.

Nuestra comunicación online ¿Sirve para relacionarnos con los periodistas?

Nuestra presencia corporativa en la Red es fundamental, las herramientas de social media han cambiado radicalmente nuestra forma de relacionarnos con los stakeholders y la gestión de nuestra reputación online se ha convertido en una prioridad. Estas afirmaciones inundan titulares y cada vez se ponen menos en duda (aunque en España muchas empresas siguen siendo sordos selectivos).

Pero ¿Realmente nuestras acciones de comunicación online sirven para mejorar nuestra relación con los periodistas? ¿Les ofrecemos nuevas canales reales de información sobre nuestra empresa y ellos saben entenderlo de la misma manera?

En este mismo blog hemos apuntado varios artículos en la misma línea:  Mucho 2.0 y mucho social media pero después pasa lo que pasa y Jóvenes periodistas y la Web 2.0. Bien, vamos a ver el 2011 Arketi Web Watch Survey de la empresa norteamericana Arketi Group. Analizan las opiniones de los periodistas especializados en B2B en EEUU sobre Internet, el social media y también el uso que hacen de todo ello como parte de su trabajo. Como curiosidad hay que decir que se ha encuestado a profesionales con más de diez años de experiencia.

Comencemos con el uso de Internet en general. Un 64% afirman estar conectado más de 20 horas semanales. Otro 21% dice que su tiempo semanal dedicado a la Red superan las 40 horas. En el siguiente gráfico vamos a ver qué hacen durante esas conexiones:

La tercera y cuarta actividad tienen que ver con las redes scoiales y el uso de microblogging. ¿Qué presencia tienen estos periodistas en estos medios?

Vemos que se llevan la palma las redes más conocidas, en esto no hay grandes sorpresas. Pero, ¿Qué hace un periodista cuando quiere obtener información de una empresa? En primer lugar intenta ponerse en contacto con ella. Si no es posible recurre a la web corporativa. En este sentido cabe destacar que: Un 82% de los periodistas afirma que una empresa que no dispone de página web pierde credibilidad.

¿Qué es lo que más valora encontrar un periodista en nuestra web de empresa?

Entre los seis primeros resultados no encontramos nada que pueda ser directamente difinido como social o “2.0”, sino más bien contenidos tradicionales en una web corporativa.

En los siguiente resultados ya vamos viendo otro tipo de contenidos. Sin embargo debemos deducir que la información indispensable que debemos tener claramente accesible es aquella que podríamos calificar como más convencional.

Sigamos adelante. Los periodistas buscan fuentes de información para sus noticias. Según el estudio de Arketi Group estas son las más utilizadas:

En la columna de la izquierda (correspondiente al uso frecuente), observamos que 6 de las 8 principales fuentes están relacionadas con Internet. Sin embargo en la columna de la derecha vemos los altos porcentajes de profesionales que nunca usan la Red como fuente de información.

Conclusión: Vamos creciendo en el camino online pero estamos lejos de entender Internet como herramienta primordial. Y no olvidemos que hablamos de EEUU. Si comparamos datos con los artículos publicados en este blog y citados más arriba entenderemos que aunque la comunicación online de las empresas es fundamental no deja de ser aún un canal ciertamente complementario a las acciones de comunicación tradicionales.

Aquí dejo algunos estudios anteriores de Arketi Group que, aunque del 2009 y 2007, pueden ayudar a comprender este tema.

2009 Arketi Web Watch Survey / 2007 Arketi Web Watch Survey

Wikileaks o la mutación del concepto periodístico

Carl Bernstein y Bob Woodward

En el todavía no demasiado lejano año 2005, dos periodistas: Bob Woodward y Carl Bernstein (Sí, efectivamente, los autores del trabajo periodístico quizá más famoso de la historia llamado Watergate) confirmaron que Mark Felt fue la persona, la misteriosa fuente llamada “Garganta profunda”, que les facilitó los datos que provocaron la dimisión del entonces presidente de EEUU Richard Nixon en 1974.

