¿Y qué culpa tengo yo de que el hombre sea un patoso? Firma: La misma piedra

Si comunicamos algo debemos creer en ello, transmitir ese sentimiento positivo y el convencimiento de que nuestra “noticia o idea” es valiosa. De lo contrario nada funciona. Vamos, eso que se llama “construir credibilidad”. Y esto se aplica a la comunicación personal de cada uno en su día a día, o a la comunicación corporativa de la empresa más grande, o el gobierno más poderoso. ¿Cree verdaderamente el Gobierno español que sus propuestas son una solución real al mundo actual en el que vivimos y a la realidad de Internet en 2009? No, puesto que no ha podido, o no ha querido, (malo en ambas posibilidades) intentar comunicar adecuadamente sus objetivos con este proyecto sobre la Red.

Pero es que el peor error que podemos cometer en una acción de comunicación es menospreciar a nuestra audiencia. Y eso, precisamente, es lo que ha hecho el Gobierno español con el famoso anteproyecto de la ley de sostenibilidad. Y sinceramente no lo entiendo porque la movilización social sobre estos temas se lleva produciendo desde el 2001 cuando el Partido Popular intentó algo similar con la LSSICE. Como vemos, la cosa viene de largo y, desgraciadamente, con muy escasos cambios de enfoque. Resultado: Encontronazo siempre con la misma piedra. Y peor aún ya que, según aumenta la penetración de Internet en España, se encuentran con escollos aún peores. Tampoco se aprende de errores pasados, mala cosa.

Ya se dijo que la implantación del canon sobre distintos soportes no sería una solución. Y no lo ha sido, solamente un foco de nuevos problemas y de arbitrariedad en el pago de un “impuesto”. ¿Cuántas veces he escuchado eso de “Ya que pago un canon pues me descargo lo que quiero”? Ya se sabe, el que siembra vientos, recoge tempestades.

¿Somos los españoles un pozo de ladrones y saqueadores de propiedad intelectual que nos manifestamos solamente porque seguimos queriendo escuchar música y ver cine gratis en nuestros ordenadores? Creo que si alguien afirma algo así es de una estulticia preocupante. Internet es algo muy distinto, conlleva un cambio social y de paradigmas mucho más profundo y mucha gente no es capaz de verlo y, mucho menos, de entenderlo.

Como ya he comentado en este mismo blog. El problema no es que la gente se intercambie archivos. La cuestión es pensar cómo ha nacido ese fenómeno y cómo las empresas deben entenderlo y también ellas evolucionar con los tiempos buscando nuevas formas de actividad empresarial. Cuando nació el telégrafo terminó desapareciendo el “pony express” pero no desaparecieron los servicios postales. La tecnología trae cambios y obliga a la adaptación. La clave es encontrar esa solución entendiendo los procesos de cambio. Y ese es el problema real, ante la falta de ideas de progreso llega la frustración y la desesperación. Y esos sentimientos conducen al miedo; el miedo al odio y a la ira…. Y ya se sabe que eso nos conduce al “lado oscuro” (espero que el Maestro Yoda me perdone la cita). Si seguimos intentando crear leyes y poner barreras no lograremos una solución, sino lo contrario, prolongar la agonía.

La situación no permite soluciones de enfoque unilateral. Si entendemos los trabajos colaborativos tan propios, irónicamente, de Internet (aquello del concepto “wiki”), quizá encontremos una solución. Sin partidismos, sin intereses, sentando a todos los actores en una mesa en pie de igualdad: legisladores, gobiernos, gestoras de derechos, creadores de contenidos, empresas y usuarios. ¿Soy demasiado ingénuo?

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