Así se hacía eco la prensa española de la revelación de la identidad más ocultada y que los periodistas habían jurado mantener en secreto hasta la muerte de aquella fuente (muerte que tuvo lugar tres años después, en 2008).

Woodward y Bernstein recibieron por su trabajo en el periódico “The Washington Post” el Premio Pulitzer de periodismo de investigación.

Años después, otro tipo de publicación llamado Wikileaks, que si bien no responde al modelo tradicional de medio de comunicación, no deja de ser un soporte informativo que publica información procedente de fuentes (y hasta ahora que yo sepa nadie ha dicho que lo publicado no sea cierto…) desvela datos y su informante, o como tal ha sido acusado, es un tal Bradley Manning, militar norteamericano.

Julian Assange y sus redactores no han recibido nada que se pueda parecer a un Premio Pullitzer sino otra cosa que se parece más a las bíblicas plagas de Egipto.

En el primer caso, Mark Felt era el número dos en la jerarquía de una poderosa institución como el FBI y desveló información confidencial sobre algo que, digamos, no “estaba bien”. En el segundo caso, Bradley Manning, analista de inteligencia del ejercito norteamericano, hizo tres cuartas partes de lo mismo.

¿Qué diferencias hay entre ambos casos? El primero es un caso citado como ejemplo en todas las escuelas de periodismo del mundo y el segundo parece la más alta traición jamás cometida.

Seguro que habrá mucha gente que no esté de acuerdo con mi opinión, pero no veo dónde está la diferencia entre ambos casos a no ser que el concepto de periodismo de investigación haya sufrido una mutación.

Actualmente periódicos de todo el mundo, incluyendo nuestro español “El País” están publicando documentos que proceden del mismo Wikileaks. Y esos otros medios son periódicos como The Guardian, The New York Times o Le Monde. ¿Qué diferencia hay entonces entre unos y otros que haga que Amazon ya no hospede la página de Wikileaks, que Francia se plantee tomar medidas, que Paypal o VISA suspendan sus pagos y todas las demás noticias que estamos viviendo estos días en un verdadero circo mediático?

Independientemente de los problemas que con la justicia sueca tenga este buen señor Assange, que nada tienen que ver con cuestiones periodísticas, creo que estamos viviendo una situación más que preocupante en la que la publicación de determinados datos (y son muchos y en buena cantidad afectan a nuestro país) molestos para los poderes establecidos se criminalizan y se persiguen de forma realmente rabiosa.

La prensa escrita pasa por una severa crisis. En España han descendido en tirada y en ingresos publicitarios y encendido está el debate sobre su futuro tanto a nivel nacional como internacional. Por otra parte se debate también su pérdida creciente de credibilidad. Creo sinceramente que Wikileaks les ha recordado cuál es su razón de existir: informar.

Recordemos algo: Leemos en la Wikipedia, eso que John Müller, Director Adjunto de “El Mundo” define así: “Wikipedia me parece una iniciativa simpática, aunque imprecisa y muy distante de ser una verdadera enciclopedia“:

“Cuarto poder, expresión con la cual solía designarse a la prensa, en alusión a la extraordinaria influencia que ésta ejercía en los años previos a la Revolución francesa, hasta la llegada de los todavía más poderosos medios de comunicación; TV, radio, Internet, etc.

Su creación es atribuida al escritor, orador y político anglo-irlandés, muy famoso e influyente en su época, Edmund Burke (17291797)”.

Si los medios no hubieran olvidado tanto ese fundamento y no se doblegaran tanto a los conceptos de “empresa” y a partidismos olvidando, como decía, su verdadera razón de ser, quizá hubiera habido muchos más “Watergates” desde los años 70 y Wikileaks no hubiera tenido ninguna razón para existir, ¿no?

Mucho 2.0 y mucho social media pero después pasa lo que pasa

No dejamos de oir bondades y lindezas sobre la supuesta efectividad de la relación con los periodistas basadas en las herramientas de social media. Incluso llegamos a escuchar que la nota de prensa está muerta y que debe reconvertirse adaptándose a ese entorno 2.0.

Pues nada, la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y  Torres y Carrera, Consultores de Comunicación publican el “Informe de percepciones 2010”, enmarcado en el proyecto de investigación de comunicación social El Valor del Silencio, y nos muestran como valoran los periodistas las formas de comunicar con ellos que tienen las empresas y agencias. El informe se realizó entre el 8 y el 22 de noviembre de 2010. Participaron 84 periodistas de diferentes medios de comunicación de ámbito nacional, regional y local, tanto de prensa como de radio, agencias y televisión, y de distintas secciones.

Vamos allá que no tiene desperdicio:

1.- Empezamos con la efectividad de las notas de prensa en general

Los periodistas reciben una media de 70 notas diarias de las cuales aprovechan cerca del 10%. Las agencias de noticias son los que más usan las notas recibidas, un 12%; los diarios, por el contrario, se quedan en un 9%.

Desde 2008 el volumen de notas de prensa que reciben los mmcc se ha incrementado un 30%.

2.- Ahora nos centramos en ruedas de prensa e invitaciones a eventos.

A los periodistas se les invita a una media de 30 eventos al día y acuden a unos 3 por jornada. Desde 2008 este tipo de invitaciones ha subido un 150%.

Las invitaciones llegan en un 100% vía correo electrónico y solamente un 2,3% de los encuestados afirma recibirlas a través de redes sociales.

3.- Lo mejor el cara a cara

El uso de redes sociales oscilan entre valoraciones de 2,2 a 3,6…

4.- ¿Usan los periodistas herramientas digitales?

Pues no es para congratularnos… Lo más usado la web corporativa con un nivel de uso 6, las demás herramientas no superan el 3,8%.

5.- ¿Cómo afectan las nuevas tecnologías su trabajo?

En resumen vemos que la efectividad de las herramientas enmarcadas en eso que llamamos Web 2.0 no parecen tener muchos “followers”, a día de hoy, entre nuestros compañeros periodistas, lamentablemente.

Para el que quiera leer con detalle el estudio aquí lo tiene: Informe de percepciones 2010.

Jóvenes periodistas y la Web 2.0

La agencia Estudio de Comunicación y Servimedia han llevado a cabo el estudio “Los nuevos periodistas, la influencia de la Web 2.0 y la responsabilidad social”, que se presentó en el curso “La Responsabilidad de la Información:los Medios en el siglo XXI“.

Se realizaron 305 entrevistas válidas a estudiantes de 21 universidades españolas. El trabajo de campo abarcó todo el territorio nacional entre febrero y mayo de 2010.

¿Qué opinan nuestros futuros periodistas sobre este fenómeno del social media? ¿Cómo creen que afectará su futuro profesional? El estudio intenta responder estas incógnitas.

¿Qué páginas web 2.0 utilizan los estudiantes de periodismo?

Vemos que los datos no difieren de otros estudios que engloban ciudadanos españoles en la misma franja de edad.

Resumen sobre el uso de los estudiantes de periodismo de las herramientas de social media:

• Todos los consultados, el 100 por ciento, utilizan la Web 2.0 en alguna ocasión.

• Las redes sociales, como Tuenti o Facebook, y las plataformas para compartir contenidos, como Flickr o YouTube, encabezan las preferencias con un 33, 1 y un 22,4 por ciento, respectivamente.

• Un 80,7 por ciento se conecta a diario a redes sociales y un 37,7 por ciento a plataformas para compartir contenidos.

• El 91,5 por ciento de los entrevistados utiliza las redes sociales por motivos personales. De ellos, el 74,9 por ciento (es decir: tres de cada cuatro) sólo dan un uso personal a estas redes.

• Los blogs son las páginas más usadas por motivos profesionales (53,1 por ciento).

• Las redes sociales (Tuenti, Facebook), con un 30,2 por ciento, son el sitio preferido para divulgar una información.

A quienes respondían que utilizaban la Web 2.0 a diario se les preguntó si también utilizaban los Medios tradicionales para informarse

• El 87,4 por ciento de quienes usan a diario cualquiera de los sitios de la Web 2.0, son también usuarios diarios de Medios convencionales.

¿En qué versión usan esos medios de comunicación “tradicionales”, offline o digital?

• El 62,8 por ciento de éstos utiliza la versión directa (offline: impresa, radio, TV) de esos Medios y la versión digital (online: Web del Medio) indistintamente.

A los encuentas se les preguntó qué fuentes de información relacionadas con la Web 2.0 serían las que con más frecuencia utilizarían.

No cabe lugar a dudas sobre la influencia de la Web 2.0 en el
nuevo periodismo: un 70,8 por ciento de los estudiantes que han participado en el análisis considera esas páginas como fuente de documentación en el caso de trabajar para un Medio. A ese 70,8% se les pregunta ¿Cuáles usaría?

Los blogs son la fuente predilecta de información, sin embargo destaca un altísismo 70,2% que no sabe qué contestar.

¿Qué credibilidad se le dan los estudiantes de periodismo a lo publicado en la Red, de 0 a 5?

¿Y a lo publicado en los medios de comunicación?

• La nota media en credibilidad de los Medios convencionales es de 3,5 puntos sobre 5, mientras que la de la Red se queda en el aprobado justo (2,5 puntos).
• Las agencias de noticias, con una puntuación de 4 sobre 5, son los Medios que más credibilidad tienen en opinión de los futuros periodistas.

A la pregunta: ¿Qué influencia crees que va a tener la Web 2.0 en el periodismo del futuro?

• El 87,5% considera que la Web 2.0 tendrá mucha influencia en su futuro trabajo como periodista.

Cuando se les pregunta en qué sentido exacto cambiará su forma de trabajar en el futuro las respuestas son mucho menos concretas:

Un 23,2 por ciento piensan que cambiará el estilo y la forma de comunicar y un 21,2 por ciento que se modificará el concepto de distribución de contenidos periodísticos. El 16,8% cree que cambiará el concepto de empresa periodística y el 16,2% afirma que cambiará el propio concepto del periodismo.

Aunque el estudio es más amplio, terminamos con esta interesante pregunta: Si una información cuya fuente es una Web 2.0 es publicada en un Medio y resulta ser falsa, ¿quién crees que es responsable de la misma?

Déjo aquí un dato sobre el estudio que me parece relevante: Un 57,4 por ciento de los estudiantes se muestra partidario de dar preferencia al Medio convencional como emisor de información relevante frente a la Red.

Si alguien quiere profundizar sobre este tema, aquí dejo el informe completo.

El síndrome del periodismo del avestruz

“No escondas la cabeza bajo tierra como el avestruz” es lo que le dicen al que rehuye una situación peligrosa o no se enfrenta a un problema. Y este síndrome es lo que no dejo de percibir en muchos de mis antiguos compañeros de profesión, los periodistas, sobre la situación del social media y el estado de amor/odio a la que se ven abocados.

Últimamente he impartido algunos seminarios sobre herramientas 2.o para periodistas y, en cada ocasión, he visto cierto excepticismo en sus miradas. Incluso, en ocasiones, cierta sensación de superioridad del periodismo tradicional hacia el hecho de que, en Internet, cualquiera pueda convertirse en generador de información. Siempre les contesto con un sencillo ejemplo. Si las empresas en España y sus agencias de comunicación ya no solamente convocan medios tradicionales sino también hacen eventos para bloggers y les envían información más o menos personalizada; ese simple hecho debería hacerles reflexionar sobre el cambio que se está produciendo. También les comento que aquí la cosa va lenta pero que fuera de nuestras fronteras el asunto está más adelantado. Nada, me siguen mirando como si les hablara de una moda pasajera. El papel, eso es lo único que vale, lo demás es un juego. Parece que no quisieran ver que el panorama ha cambiado.

El próximo lunes Servimedia y Estudio de Comunicación presentan el estudio “Los nuevos periodistas, la Web 2.0 y la Responsabilidad Social”. Desgraciadamente no podré asistir, pero amablemente me han adelantado algunos matices. Para el análisis se entrevistaron 305 futuros periodistas que cursan estudios en 21 universidades españolas. Entre las conclusiones destaca que más de un 90 por ciento de los futuros periodistas usan redes sociales, casi todos (un 80,7 del total de los entrevistados) a diario. Hasta aquí normal por el segmento de edad al que pertenecen y su respuesta estandar al comportamiento del internauta español. Sin embargo el índice de credibilidad que conceden a estas páginas es notablemente inferior al que dan a los MMCC tradicionales, especialmente las agencias de noticias, que se llevan la mejor nota.

Mi pregunta es ¿por qué nuevas generaciones más afines al social media siguen saliendo de la facultad de periodismo con ese sentimiento? ¿Saben realmente cómo funciona un medio, una redacción hoy en día? ¿Saben en qué consistirá su trabajo si tienen la suerte de ser contratados? ¿Se plantean los cambios que se están produciendo en el modelo de negocio de los MMCC?

Veamos algunos datos: Leemos en PRNoticias:

“Las redes sociales se han convertido en una obsesión para los medios de Comunicación. Ya sea como moda o como estrategia de negocio lo cierto es que ya el 75% tiene perfil en Facebook y un 76% posee una cuenta en Twitter.

El estudio ‘Los medios españoles de información diaria en internet’, realizado por Vector Software Factory (Vector SF), refleja que la creciente importancia de las redes sociales como espacios que aglutinan buena parte del tráfico en internet, han llevado a los medios online a captar usuarios en este tipo de ámbitos. De hecho, ‘su participación es el principal argumento de diferenciación con las estrategias tradicionales de difusión y comercialización de la información’, indican”.

Otro dato: El nuevo motor de búsqueda de Google, Caffeine, que ya está en pruebas (generando dolor de cabeza a más de uno al cambiar resultados en búsquedas) y que ofrece una nueva visión dando mucha más fuerza al contenido generado por los usuarios y haciendo que tenga mucho más peso lo que el resto del mundo dice sobre nosotros. Esto da pie a que pensemos un rato, un rato largo…

Un último dato: Se ha presentado el Estudio sobre Periodismo Digital 2010. En el informe han colaborado un total de 774 periodistas, seleccionados entre varios soportes (periódicos, revistas, radio, TV, blogs…) de 15 países (Alemania, Bélgica, Brasil, España, Estados Unidos, Europa del Este, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia). Aunque es el tercer año que se realiza este estudio, es el primero que se hace a nivel global, ya que en las dos primeras ocasiones el estudio se centró en Europa.

Aquí dejo el estudio completo para el que quiera estudiarlo en profundidad.

Algunas conclusiones del estudio:

  • El 48% de los periodistas españoles encuestados confirman que siguen teniendo una mayor audiencia en sus canales tradicionales (formato impreso o audiovisual), aunque este porcentaje era mayor en el estudio realizado el año pasado, donde el 64 % de los periodistas confirmaban tener una mayor audiencia en sus canales tradicionales. En el estudio de 2010 un 29% de los encuestados ya solo publica online, y un 21% afirma que tiene una mayor audiencia en el formato online.
  • Los contenidos online ofrecidos por los medios encuestados son sobre todo blogs (60%) escritos por periodistas, comunidades de foros y debate, y Twitter, ambos con un 40%. También ganan cuota los formatos como la televisión online y videoclips y las aplicaciones para móviles, ambos con un 29%.
  • El punto más negativo de la encuesta llega cuando hablamos de la formación, donde el 63% de los encuestados afirma no haber recibido ningún tipo de formación para ayudarles a crear nuevas formas de contenido mediático. Solo un 27% confirma haber recibido formación sobre redacción para web.

Sinceramente considero que los periodistas más “tradicionales” en su forma de pensar deberían reflexionar seriamente sobre el fenómeno del social media más allá de que sus hijos charlen en facebook o tuenti y por ello le quiten importancia. Se trata de algo mucho más serio y profundo y que marca una tendencia social de comportamiento tanto a nivel individual como profesional y empresarial. Internet no es un enemigo, es un aliado si entienden el fenómeno y aprenden a aprovechar las oportunidades que nos brinda a todos.

Más datos sobre los directores de comunicación

La consultora de comunicación Grayling ha presentado el informe “La Imagen del Dircom. La percepción del Director de Comunicación entre los Periodistas del sector económico/financiero”, un análisis sobre los distintos aspectos que marcan las relaciones entre los periodistas especializados en información económica y los directores de comunicación españoles.

El principal titular al respecto que hemos leído afirma que somos accesibles pero poco ágiles atendiendo a los medios. Vamos a ver los motivos de esta afirmación.

Los directores de Comunicación en España son “accesibles” para más de un 66% de los encuestados:

Ante la pregunta: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. son accesibles?

Leemos: Si analizamos las respuestas en función del cargo del periodista, observamos que en un 75,7% de los casos los redactores jefe consideran a los Dircom accesibles, frente al 61,3% de los redactores.

El reconocimiento sobre la accesibilidad de los Dircom aumenta entre los responsables de área en los medios informativos.

Por medios informativos, son los diarios generalistas los que mejor valoran a los Directores de Comunicación en este aspecto, mientras que un 40% de los económicos los consideran poco accesibles.

Para llevar a cabo la encuesta se ha tratado una base de datos de 559 periodistas en activo. Recibieron 90 entrevistas cumplimentadas, lo que representa el 16,1% de las enviadas. El error de la muestra es de +/-9,47% para los datos globales. Para un nivel de confianza del 95%.

Pero una cosa es ser accesibles y otra que los periodistas sientan que sus necesidades informativas han sido satisfechas. Un 55,8% opina que sus necesidades de información son “poco” o “nada” cubiertas, frente a un 44,2% que considera que son cubiertas en gran medida. La diferencia entre los insatisfechos y los satisfechos es de 11,6 puntos.

Ante la pregunta: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. satisfacen sus necesidades informativas?

Leemos: Un 64,5% de los redactores no considera satisfechas sus necesidades informativas mientras que este porcentaje baja hasta el 50% en el caso de los redactores jefe.

Esta importante diferencia de opinión de casi 15 puntos parece indicar en principio, por un lado, que los periodistas con mayor experiencia pueden conseguir mejor y más información del Director de Comunicación.

En este sentido tampoco podemos obviar que muchos responsables de área tienen una relación profesional afianzada en el tiempo con el Director de Comunicación, mientras que otros apenas sí se relacionan.

Estos aspectos pueden influir en el menor grado de insatisfacción informativa.

Por último, me gustaría echar un vistazo a otro tema que me parece muy importante, la credibilidad del director de comunicación como fuente de información. En este sentido se plantea la siguiente pregunta en el informe: Por término medio, ¿En qué medida los DIRCOM de las empresas que se dirigen a Vd. son una fuente creíble?

Leemos: En cuanto a la credibilidad como fuente de información, los Dircom españoles obtienen una buena nota ya que casi el 65% de los encuestados considera a los responsables de comunicación de las empresas como una fuente de información creíble. Entre los redactores jefe o responsables de área la percepción es mucho mejor. La credibilidad de los Dircom es también mucho mayor entre los periodistas de los medios diarios que entre los de las revistas. La diferencia es superior a los 10 puntos porcentuales.

En el informe se tratan algunos aspectos más alrededor de la figura del dircom, proactividad, conocimiento del funcionamiento de los MMCC o su agilidad en la gestión. Lo mejor es dedicar un poco de tiempo a estudiar el informe completo.

¿Es o no es Internet un medio de comunicación social?

Está visto que no podemos terminar el año en paz. Ahora presenciamos la sentencia del titular del Juzgado de lo Penal número 16 de Madrid, Ricardo Rodríguez Fernández. Este juez ha condenado a un año y nueve meses de prisión a dos directivos de la Cadena Ser, a quienes inhabilita para dirigir medios de comunicación y ejercer el periodismo durante el cumplimiento de la pena. Según leemos en la web de RTVE: El juez considera que la acción de los acusados constituye  un delito de revelación de secretos tipificado en el artículo 197 del  Código Penal, argumentando que “ordenasen los acusados la publicación  de la mentada lista en la página web de la Cadena SER (Cadenaser.com)  o la cediesen para su publicación, lo cierto es que se trata de una  cesión universal por cuanto tiene acceso a la citada información todo el que la quiera ver; esto es, es libre”

No interesa hablar del caso concreto (con perdón de los inculpados), ni de sus posibles interpretaciones políticas (que de eso ya se encargan los políticos) sino de la sentencia y algo muy concreto que esta afirma: “la protección constitucional al derecho a la información se refiere a los medios de comunicación social -televisión, radio o prensa escrita-, pero debe matizarse, que Internet, no es un medio de comunicación social en sentido estricto, sino universal”.

¿Qué es entonces un medio de comunicación social?

Recordando mi paso por la facultad de Ciencias de la Información, los medios de comunicación social o medios de comunicación de masas, llamados “Mass Media”, eran el origen de la cultura de masas ayudando a la homogeneidad de la sociedad, generando nuevas tendencias, favoreciendo el intercambio de ideas, etc. Aquello que nos enseñaban de la “Aldea Global” de Marshall McLuhan. Efectivamente nos enseñaron que eran la Televisión, la Radio, la Prensa y…. un fenómeno, entonces naciente, que encarnaba el futuro de la comunicación: INTERNET.

Si, según esta sentencia, Internet no es un medio de comunicación social… ¿No lo son entonces la ediciones digitales de periódicos como El Mundo, El País, El ABC, La Razón, La Vanguardia, etc. ¿Qué son entonces los periódicos netamente digitales como Libertad Digital, La Información o el reciente Factual y tantos otros?

La cuestión pincipal no es, como mucha gente discute, la divulgación o no de secretos o el ataque o no a la libertad de información (esos aspectos siempre pueden matizarse y discutirse hasta el infinito), sino la muy, digamos, curiosa y muy particular definición que el magistrado hace de un medio de comunicación social y la exclusión de Internet de esa definición. Y en eso no hay debate posible, está escrito en un sentencia. Creamos una nueva “clase”, el medio de comunicación universal. Una entelequia qué puede dar pie a futura interpretaciones del uso de Internet que, por lo menos a mi, me ponen los pelos de punta.

Entonces, si Internet es un medio de comunicación universal ¿Qué normas debe cumplir, qué límites tiene su uso, qué leyes amparan esa actividad?  ¿No sería lógico ahora diseñar una nueva legislación que regule los supuestos medios de comunicación universal?

¿Qué es entonces un medio de comunicación universal?

¿Cómo acotamos esta nueva “clase”?. Podemos basarnos en su cobertura potencial, es decir, algo publicado en Internet puede ser visto o leído en cualquier parte del mundo (siempre que se disponga de conexión). ¿Es entonces la televisión por satélite un medio de comunicación universal?. ¿O se trata de la durabilidad de la información? Es decir, que algo publicado en la Red permanece allí de forma permanente (supuestamente). ¿Son entonces los libros susceptibles de ser un medio de comunicación universal?

Personalmente creo que esto que estamos viviendo es una muestra más de la falta de comprensión del fenómeno de Internet. Tenemos una visión realmente equivocada de la evolución de las tecnologías de la información y del obvio efecto que producen en los usos y costumbres sociales, en los modelos de negocio, en el comportamiento del consumidor, en los formatos publicitarios, en la legislación, etc. No paramos de hablar del 2.0 o del social media y ahora va y resulta que Internet no es un medio de comunicación social. No entiendo nada.

¿Qué está pasando con los medios de comunicación?

Uno de mis alumnos me preguntaba qué estaba pasando con los medios de comunicación. “¿A qué te refieres?” Le pregunté. Y me respondió que no dejaba de leer noticias de reducciones de plantilla y problemas de todo tipo y que no sabía qué grado de relación tenía esto con la crisis económica. Menuda preguntita que me hizo el chaval…

Pero si es verdad que vivimos tiempos muy revueltos con los medios de comunicación, vamos a llamar, tradicionales. Las televisiones generalistas luchando con los nuevos formatos temáticos (que crecen en audiencia sin precedentes), adaptándose a la TDT y arriba y abajo con quién se fusiona con quién. El pastel publicitario anda escaso aunque la eliminación de la publicidad en RTVE añade morbo a la situación.

Las radios recientemente arremetiendo con las emisoras piratas cuando eso es algo que lleva existiendo muchos años y cuando ellas mismas eso de respetar la potencia concedida, los repetidores y demás pequeños detalles, pues ya se sabe que se hace con cierta, digamos, flexibilidad. Ahora parece que todo preocupa más que hace no mucho tiempo. ¿Por qué?

Y ya no hablemos de agencias de noticias o medios escritos. Desde la guerra en la agencia EFE, pasando por reducciones de plantilla, expedientes de regulación de empleo, desaparición de algunas cabeceras y ya miles de periodistas en las lista del paro. ¿Se trata de verdadera crisis o de una política de reducción de costes en algunos casos? No lo sé, pero ¿es que no hay ningún diario o revista que sea rentable para mantener una mínima plantilla? ¿La calidad de la información de un medio es la misma independientemente de la experiencia de sus redactores? Pensemos sobre ello. De momento el día 12 de diciembre se preveen movilizaciones de los trabajores del sector.

Los periódicos a dieta, y digo lo de dieta porque están más delgados, algunos a veces, casi anoréxicos. Los ingresos por publicidad descienden, eso está claro, y se pone en duda un modelo de negocio centenario. La crisis se ha encargado de poner sobre la mesa un problema que ya se veía venir hace años. ¿Y las ventas? Pues según los datos de octubre de la OJD la cosa no va estupenda precisamente aunque se ha ralentizado el descenso.  El País, ABC, El Mundo y la Razón han perdido 103.947 ejemplares en octubre comparados con el mismo mes del año pasado. Es una caída del 12,99% de ventas en quiosco, una pequeña ralentización si se compara con meses anteriores. En cuanto a difusión y ya incluyendo a otras cabeceras como Público, La Vanguardia y El Periódico, la caída es sólo del 5% (Fuente: PRNoticias).

Por otra parte tenemos el asunto de las versiones digitales de los diarios, ¿Los hacemos de pago o no? Teorías para todos los gustos y a nivel internacional con el telón de fondo de la lucha entre Google y Microsoft por la indexación de noticias en Internet. Y la cosa va para largo…

Y tampoco podemos olvidar las recientes denuncias públicas sobre los ofrecimientos de publireportajes por parte de medios de comunicación hacia agencias de comunicación. La verdad es que no es nuevo. Personalmente he recibido ofertas de ese tipo como dircom de la Asociación Nacional de Empresas de Internet por parte de conocidos medios escritos de tirada nacional. Si la publicidad no entra, entiendo que se busque el ingreso por otra parte aunque ello vaya en contra de la filosofía de un medio, trasparencia, objetividad e información. Sin embargo creo que es algo que debe hacernos pensar que algo está pasando, algo muy preocupante.

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